DICCIONARIO MÉDICO
Mosaicismo
El mosaicismo es la condición en la que un mismo individuo alberga dos o más poblaciones celulares con una composición genética distinta entre sí, originadas todas a partir de un único cigoto. El fenómeno se debe a un error ocurrido durante alguna de las divisiones celulares posteriores a la fecundación, y su repercusión depende de qué proporción de células resulten afectadas y de qué tejidos alcance. El término deriva de mosaico (cuyo origen se explica en la entrada dedicada a esta palabra) mediante el sufijo -ismo, que en el vocabulario médico suele indicar una condición o un estado. La Real Academia Española lo define de forma escueta como la «condición del organismo, el tejido o la célula que es un mosaico». En la práctica, esa condición implica que no todas las células del cuerpo comparten idéntica dotación genética, algo que contradice la idea, extendida pero inexacta, de que cada persona posee un único genoma uniforme en la totalidad de sus tejidos. No hay dos mosaicismos idénticos. Su expresión varía según el momento del desarrollo en el que surge el error, el tipo celular al que afecta y la proporción final de células con la alteración, tres variables que combinadas explican por qué dos personas con el mismo diagnóstico genético pueden presentar cuadros clínicos muy distintos. El fenómeno arranca en algún punto posterior a la fecundación, cuando el cigoto ya se ha formado pero el desarrollo embrionario todavía no ha concluido. Una mutación poscigótica, surgida durante alguna de las mitosis que multiplican las células del embrión, da origen a una nueva línea celular que convive con la original y se transmite a toda su descendencia clonal. Cuanto más temprano ocurre el error, mayor es la proporción de tejido afectado; cuanto más tardío, más restringido y localizado resulta el mosaico resultante. En 1936, el genetista Curt Stern documentó el mecanismo por primera vez, no en el ser humano sino en la mosca Drosophila melanogaster: demostró que la recombinación cromosómica, hasta entonces asociada solo a la meiosis, también podía producirse durante la mitosis, y que ese intercambio dejaba manchas de tejido genéticamente distinto sobre un mismo individuo. Según el tejido al que alcanza la nueva línea celular, se distingue el mosaicismo somático (limitado a células corporales y no transmisible a la descendencia) del mosaicismo de línea germinal, que afecta a los óvulos o a los espermatozoides y sí puede heredarse; esta segunda modalidad se desarrolla en su propia entrada, mosaicismo de línea germinal. Existe además una variante mixta o gonosómica, en la que la mutación está presente tanto en tejidos somáticos como en la línea germinal. Una tercera categoría, propia del embarazo, es el mosaicismo confinado a la placenta: la alteración cromosómica se limita al tejido placentario y no está presente en el feto. El Manual MSD para profesionales cifra su detección en torno al 1 % de las biopsias de vellosidades coriónicas, una técnica que analiza tejido de la placenta con fines de diagnóstico prenatal. En 2020, un equipo coordinado por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER) propuso una clasificación sistemática del mosaicismo basada en seis atributos, entre ellos el momento de aparición, el tipo celular y la proporción de células afectadas. El trabajo se publicó en la revista Genetics in Medicine con el objetivo de unificar el lenguaje empleado en el diagnóstico genético. El mosaico y la quimera se confunden con frecuencia porque ambos describen organismos con más de una línea celular genéticamente distinta, pero su origen no podría ser más diferente. El mosaico procede de un único cigoto: toda la variabilidad genética surge después de la fecundación, por mutación o por error de división. La quimera, en cambio, nace de la fusión de dos cigotos distintos (dos óvulos fecundados por separado) en un embrión único, de modo que conviven desde el principio dos dotaciones genéticas de procedencia diferente. La expresión del mosaicismo depende, sobre todo, de qué proporción de células resulten afectadas y de en qué tejidos se concentren. Puede pasar inadvertido durante toda una vida, alterar de forma leve algún rasgo físico o dar lugar a cuadros bien definidos. El síndrome de Klinefelter en mosaico, por ejemplo, cursa con una proporción variable de células con un cromosoma X adicional junto a células con dotación cromosómica normal, lo que suaviza su expresión clínica frente a la forma no mosaica. Algo semejante ocurre en el síndrome de McCune-Albright, donde el mosaicismo de una mutación del gen GNAS explica por qué las manchas cutáneas, la displasia ósea y las alteraciones hormonales del trastorno se distribuyen de forma asimétrica e irregular por el cuerpo. La neurofibromatosis tiene también una forma segmentaria, limitada a una región corporal, cuando la mutación surge de manera tardía y solo alcanza a una línea celular localizada. Conviene subrayar un hallazgo derivado de la clasificación de 2020: en algún grado, todas las personas somos mosaicos complejos, con múltiples genotipos adquiridos entre el desarrollo embrionario y la edad adulta. La diferencia entre un mosaicismo irrelevante y uno con repercusión clínica no está en su presencia, sino en su magnitud y en el tejido al que afecta. El diagnóstico se apoya en el estudio del cariotipo y, cada vez más, en técnicas moleculares de mayor sensibilidad; con frecuencia es necesario analizar más de un tejido (sangre y piel, por ejemplo) porque una línea celular puede estar ausente en la muestra inicial. Cuando existe sospecha de mosaicismo en la línea germinal de un progenitor sano, el consejo genético ayuda a estimar el riesgo de que la alteración se repita en la descendencia. No. Mosaico designa al organismo o al tejido en el que coexisten líneas celulares distintas; mosaicismo nombra la condición que lo origina. La entrada mosaico desarrolla el primer término. Depende del tejido al que afecte. El mosaicismo somático no se transmite a la descendencia, porque no alcanza a los óvulos ni a los espermatozoides. El de línea germinal sí puede heredarse, aunque el progenitor portador no muestre ningún signo de la alteración. Mediante técnicas de diagnóstico prenatal como la biopsia de vellosidades coriónicas o la amniocentesis, aunque ambas pueden dar resultados dudosos si el mosaicismo está confinado a la placenta y no refleja el estado real del feto. No exactamente. Ese año, Curt Stern documentó por primera vez su mecanismo (la recombinación mitótica) en la mosca Drosophila melanogaster, décadas antes de que la citogenética humana pudiera aplicarlo al diagnóstico clínico.Qué es el mosaicismo
Mecanismo de origen
Clasificación
Diferenciación con el quimerismo
Manifestaciones clínicas
Relevancia y alcance
Preguntas frecuentes
¿Mosaico y mosaicismo son lo mismo?
¿El mosaicismo se hereda?
¿Cómo se detecta el mosaicismo antes del nacimiento?
¿En 1936 se descubrió el mosaicismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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