DICCIONARIO MÉDICO

Zoopsia

La zoopsia es un tipo de alucinación visual en la que la persona percibe animales que no existen en la realidad, asociada especialmente al delirium tremens por abstinencia alcohólica y a otras enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

Las alucinaciones visuales —percibir imágenes que no corresponden a estímulos reales del entorno— pueden adoptar contenidos muy diversos: figuras humanas, objetos, luces, patrones geométricos o animales. Cuando el contenido alucinatorio consiste específicamente en la percepción de animales que no están presentes en la realidad, este fenómeno recibe el nombre de zoopsia. Se trata de un término técnico utilizado en psiquiatría, neurología y medicina general que, aunque poco conocido por el público, describe una experiencia clínica con importantes implicaciones diagnósticas. La zoopsia es especialmente conocida por su asociación con el delirium tremens (la forma más grave de síndrome de abstinencia alcohólica), pero puede aparecer en el contexto de múltiples enfermedades. Su reconocimiento por parte del equipo médico es esencial para identificar la causa subyacente e instaurar el tratamiento adecuado, que en muchos casos constituye una urgencia médica.

Qué es la zoopsia

La zoopsia (del griego zōon, "animal", y ópsis, "visión") es un tipo de alucinación visual compleja que consiste en la percepción de animales que no existen en el entorno del paciente. Estos animales alucinados pueden ser de cualquier especie y tamaño: desde enjambres de insectos pequeños (hormigas, cucarachas, arañas) o roedores (ratones, ratas) hasta animales de mayor tamaño (serpientes, gatos, perros, pájaros, e incluso tigres o elefantes). Las imágenes pueden ser estáticas o presentar movimiento, y con frecuencia se perciben como vívidas, realistas y aterradoras, provocando una reacción de miedo, agitación o pánico en la persona que las experimenta.

La zoopsia se clasifica dentro de las alucinaciones visuales complejas (o formadas), que son aquellas que representan imágenes reconocibles y estructuradas (figuras, animales, objetos), en contraposición a las alucinaciones visuales simples, que consisten en percepciones elementales como destellos de luz, colores o formas geométricas abstractas. Es importante distinguir la zoopsia de las ilusiones (interpretación errónea de un estímulo visual real, por ejemplo confundir una sombra con un animal) y de las imágenes hipnagógicas (visiones breves que aparecen en el momento de quedarse dormido, que se consideran un fenómeno fisiológico normal).

Causas de la zoopsia

La zoopsia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede aparecer en el contexto de múltiples patologías. Las causas más relevantes son:

Delirium tremens (abstinencia alcohólica)

El delirium tremens es la causa más clásica y reconocida de zoopsia. Se trata de la forma más grave del síndrome de abstinencia del alcohol, que aparece habitualmente entre las 48 y las 96 horas después de la última ingesta de alcohol en personas con una dependencia crónica. Se estima que afecta al 3-5 % de los pacientes que experimentan un síndrome de abstinencia alcohólica. El delirium tremens es una emergencia médica con una mortalidad de hasta el 5-15 % incluso con tratamiento hospitalario, y superior al 35 % sin tratamiento.

Las alucinaciones del delirium tremens son predominantemente visuales (más frecuentes que las auditivas o táctiles), vívidas y con frecuencia aterradoras. Un estudio clásico sobre 64 pacientes con delirium tremens demostró que las alucinaciones visuales eran las más frecuentes, y que entre las que representaban animales, los gatos, los perros y las serpientes eran los más habituales, seguidos de los ratones. Las alucinaciones se acompañan de confusión profunda, agitación, temblor, taquicardia, hipertensión, fiebre y sudoración profusa.

La fisiopatología del delirium tremens se relaciona con la hiperexcitabilidad del sistema nervioso central que se produce al retirar bruscamente el alcohol en un cerebro adaptado a su efecto depresor: el consumo crónico de alcohol potencia los receptores inhibidores GABA y suprime los receptores excitadores NMDA. Al cesar el alcohol, se produce un desequilibrio con predominio excitatorio que desencadena el cuadro clínico.

