DICCIONARIO MÉDICO
Vaso linfático
Un vaso linfático es el conducto que recoge la linfa desde los capilares linfáticos y la conduce, ganando calibre a cada confluencia, hasta los grandes colectores que la devuelven a la sangre: el conducto torácico y el conducto linfático derecho. A partir del punto en que la linfa abandona los capilares, la pared del vaso gana en complejidad. Aparecen tres túnicas, igual que en las venas: una íntima de endotelio, replegada en válvulas semilunares; una media con músculo liso capaz de contraerse; y una adventicia externa de tejido conectivo laxo que ancla el vaso a las estructuras vecinas. Las válvulas se suceden a intervalos cortos y, cuando el vaso se dilata ligeramente entre una y otra, le dan un aspecto arrosariado que se reconoce bien en las técnicas de imagen del sistema linfático. El segmento comprendido entre dos válvulas consecutivas tiene nombre propio: linfangión. Funciona como una minibomba autónoma. Se llena, la pared se distiende, el músculo liso reacciona a ese estiramiento contrayéndose, y la contracción empuja la linfa hacia el linfangión siguiente mientras la válvula de salida se abre y la de entrada se cierra para impedir el reflujo. El sistema linfático carece de un corazón propio; esta secuencia, repetida linfangión tras linfangión, es lo más parecido a una bomba central que posee. No trabaja sola. La contracción de los músculos esqueléticos vecinos, los cambios de presión asociados a la respiración y el propio pulso de las arterias que discurren junto a los vasos linfáticos comprimen la pared desde fuera y ayudan a empujar la linfa en la misma dirección, siempre hacia el cuello. Esta entrada trata del tramo intermedio de la red, el que ya tiene válvulas y músculo. Antes de él están los capilares linfáticos, vasos de fondo ciego sin válvulas ni músculo que se describen en su propia entrada del diccionario. Los capilares drenan en precolectores, estos en colectores, y los colectores confluyen progresivamente en troncos linfáticos cada vez más gruesos hasta desembocar en uno de los dos grandes conductos: el conducto torácico, que recoge la linfa de casi todo el cuerpo, o el conducto linfático derecho, limitado al cuadrante superior derecho. Ambos vierten su contenido en la confluencia de la vena yugular interna con la subclavia. Que los vasos linfáticos formaban una red propia, distinta de las venas y presente en todo el cuerpo, no en el hígado, lo estableció el anatomista danés Thomas Bartholin en 1652, en un tratado que tituló Vasa lymphatica. La prioridad del hallazgo la disputó casi de inmediato el sueco Olof Rudbeck, que decía haber mostrado observaciones similares un año antes ante la corte de la reina Cristina de Suecia, aunque no las publicó hasta 1653. El pleito entre ambos duró décadas; el nombre de "linfático" que acuñó Bartholin es el que ha llegado hasta hoy. El capilar es el origen ciego de la red, sin válvulas ni músculo propio, donde la linfa entra desde el intersticio. El vaso linfático es el tramo siguiente, ya dotado de válvulas y de una capa muscular capaz de contraerse por sí sola. La entrada capilar linfático del diccionario describe esa primera etapa con detalle. No hay un órgano central. La función la cumple, de forma distribuida, cada linfangión a lo largo del trayecto. Por dos puntos únicamente: la desembocadura del conducto torácico y la del conducto linfático derecho, ambas en la unión de la vena yugular interna con la subclavia, una a cada lado del cuello.Estructura de la pared
El linfangión, la unidad que bombea
De los capilares a los conductos: una red en calibre creciente
Un hallazgo disputado del siglo XVII
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia un vaso linfático de un capilar linfático?
¿Los vasos linfáticos tienen algo parecido a un corazón que bombee la linfa?
¿Por dónde vuelve la linfa a la sangre?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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