DICCIONARIO MÉDICO
Vaso quilífero
El vaso quilífero, también llamado lacteal, es el capilar linfático de fondo ciego situado en el eje de cada vellosidad del intestino delgado, encargado de absorber los quilomicrones formados durante la digestión de las grasas y de dar origen al quilo. Su nombre combina el latín chylus, tomado a su vez del griego khylós ("jugo"), con -fero, del latín ferre ("llevar"): literalmente, "que lleva quilo". Es, en esencia, un capilar linfático especializado, con la misma pared de una sola capa de endotelio y el mismo revestimiento discontinuo que permite el paso de macromoléculas. Lo que lo distingue no es su estructura, sino su dirección exclusiva: ocupa el centro de cada vellosidad intestinal, esas proyecciones digitiformes de entre 0,5 y 1 mm que tapizan la mucosa del intestino delgado, rodeado por la red de capilares sanguíneos que recoge el resto de los nutrientes absorbidos. Dentro del enterocito, los ácidos grasos y los monoglicéridos procedentes de la digestión se reesterifican en triglicéridos y se empaquetan, junto con colesterol y fosfolípidos, en partículas llamadas quilomicrones. Son grandes, superan los 70 nanómetros, y ese tamaño es la clave de todo: el endotelio fenestrado de los capilares sanguíneos de la vellosidad no las deja pasar. El vaso quilífero sí, porque sus uniones intercelulares se abren como las tejas de un tejado ante el aumento de presión local. Por esa puerta entran los quilomicrones, y con ellos nace el quilo: una linfa cargada de grasa, de aspecto lechoso, muy distinta de la que circula transparente por el resto del cuerpo. A diferencia de los vasos linfáticos colectores de mayor calibre, el vaso quilífero no tiene válvulas propias. Lo que sí tiene, pegado a su eje, es un haz delgado de músculo liso que se desprende de la muscularis mucosae y asciende junto a él hasta la punta de la vellosidad: el llamado músculo de Brücke. Su contracción rítmica, coordinada con el movimiento general de la vellosidad, comprime el quilífero y ordeña literalmente su contenido hacia la submucosa, donde el vaso se transforma ya en un colector con válvulas propias. Sin ese ordeño mecánico, la absorción de grasas sería mucho más lenta. El 23 de julio de 1622, el anatomista italiano Gaspare Aselli disecaba en vivo un perro para estudiar los nervios recurrentes cuando reparó en unos cordones blancos que a primera vista tomó por nervios. Repitió la disección al día siguiente en otro animal, esta vez en ayunas, y los cordones habían desaparecido: entendió entonces que solo eran visibles tras la digestión. Los llamó venae albae et lacteae, venas blancas y lácteas. Su tratado, publicado de forma póstuma en 1627 bajo el título De lactibus sive lacteis venis, es el primer registro conocido de lo que hoy llamamos vasos quilíferos. En esencia sí, comparte estructura y mecanismo de entrada. La diferencia está en la ubicación y en el contenido: el vaso quilífero existe solo en las vellosidades del intestino delgado y transporta una linfa rica en grasa. La entrada capilar linfático describe el mecanismo común a ambos con más detalle. Por su alta concentración de quilomicrones. Tras una comida grasa, la linfa del conducto torácico adquiere ese mismo tono blanquecino. No. Las válvulas aparecen más adelante, cuando el vaso deja la vellosidad y se convierte en un colector propiamente dicho en la submucosa intestinal.Qué es un vaso quilífero
Por qué la grasa necesita esta vía
El músculo que lo exprime
Un hallazgo casual del siglo XVII
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un vaso quilífero que un capilar linfático?
¿Por qué el quilo tiene aspecto lechoso?
¿Tiene válvulas el vaso quilífero?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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