DICCIONARIO MÉDICO
Linfa
La linfa es un líquido casi transparente que circula por los vasos linfáticos y nace del exceso de líquido que abandona los capilares sanguíneos y baña los tejidos. Contiene agua, linfocitos, proteínas y grasas, y su composición cambia según la región del cuerpo donde se forma. Devuelve a la sangre el líquido y las proteínas que se escapan de la circulación, transporta las grasas absorbidas en el intestino y conduce hasta los ganglios los microorganismos y las partículas que el organismo debe filtrar. El nombre viene del latín lympha, la palabra con que se designaba el agua clara de manantiales y fuentes, asociada en la mitología romana a las ninfas de las aguas. No fue una elección arbitraria. Quien observaba por primera vez este fluido veía un líquido pálido, cristalino, muy distinto de la sangre. La linfa recorre el sistema linfático, la red de vasos y ganglios que discurre en paralelo a la circulación sanguínea. No la fabrica ningún órgano. Es un derivado del líquido intersticial, el que ocupa los huecos entre las células, y solo pasa a llamarse linfa cuando entra en los capilares linfáticos. En cada latido, el corazón empuja la sangre hasta los capilares sanguíneos, cuyas paredes finísimas dejan escapar agua, sales y algo de proteína hacia los tejidos. La mayor parte de ese líquido regresa por sí sola a la sangre. Lo que sobra queda entre las células, y de ahí lo recogen los capilares linfáticos, que tienen poros más amplios y admiten moléculas grandes que los vasos sanguíneos no pueden reabsorber. Desde esos capilares la linfa avanza hacia vasos cada vez de mayor calibre hasta desembocar, en la base del cuello, en las venas subclavias a través del conducto torácico. Un adulto sano forma alrededor de dos litros al día. El detalle llamativo es que se mueve sin una bomba propia: a diferencia de la sangre, no hay un corazón que la impulse. La empujan la contracción de los músculos que rodean los vasos, los movimientos respiratorios y unas válvulas internas que impiden el retroceso. Por eso su circulación es lenta. En conjunto, la linfa se parece bastante al plasma sanguíneo: es sobre todo agua, con proteínas, sales, glucosa y células en suspensión. Entre esas células dominan los linfocitos, los glóbulos blancos encargados de la defensa. Lo que varía es el resto, y varía mucho según de dónde proceda. La que drena de brazos y piernas resulta transparente, acuosa. La que se forma en el intestino después de una comida es otra cosa. Los vasos linfáticos de la pared intestinal, los quilíferos, absorben las grasas de la digestión en forma de quilomicrones, y esa carga de lípidos vuelve la linfa espesa y blanquecina, con aspecto de leche diluida. A esa variedad se le da un nombre propio: quilo. Su primer cometido es de fontanería. Sin el drenaje linfático, el líquido que se escapa de los capilares se acumularía en los tejidos y provocaría hinchazón; cuando ese sistema falla, aparece precisamente eso. Recuperar ese líquido, y las proteínas que arrastra, mantiene estable el volumen circulante. A ese papel se suma el transporte de las grasas de la dieta, que llegan a la sangre por la vía linfática y no por la venosa. Y hay un tercero, quizá el más conocido: la vigilancia. La linfa arrastra hasta los ganglios los antígenos, los restos celulares y los gérmenes que encuentra a su paso, y allí quedan expuestos a las células inmunitarias que deciden si hay que montar una respuesta. El ganglio actúa como aduana. Lo sospechoso se retiene. Del latín lympha, "agua clara", vinculada a las ninfas acuáticas de la mitología. El término aludía al aspecto transparente del líquido, que lo diferenciaba a simple vista de la sangre. La sangre transporta oxígeno gracias a los glóbulos rojos y circula en un circuito cerrado impulsada por el corazón. La linfa carece de glóbulos rojos, por eso no es roja, y viaja en un sistema abierto y de sentido único, desde los tejidos hacia las grandes venas. Comparten, eso sí, buena parte de su composición plasmática. La mueven fuerzas externas al propio sistema: la contracción de los músculos esqueléticos durante el movimiento, la presión que generan las respiraciones y las válvulas de los vasos linfáticos, que solo permiten el flujo en una dirección. La consecuencia práctica es una circulación lenta, que se enlentece más aún con el sedentarismo. Es la linfa cargada de grasa que se forma en el intestino tras la digestión. Su alto contenido en quilomicrones le da color blanquecino, frente a la transparencia de la linfa que procede del resto del cuerpo.Qué es la linfa
Cómo se forma y circula
Composición y tipos
Para qué sirve
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra linfa?
¿En qué se distingue la linfa de la sangre?
¿Por qué la linfa avanza si no hay un corazón que la bombee?
¿Qué es el quilo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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