DICCIONARIO MÉDICO
Conducto torácico
El conducto torácico es el vaso linfático de mayor calibre del cuerpo humano. Mide entre 38 y 45 cm en el adulto, se origina en el abdomen a la altura de la segunda vértebra lumbar y asciende por el mediastino posterior hasta desembocar en la confluencia de la vena subclavia izquierda con la vena yugular interna izquierda. Drena la linfa de aproximadamente el 75 % del organismo. Para devolver a la circulación sanguínea el líquido intersticial que continuamente se filtra desde los capilares hacia los tejidos, el organismo dispone de una red de vasos linfáticos que, a medida que confluyen, van ganando calibre hasta desembocar en el sistema venoso a través de dos grandes conductos: el conducto linfático derecho (que recoge la linfa del cuadrante superior derecho del cuerpo) y el conducto torácico, encargado de todo lo demás. Esa asimetría hace que el conducto torácico sea, con diferencia, el vaso linfático principal del organismo. El nombre "torácico" alude a que la mayor parte de su recorrido transcurre dentro del tórax, aunque en realidad comienza en el abdomen y termina en el cuello. Conviene no confundir la denominación con una limitación topográfica: el conducto drena linfa de las extremidades inferiores, la pelvis, el abdomen, el hemitórax izquierdo, el miembro superior izquierdo y el lado izquierdo de cabeza y cuello. Su origen se sitúa habitualmente en la cisterna del quilo (o cisterna de Pecquet), una dilatación sacular situada por delante de los cuerpos vertebrales de L1-L2, posterior a la aorta abdominal. En esa cisterna confluyen tres grandes troncos linfáticos: los dos troncos lumbares (derecho e izquierdo), que traen la linfa de las extremidades inferiores, la pelvis y la pared abdominal, y el tronco intestinal, que aporta el quilo procedente del tubo digestivo. No todos los individuos presentan cisterna; en aproximadamente el 40 % de los casos, el conducto torácico nace directamente de la convergencia de los troncos lumbares sin dilatación aparente. Desde su origen abdominal, el conducto atraviesa el diafragma por el hiato aórtico (a la altura de T12) y entra en el mediastino posterior. Asciende entre la aorta torácica descendente a su izquierda y la vena ácigos a su derecha, recorriendo la columna vertebral por su cara anterior. A la altura de T4-T5 se desvía hacia la izquierda, cruza por detrás del arco aórtico y del esófago, y sale del tórax por el orificio superior para entrar en el cuello. Ya en la región cervical, el conducto describe un arco (el cayado del conducto torácico) que pasa por encima de la cúpula pleural izquierda y desemboca en el ángulo venoso yugulo-subclavio izquierdo, también llamado ángulo de Pirogoff. Una válvula bicúspide en la desembocadura impide que la sangre venosa refluya hacia el sistema linfático. Es un detalle aparentemente menor, pero su integridad tiene importancia quirúrgica. En 1648, el anatomista francés Jean Pecquet (1622-1674) realizó la vivisección de un perro en Montpellier y observó un "jugo lechoso" que no se dirigía al hígado, como postulaba la doctrina galénica, sino que ascendía por un conducto hasta la vena cava superior. Pecquet publicó sus hallazgos en 1651 bajo el título Experimenta nova anatomica, describiendo tanto el conducto torácico como la dilatación abdominal que hoy lleva su nombre: la cisterna de Pecquet. El descubrimiento obligó a revisar la teoría clásica del transporte de los nutrientes absorbidos por el intestino, que durante siglos había situado al hígado como destino directo del quilo. El conducto torácico recoge la linfa de todo el cuerpo salvo tres regiones: el hemitórax derecho, el miembro superior derecho y el lado derecho de la cabeza y el cuello. Esas tres regiones drenan a través de un vaso mucho más corto, el conducto linfático derecho, que desemboca en el ángulo venoso yugulo-subclavio derecho. La proporción es llamativamente desigual: aproximadamente el 75 % del volumen linfático total pasa por el conducto torácico. Después de una comida rica en grasas, la linfa que circula por el conducto torácico adquiere un aspecto blanquecino y opaco debido al alto contenido en quilomicrones (partículas de triglicéridos absorbidos en el intestino). Ese líquido blanquecino es el quilo, y es precisamente su apariencia lechosa lo que permitió a Pecquet identificar el conducto en el siglo XVII. La rotura o la obstrucción del conducto torácico provoca la fuga de quilo hacia la cavidad pleural, una situación conocida como quilotórax. Las causas pueden ser traumáticas (cirugía torácica o cervical, traumatismos penetrantes) o no traumáticas (neoplasias del mediastino, linfomas, trombosis de la vena cava superior). En prematuros y neonatos existe además una forma congénita, asociada en ocasiones a síndromes como el de Turner o el de Noonan. El volumen de linfa que transporta el conducto puede alcanzar entre 2 y 4 litros diarios. Una fuga mantenida supone una pérdida considerable de proteínas, linfocitos, inmunoglobulinas y electrolitos, con repercusión sobre la inmunidad y el estado nutricional del paciente. Porque la mayor parte de su recorrido discurre por el mediastino posterior, dentro de la cavidad torácica. En realidad se extiende desde el abdomen hasta el cuello, pero el segmento torácico es el más largo y el que da nombre al conjunto. Es una dilatación del conducto torácico en su origen abdominal, a la altura de L1-L2, donde confluyen los troncos lumbares y el tronco intestinal. Debe su nombre a Jean Pecquet, quien la describió en 1651. No está presente en todos los individuos: falta en aproximadamente un 40 % de las personas. Entre 2 y 4 litros en condiciones normales, aunque el volumen varía con la ingesta de grasas, la actividad física y otros factores. Tras una comida rica en lípidos, el flujo puede aumentar de forma notable. No. El derrame pleural es un término genérico que designa la acumulación de cualquier líquido en la cavidad pleural. El quilotórax es un tipo específico de derrame en el que el líquido es quilo, procedente de una lesión del conducto torácico. Se distingue por su aspecto lechoso y por su alto contenido en triglicéridos. Si desea profundizar en conceptos asociados al conducto torácico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el conducto torácico
Trayecto anatómico
Jean Pecquet y la descripción del conducto
Territorio de drenaje y relación con el conducto linfático derecho
Relevancia del quilotórax
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "torácico" si no está solo en el tórax?
¿Qué es la cisterna de Pecquet?
¿Cuánta linfa transporta al día?
¿Es lo mismo quilotórax que derrame pleural?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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