Otras intoxicaciones y abstinencias

  • Abstinencia de sedantes: la retirada brusca de benzodiacepinas o barbitúricos puede producir un cuadro similar al delirium tremens, incluyendo zoopsia.
  • Intoxicación por sustancias psicoactivas: determinadas drogas como los alucinógenos (LSD, psilocibina), los estimulantes (cocaína, anfetaminas) y el consumo de anticolinérgicos pueden producir alucinaciones visuales que incluyan la percepción de animales.
  • Efectos adversos de medicamentos: algunos fármacos, especialmente los anticolinérgicos, los antiparkinsonianos (levodopa), los corticosteroides en dosis altas y ciertos analgésicos opioides pueden provocar alucinaciones visuales como efecto secundario.

Enfermedades neurológicas

  • Enfermedad de Parkinson: las alucinaciones visuales son frecuentes en la enfermedad de Parkinson avanzada, a menudo como efecto secundario de la medicación dopaminérgica. Pueden incluir la percepción de personas, animales o sombras en movimiento ("alucinaciones de paso"). La presencia de zoopsia en un paciente con párkinson debe comunicarse al neurólogo, ya que puede requerir un ajuste del tratamiento.
  • Demencia con cuerpos de Lewy: esta demencia se caracteriza por alucinaciones visuales recurrentes, detalladas y bien formadas, que constituyen uno de sus criterios diagnósticos principales. Los pacientes suelen ver figuras humanas o animales con gran viveza.
  • Epilepsia: las crisis epilépticas del lóbulo occipital o temporal pueden producir alucinaciones visuales, que en ocasiones incluyen animales.
  • Lesiones del tronco encefálico (alucinosis peduncular): lesiones vasculares o tumorales del mesencéfalo pueden provocar alucinaciones visuales complejas, vívidas y generalmente nocturnas, que pueden incluir personas y animales.

Enfermedades oftalmológicas

El síndrome de Charles Bonnet produce alucinaciones visuales complejas en personas con pérdida significativa de visión (por degeneración macular, glaucoma, cataratas avanzadas u otras patologías oculares). Las alucinaciones pueden incluir figuras humanas, animales, patrones geométricos o paisajes. A diferencia de las alucinaciones psiquiátricas, en el síndrome de Charles Bonnet el paciente suele conservar plena conciencia de que las imágenes no son reales (mantiene la introspección).

Trastornos psiquiátricos

Aunque las alucinaciones visuales son más características de las causas orgánicas (neurológicas, tóxicas, metabólicas), también pueden aparecer en trastornos psiquiátricos graves como la esquizofrenia (donde predominan las alucinaciones auditivas, pero las visuales no son infrecuentes), el trastorno bipolar con síntomas psicóticos, la depresión psicótica y los estados de delirium por causas diversas (infecciones graves, insuficiencia hepática o renal, alteraciones metabólicas).

Características clínicas de la zoopsia

La presentación de la zoopsia varía en función de la causa subyacente, pero algunas características clínicas son comunes:

  • Contenido: los animales percibidos pueden ser pequeños (insectos, arañas, ratones) o grandes (serpientes, perros, gatos, aves). En el delirium tremens, predominan los animales pequeños en movimiento rápido (enjambres, reptación), mientras que en las enfermedades neurodegenerativas las imágenes suelen ser más variadas.
  • Viveza: las alucinaciones zóopsicas suelen ser extraordinariamente vívidas y detalladas, lo que las hace parecer reales para la persona que las experimenta.
  • Reacción emocional: en el contexto del delirium tremens, las zoopsias generan habitualmente miedo, angustia, agitación e incluso conductas de huida o agresividad. En otras causas (como el síndrome de Charles Bonnet), la reacción puede ser más neutra.
  • Conciencia de la irrealidad (introspección): varía según la causa. En el delirium tremens y en las psicosis agudas, el paciente suele creer que los animales son reales (ausencia de introspección). En el síndrome de Charles Bonnet y en algunas fases de la enfermedad de Parkinson, el paciente reconoce que las imágenes no son reales.
  • Alucinaciones acompañantes: la zoopsia puede asociarse a alucinaciones en otras modalidades sensoriales, como la formicación (sensación táctil de insectos reptando sobre la piel), que es especialmente frecuente en el delirium tremens y en la intoxicación por cocaína o anfetaminas.

