DICCIONARIO MÉDICO
Atresia
La atresia designa la ausencia o el cierre de un orificio o conducto del organismo que debería permanecer permeable. Se trata, en la mayoría de los casos, de una anomalía congénita que se detecta en el periodo neonatal, si bien existen formas adquiridas en las que la luz de una estructura se oblitera con el tiempo. Puede afectar al tubo digestivo, al aparato biliar, al sistema cardiovascular o a las vías genitourinarias, entre otras localizaciones. El término procede del griego: el prefijo privativo ἀ- (a-, 'sin') se une a τρῆσις (trêsis, 'perforación, agujero'), de modo que su sentido literal es "sin orificio" o "sin perforación". La voz se incorporó al vocabulario médico a comienzos del siglo XIX; la primera documentación en inglés data de 1807, y el castellano la adoptó sin apenas variaciones formales durante la misma centuria. Desde el punto de vista nosológico, la atresia no es una enfermedad en sí misma sino un tipo de malformación estructural. Lo que define a cualquier atresia es la interrupción completa de la luz de un conducto o la ausencia de un orificio que, en condiciones normales, permite el tránsito de un contenido (aire, alimento, bilis, sangre, orina). Cuando esa interrupción es parcial y la luz queda estrechada sin llegar a cerrarse, se habla de estenosis y no de atresia propiamente dicha. La mayor parte de las atresias se originan durante el desarrollo embrionario. En muchas estructuras tubulares del embrión existe una fase transitoria de solidificación de la luz, seguida de una recanalización ordenada. Si esa recanalización fracasa o se produce un accidente vascular que interrumpe el aporte sanguíneo a un segmento del tubo, la estructura resultante carece de luz: queda atrésica. Cada localización tiene su propia ventana temporal crítica. En el duodeno, por ejemplo, la recanalización se completa hacia la undécima semana de gestación, mientras que el esófago se diferencia de la tráquea alrededor de la cuarta. No todas las atresias comparten el mismo mecanismo. Las del intestino delgado distal suelen atribuirse a eventos isquémicos localizados, y las del sistema cardiovascular responden a fallos en la formación de las válvulas cardíacas. La atresia biliar constituye un caso particular, porque los conductos biliares se forman con normalidad y luego se destruyen por un proceso inflamatorio cuyo desencadenante sigue sin aclararse del todo. Atresias del tubo digestivo. Son las más frecuentes en la práctica neonatal. Incluyen la atresia esofágica (con o sin fístula traqueoesofágica), la atresia duodenal, las atresias yeyunal e ileal, y la atresia anorrectal. Cada una posee un mecanismo embrionario propio, una epidemiología diferente y un patrón de asociación con otras malformaciones que la distingue de las demás. Atresia biliar. Afecta a los conductos que transportan la bilis desde el hígado. Se manifiesta en las primeras semanas de vida con ictericia persistente y heces decoloradas, y representa la primera causa de trasplante hepático en la edad pediátrica a nivel mundial. Atresias cardiovasculares. La atresia aórtica, la atresia pulmonar y la atresia tricuspídea son cardiopatías congénitas en las que una válvula cardíaca no se forma o queda sellada. Habitualmente forman parte de cuadros complejos que afectan a varias estructuras del corazón al mismo tiempo. Atresias del aparato genitourinario y otras. La atresia de coanas (cierre de las fosas nasales posteriores) y la atresia vaginal son menos frecuentes; la primera puede comprometer la respiración del neonato porque este respira de forma obligada por la nariz durante las primeras semanas. Conviene no confundir atresia con estenosis. En la atresia la luz está completamente ausente o cerrada, mientras que en la estenosis persiste un paso, aunque sea estrecho. La distinción tiene consecuencias prácticas directas: una estenosis puede permitir un tránsito parcial que atenúe o retrase la aparición de los signos clínicos, en tanto que la atresia produce una obstrucción completa desde el primer momento. En el contexto cardiovascular la diferencia se vuelve aún más relevante, porque la presencia o ausencia de flujo anterógrado a través de una válvula condiciona el desarrollo de las cavidades situadas por delante de ella. Del griego ἀ- (a-, 'sin') y τρῆσις (trêsis, 'perforación'). Se documenta por primera vez en textos médicos de 1807. Su significado literal, "sin agujero", describe con precisión lo que ocurre: la ausencia de un orificio o conducto que debería existir. No. La atresia implica ausencia completa de luz; la estenosis, un estrechamiento que deja pasar cierta cantidad de contenido. Ambas pueden afectar a las mismas estructuras, pero sus consecuencias y su urgencia difieren. La inmensa mayoría. Sin embargo, existen formas adquiridas. La atresia folicular ovárica, por ejemplo, es un proceso fisiológico normal en el que la mayor parte de los folículos presentes al nacer se reabsorben a lo largo de la vida reproductiva. También pueden producirse obliteraciones adquiridas de conductos (como los lagrimales o los salivales) por procesos inflamatorios crónicos, aunque en esos casos el término "atresia" se emplea con menor frecuencia que "obliteración" o "estenosis cicatricial". Depende de la localización. La atresia duodenal puede sospecharse en la ecografía prenatal por el signo de la "doble burbuja" y el polihidramnios asociado. La esofágica también puede levantar la sospecha si el estómago fetal aparece vacío de forma persistente. En cambio, la biliar rara vez se identifica antes del parto, porque los conductos biliares no son visibles con la resolución ecográfica habitual. Si desea profundizar en tipos concretos de atresia o en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la atresia
Origen embriológico
Clasificación según la localización
Diferenciación con la estenosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra atresia?
¿Es lo mismo atresia que estenosis?
¿Todas las atresias son congénitas?
¿La atresia se detecta antes del nacimiento?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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