DICCIONARIO MÉDICO
Micropsia
La micropsia es una alteración de la percepción visual en la que los objetos, las personas o el propio cuerpo se ven más pequeños de lo que realmente son, sin que haya cambiado nada en ellos. El origen puede estar en la retina, en la vía visual cerebral o en un simple factor óptico, y el episodio suele durar minutos. Se asocia con frecuencia a la migraña con aura y a la epilepsia, aunque también aparece en infecciones víricas y, más raramente, en cuadros psiquiátricos. Se define como la percepción de un objeto real con un tamaño inferior al que le corresponde. No es una alucinación, porque no falta ningún estímulo, sino una ilusión visual: el objeto está ahí, pero el cerebro procesa mal su tamaño. El objeto no cambia. Cambia la lectura que hace el cerebro de él. Junto con la macropsia, forma parte de las llamadas dismegalopsias, el grupo de distorsiones perceptivas centradas en el tamaño de lo percibido. El término combina dos raíces griegas: mikrós, forma ática de smikrós ("pequeño, insignificante"), y ὄψις (opsis), "vista" o "visión", la misma raíz que da nombre a la óptica y a términos hermanos como la macropsia, la metamorfopsia o la palinopsia. La primera descripción clínica del cuadro no llevó ningún nombre literario: la firmó Lippman en 1952. Tres años más tarde, el psiquiatra John Todd bautizó el conjunto de distorsiones que incluye la micropsia con la referencia a Alicia en el país de las maravillas que se recoge con más detalle en la entrada dedicada a la macropsia. En el ojo, la micropsia suele originarse por una separación anómala de los fotorreceptores de la mácula. Cuando el tejido retiniano se edematiza, ya sea por un desprendimiento previamente tratado, por una coriorretinopatía serosa central o por un edema macular de cualquier otra causa, los conos y los bastones quedan más separados entre sí. Cada objeto estimula entonces un número menor de receptores del que le correspondería, y el cerebro interpreta esa menor superficie de estímulo como un objeto de menor tamaño. Distinto es el origen cortical. Un estudio con resonancia magnética funcional realizado a un niño durante un episodio de micropsia mostró una actividad reducida en la corteza visual primaria y en las áreas extraestriadas, junto con una activación aumentada en la corteza parietal, la región encargada de integrar el tamaño y la posición de los objetos en el espacio. No hay, en estos casos, ningún daño estructural: la alteración es funcional y transitoria. Desde el punto de vista causal, la micropsia se agrupa en varias categorías. Existe una forma óptica, cuyo mecanismo exacto no se conoce con precisión, aunque se ha relacionado con cambios refractivos como la hipermetropización. También existe la variante retiniana, ligada a un edema macular, a una coriorretinopatía serosa central o a los meses posteriores a la cirugía de un desprendimiento de retina. Con más peso clínico aparece la cortical, propia de la migraña con aura, de la epilepsia del lóbulo temporal o de encefalitis víricas, entre ellas la mononucleosis infecciosa, frecuente en niños. Una categoría minoritaria, mucho menos habitual, se ha descrito en el contexto de ciertos cuadros psiquiátricos. Conviene no confundir la micropsia con fenómenos vecinos. La metamorfopsia distorsiona la forma de los objetos, de modo que las líneas rectas se perciben onduladas, pero no altera su tamaño. La palinopsia hace que una imagen persista después de que el estímulo ha desaparecido, algo que no ocurre en la micropsia, donde el objeto sigue presente mientras se observa. La zoopsia, en cambio, ni siquiera parte de un estímulo real: es una alucinación, no una ilusión. Los episodios de micropsia son más frecuentes de lo que la escasez de consultas por este motivo sugiere. Un estudio realizado en 1989 sobre 3.224 adolescentes japoneses de entre 13 y 18 años encontró micropsia o macropsia en el 6,5% de los chicos y en el 7,3% de las chicas. Una revisión posterior calcula que hasta un 30% de los adolescentes refiere alguna distorsión visual de este tipo sin llegar a consultar nunca por ella, lo que sugiere que buena parte de los casos pasa inadvertida fuera del ámbito clínico. Del griego mikrós ("pequeño") y ὄψις, opsis ("vista, visión"), la misma raíz que da nombre a la macropsia, la metamorfopsia y la palinopsia, entre otros trastornos de la percepción visual. No. Son fenómenos opuestos: en la micropsia los objetos se ven más pequeños de lo real, mientras que en la macropsia se ven más grandes. Ambas comparten mecanismo y causas, y pueden alternarse en la misma persona a lo largo de distintos episodios. Sí. Cuando el origen es puramente óptico, un cambio refractivo reciente, no existe ninguna enfermedad subyacente y el fenómeno tiende a corregirse junto con la agudeza visual. No necesariamente. Aunque la causa retiniana es la más estudiada por su relación con la separación de los fotorreceptores maculares, un número relevante de episodios tiene origen cortical, sin ninguna lesión visible en el ojo ni en las pruebas de imagen cerebral. En estos casos, la exploración oftalmológica resulta normal, y es la naturaleza episódica y su relación temporal con la migraña o con crisis neurológicas lo que orienta el origen del fenómeno hacia la vía visual central en lugar de hacia el globo ocular. Un estudio japonés de 1989 con más de 3.200 adolescentes registró micropsia o macropsia en el 6,5% de los chicos y el 7,3% de las chicas.Qué es la micropsia
Mecanismo de la distorsión
Clasificación según su origen
Diferenciación con otras distorsiones visuales
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra micropsia?
¿Es la micropsia lo mismo que la macropsia?
¿Puede aparecer sin ninguna enfermedad de base?
¿La micropsia refleja siempre un problema en la retina?
¿Con qué frecuencia aparece en la adolescencia?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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