Diagnóstico de la zoopsia

El diagnóstico de la zoopsia es clínico: se basa en la descripción que el paciente o sus acompañantes hacen de las alucinaciones y en la exploración médica completa. El profesional sanitario se centrará en identificar la causa subyacente que provoca las alucinaciones, ya que el tratamiento depende enteramente de ella. Para ello, puede ser necesario realizar:

  • Historia clínica detallada: antecedentes de consumo de alcohol o drogas, medicación actual, enfermedades neurológicas o psiquiátricas previas, y pérdida de visión.
  • Exploración física y neurológica completa: incluyendo la valoración del nivel de conciencia, la orientación, la presencia de temblor, signos autonómicos (taquicardia, sudoración, fiebre) y la función visual.
  • Análisis de sangre: para detectar alteraciones metabólicas (glucemia, electrolitos, función hepática, función renal), marcadores de infección, niveles de tóxicos en sangre y déficits vitamínicos (como la deficiencia de tiamina, asociada al alcoholismo crónico).
  • Pruebas de neuroimagen: resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) cerebral cuando se sospechen lesiones estructurales (tumores, ictus, enfermedades neurodegenerativas).
  • Electroencefalograma (EEG): si se sospecha epilepsia como causa de las alucinaciones.
  • Evaluación oftalmológica: para descartar el síndrome de Charles Bonnet en pacientes con pérdida visual significativa.

Tratamiento de la zoopsia

No existe un tratamiento específico para la zoopsia como síntoma aislado. El abordaje terapéutico se dirige a la causa subyacente, y será determinado por el equipo médico en función de cada caso individual:

  • Delirium tremens: requiere hospitalización urgente con monitorización intensiva, benzodiacepinas (como diazepam, lorazepam o clordiazepóxido) para controlar la hiperexcitabilidad del sistema nervioso central, reposición de líquidos y electrolitos, administración de tiamina (vitamina B1) para prevenir la encefalopatía de Wernicke, y cuidados de soporte.
  • Enfermedad de Parkinson: ajuste de la medicación dopaminérgica por parte del neurólogo y, si es necesario, uso de fármacos antipsicóticos atípicos con menor riesgo de empeoramiento motor (como la quetiapina o la clozapina, bajo estricta supervisión médica).
  • Demencia con cuerpos de Lewy: los antipsicóticos clásicos están contraindicados por el riesgo de reacciones graves. El manejo lo determinará el especialista.
  • Síndrome de Charles Bonnet: la información y la tranquilización del paciente son fundamentales. Se le explica que las alucinaciones se deben a la pérdida de visión y no a una enfermedad mental, lo que reduce significativamente la angustia. Si la pérdida visual es tratable (por ejemplo, mediante cirugía de cataratas), la mejoría de la visión puede resolver las alucinaciones.
  • Intoxicaciones y abstinencias: tratamiento específico de la intoxicación o manejo supervisado de la abstinencia en un entorno médico controlado.

Pronóstico de la zoopsia

El pronóstico de la zoopsia depende enteramente de la causa subyacente y de la rapidez con la que se instaure el tratamiento:

