DICCIONARIO MÉDICO
Perforación
Una perforación es la pérdida de continuidad completa, de lado a lado, en la pared de una estructura hueca o de una membrana del organismo, que pone en comunicación su interior con una cavidad vecina o con el exterior. El término se aplica a estructuras muy diversas: desde una víscera abdominal hasta el tímpano, la esclerótica o un tendón. Anatómicamente, una perforación implica que las capas que forman la pared de una estructura, todas ellas, han cedido en un mismo punto. Se diferencia así de una lesión superficial, que afecta solo a las capas más externas sin llegar a atravesar el espesor completo. El resultado es un orificio que comunica dos espacios que en condiciones normales están separados: la luz de una víscera y la cavidad que la rodea, o el conducto auditivo externo y el oído medio, por citar dos ejemplos. El término procede del latín perforare, formado por per- ("a través de", "por completo") y forare ("horadar", "taladrar"). El Diccionario de la lengua española de la Real Academia recoge, en su acepción más simple, "acción y efecto de perforar", una definición general que la medicina ha ido precisando según la estructura afectada: perforación intestinal, perforación timpánica, perforación corneal, perforación uterina. No todas las perforaciones se producen del mismo modo. El mecanismo por sobrepresión aparece cuando el contenido de una estructura hueca, líquido o gaseoso, ejerce sobre la pared una fuerza que supera su resistencia; la pared cede en su punto más débil, que suele ser también el más delgado. El mecanismo por erosión progresiva es distinto: una lesión previa, como una úlcera, va destruyendo capa a capa el espesor de la pared hasta que, finalmente, la atraviesa por completo. Existe además el mecanismo traumático, en el que un objeto o una fuerza externa atraviesa la pared de forma directa, y el mecanismo isquémico, en el que la falta de riego sanguíneo provoca la muerte del tejido y su posterior rotura. Un último grupo merece mención aparte: la perforación deliberada, realizada con fines diagnósticos o terapéuticos por un profesional sanitario. Es el caso de la miringotomía en el tímpano, de la paracentesis en la pared abdominal o de la trepanación en el cráneo. Son perforaciones en sentido anatómico estricto, aunque su intención y su control las alejan por completo del concepto de lesión. Por la naturaleza de la estructura afectada, cabe distinguir las perforaciones de vísceras huecas abdominales o pélvicas (estómago, intestino, vesícula biliar, vejiga, útero), las de membranas (tímpano, esclerótica) y las de estructuras sólidas o semisólidas (tendones, córnea). Por su causa, se clasifican en traumáticas, espontáneas o patológicas, e iatrogénicas. Por su evolución en el tiempo, se distingue entre perforaciones agudas, de instauración brusca y habitualmente sintomáticas, y perforaciones crónicas, que se establecen de forma progresiva y cuyos bordes llegan a epitelizarse, lo que reduce la probabilidad de cierre espontáneo. Frente a la fístula, la diferencia está en la persistencia. Una fístula es una comunicación anormal y estable entre dos superficies epitelizadas del organismo, ya sea entre dos órganos huecos o entre un órgano hueco y la piel. Una perforación es la solución de continuidad inicial: un suceso agudo que puede o no cronificarse. En la práctica, una perforación mal cerrada o mantenida por un proceso inflamatorio puede terminar convirtiéndose en una fístula, pero los dos términos designan momentos distintos de un mismo proceso. Con la atresia, la relación es casi de espejo invertido. La atresia es la ausencia congénita o el cierre de un orificio o conducto que debería existir de forma natural; la perforación crea, en cambio, una abertura donde no debería haberla. Una es un defecto de formación; la otra, una rotura de algo que ya estaba formado. Erosión y ulceración son, por su parte, procesos previos que afectan a las capas superficiales o intermedias de una pared sin llegar a atravesarla por completo. Cuando ese proceso progresa y alcanza todo el espesor, deja de ser una erosión y pasa a ser, por definición, una perforación. Del latín perforare, compuesto por per- ("a través de") y forare ("horadar"). La misma raíz aparece en palabras como perforadora o, en el ámbito quirúrgico, en el sufijo griego -centesis de términos como paracentesis o amniocentesis, que también significa, en origen, "perforación". No necesariamente. Una perforación timpánica pequeña, por ejemplo, suele cicatrizar sola sin requerir intervención urgente. La gravedad depende de la estructura afectada, del tamaño del defecto y de lo que ese defecto pone en contacto: no es lo mismo comunicar el conducto auditivo con el oído medio que comunicar la luz intestinal con la cavidad peritoneal. Depende de la estructura y del tamaño. Algunas membranas, como el tímpano, tienen una notable capacidad de regeneración espontánea cuando el defecto es pequeño y reciente. Otras estructuras, especialmente las vísceras huecas del abdomen, no cicatrizan por sí solas y su perforación constituye siempre una urgencia quirúrgica. La rotura es un término más amplio que designa cualquier solución de continuidad, incluidas las que no atraviesan todo el espesor de una pared ni comunican dos cavidades. La perforación es, en ese sentido, un tipo particular de rotura: la que sí atraviesa la pared por completo y sí pone en contacto dos espacios antes separados.Qué es una perforación
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Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "perforación"?
¿Toda perforación es una urgencia médica?
¿Puede una perforación cerrarse por sí sola?
¿Qué diferencia hay entre una perforación y una rotura?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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