  • Delirium tremens: con tratamiento hospitalario adecuado, las alucinaciones suelen resolverse en un plazo de 3 a 7 días. Sin embargo, el episodio puede ser mortal si no se trata. Tras la recuperación, es fundamental que el paciente reciba orientación y apoyo para abordar el trastorno por consumo de alcohol subyacente y prevenir futuros episodios de abstinencia.
  • Enfermedad de Parkinson y demencia con cuerpos de Lewy: las alucinaciones pueden controlarse con ajustes de la medicación, pero tienden a ser crónicas o recurrentes a lo largo de la evolución de la enfermedad.
  • Síndrome de Charles Bonnet: las alucinaciones pueden disminuir con el tiempo a medida que el cerebro se adapta a la pérdida visual, y pueden resolverse si se consigue mejorar la visión (por ejemplo, mediante cirugía de cataratas). En muchos casos, la simple información al paciente sobre la naturaleza benigna del fenómeno reduce significativamente la angustia asociada.
  • Intoxicaciones agudas: las alucinaciones suelen resolverse al eliminar la sustancia causante del organismo.
  • Epilepsia: las alucinaciones relacionadas con crisis epilépticas pueden controlarse con medicación antiepiléptica adecuada.

En todos los casos, el equipo médico orientará al paciente y a su familia sobre las expectativas de recuperación según la situación individual.

Precauciones importantes

  • Nunca interrumpir bruscamente el consumo de alcohol en una persona con dependencia crónica sin supervisión médica. El delirium tremens, con su posible cortejo de zoopsias, es una de las complicaciones más graves de la abstinencia alcohólica no supervisada y puede ser mortal. La desintoxicación debe realizarse siempre bajo control médico, con la posibilidad de administrar medicación para prevenir las complicaciones.
  • No minimizar las alucinaciones visuales. Aunque el paciente pueda parecer "confuso" o "delirante", las alucinaciones son una experiencia real y aterradora para quien las sufre. Escuchar al paciente, mantener un entorno calmado, con buena iluminación y sin estímulos excesivos, puede ayudar a reducir la angustia.
  • No automedicar las alucinaciones. El tratamiento depende de la causa y debe ser prescrito por el profesional sanitario. El uso inadecuado de sedantes o antipsicóticos sin supervisión médica puede empeorar el cuadro o provocar efectos adversos graves, especialmente en pacientes con enfermedad de Parkinson o demencia con cuerpos de Lewy, en quienes ciertos antipsicóticos están contraindicados.
  • Si un paciente con enfermedad de Parkinson o deterioro cognitivo comienza a ver animales u otras figuras que no están presentes, debe comunicarlo al neurólogo antes de realizar cualquier cambio en la medicación. Las alucinaciones pueden ser un efecto secundario de los fármacos antiparkinsonianos que el especialista puede manejar ajustando las dosis.
  • Las personas mayores con pérdida de visión que comienzan a ver animales, figuras o patrones que no existen deben ser valoradas por un oftalmólogo y un neurólogo para descartar tanto el síndrome de Charles Bonnet como causas neurológicas que requieran tratamiento.
  • Ante la presencia de zoopsia u otras alucinaciones visuales, se debe garantizar la seguridad del paciente: retirar objetos con los que pueda hacerse daño, evitar que salga de un entorno seguro y no dejarlo solo hasta que sea atendido por un profesional.

Importancia de la información al paciente y la familia

Una de las experiencias más angustiantes tanto para la persona que sufre alucinaciones como para sus familiares es el desconocimiento sobre lo que está ocurriendo. En muchos casos, especialmente en el síndrome de Charles Bonnet y en la enfermedad de Parkinson, los pacientes no comunican las alucinaciones a sus médicos ni a sus familiares por temor a ser considerados "locos" o a que se les ingrese en un centro psiquiátrico. Esto puede provocar aislamiento, ansiedad y depresión.

El profesional sanitario desempeña un papel fundamental al explicar la naturaleza del fenómeno al paciente y a su familia: que la zoopsia es un síntoma médico, no un signo de enfermedad mental grave ni de "locura", y que existen tratamientos eficaces para la mayoría de sus causas. Esta información, transmitida de forma clara y empática, puede reducir significativamente la angustia y mejorar la calidad de vida del paciente.

Cuándo acudir al médico

La aparición de alucinaciones visuales, incluyendo la zoopsia, debe motivar siempre una consulta médica, ya que puede ser el primer síntoma de una enfermedad grave. Se debe buscar atención médica urgente en las siguientes situaciones:

  • Aparición de alucinaciones visuales en una persona que ha dejado de consumir alcohol de forma brusca tras un consumo crónico, especialmente si se acompañan de temblor, confusión, agitación, fiebre o taquicardia.
  • Alucinaciones visuales acompañadas de confusión, desorientación, fiebre o alteración del nivel de conciencia.
  • Alucinaciones visuales de aparición reciente en una persona sin antecedentes psiquiátricos previos.
  • Alucinaciones en un paciente con enfermedad de Parkinson o con deterioro cognitivo, ya que pueden indicar la necesidad de ajustar la medicación.
  • Alucinaciones visuales asociadas a pérdida de visión progresiva, para que un oftalmólogo descarte patología ocular tratable.
  • Cualquier alucinación que provoque angustia significativa, agitación o conductas que pongan en riesgo la seguridad del paciente o de terceros.

Preguntas frecuentes

¿La zoopsia es una enfermedad mental?

No. La zoopsia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma —un tipo específico de alucinación visual— que puede aparecer en el contexto de diversas patologías. Aunque puede presentarse en trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, las causas más frecuentes de zoopsia son de naturaleza orgánica: el delirium tremens por abstinencia alcohólica, las enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, demencia con cuerpos de Lewy), las intoxicaciones por sustancias y la pérdida de visión (síndrome de Charles Bonnet). El profesional sanitario determinará la causa en cada caso.

¿Ver animales que no existen significa que se tiene delirium tremens?

No necesariamente. Aunque el delirium tremens es la causa más clásicamente asociada a la zoopsia, existen múltiples enfermedades neurológicas, oftalmológicas, psiquiátricas y tóxicas que pueden provocar alucinaciones visuales con contenido animal. El diagnóstico de delirium tremens requiere la presencia de un contexto clínico específico: un paciente con dependencia crónica del alcohol que ha interrumpido o reducido bruscamente su consumo y que presenta, además de las alucinaciones, confusión global, hiperactividad autonómica (taquicardia, sudoración, fiebre), agitación y temblor. El médico evaluará el contexto clínico completo para determinar la causa.

¿La persona que sufre zoopsia sabe que los animales no son reales?

Depende de la causa. En el delirium tremens y en las psicosis agudas, el paciente suele carecer de introspección y cree que los animales que percibe son reales, lo que genera una reacción de miedo y agitación intensa. En cambio, en el síndrome de Charles Bonnet y en determinadas fases de la enfermedad de Parkinson, el paciente puede mantener la introspección y reconocer que las imágenes no son reales, aunque las perciba con gran viveza. Este grado de conciencia de la irrealidad de la alucinación es un dato clínico relevante que el médico tendrá en cuenta en la evaluación diagnóstica.

¿Es lo mismo zoopsia que formicación?

No, aunque pueden coexistir. La zoopsia es una alucinación visual: la persona ve animales que no están presentes. La formicación es una alucinación táctil: la persona siente insectos reptando sobre o debajo de su piel sin que existan. Ambos fenómenos pueden presentarse simultáneamente en el delirium tremens o en las intoxicaciones por estimulantes (cocaína, anfetaminas), creando una experiencia particularmente angustiante. Sin embargo, pueden aparecer de forma independiente: un paciente puede experimentar formicación sin zoopsia, o viceversa.

¿La zoopsia puede ser peligrosa?

La zoopsia en sí misma no causa un daño físico directo, pero las enfermedades que la causan pueden ser graves e incluso potencialmente mortales. El delirium tremens, por ejemplo, tiene una mortalidad significativa si no se trata de forma urgente. Además, la propia alucinación puede provocar reacciones de pánico, agitación extrema o conductas de riesgo (intentar huir de los animales alucinados, por ejemplo), lo que puede poner en peligro al paciente o a las personas de su entorno. Por este motivo, la aparición de zoopsia siempre requiere una valoración médica para identificar y tratar la causa subyacente.

Referencias para el paciente

© Clínica Universidad de Navarra 2026

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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