DICCIONARIO MÉDICO
Losartán
El losartán es un antagonista de los receptores de angiotensina II (ARA-II) y el primero de esta familia que llegó a la práctica clínica, en 1995. Bloquea la acción de la angiotensina II sobre su receptor AT1, con lo que los vasos se relajan y la presión arterial desciende. Se administra en forma de sal potásica. Un rasgo lo separa de los demás sartanes: reduce la concentración de ácido úrico en sangre. Su código en la clasificación ATC es C09CA01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El losartán interrumpe el sistema renina-angiotensina-aldosterona, el circuito hormonal que ajusta la presión arterial y el volumen de líquidos del cuerpo. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina actúan un escalón antes, impidiendo que la hormona llegue a fabricarse. El losartán elige otro punto: permite que la angiotensina II se forme, pero le impide acoplarse al receptor donde ejerce su efecto. La idea de bloquear la angiotensina no era nueva en 1995. Dos décadas antes se había conseguido con la saralasina, un péptido que había que administrar por vía intravenosa, duraba poco y conservaba cierta actividad agonista residual. El losartán resolvió esas tres limitaciones a la vez: era una molécula pequeña, no peptídica, que resistía el paso por el aparato digestivo y podía tomarse por boca. Nació en los laboratorios de DuPont con el código de investigación DuP 753 y, tras su aprobación, inauguró toda una clase terapéutica. Se formula como losartán potásico, la sal que facilita su disolución y absorción. Es un derivado no peptídico construido sobre un anillo de imidazol unido a un grupo bifenilo y a un tetrazol, una arquitectura química que le da estabilidad frente a las enzimas digestivas. La angiotensina II actúa sobre dos receptores distintos, AT1 y AT2. El AT1 concentra los efectos que elevan la presión: contrae los vasos, retiene sodio y estimula la liberación de aldosterona. El losartán se une a él de forma selectiva y reversible, y lo mantiene ocupado el tiempo suficiente para que la hormona, aunque circule por la sangre, no encuentre dónde acoplarse. Hay aquí una peculiaridad farmacológica que conviene aclarar, porque genera confusión incluso entre estudiantes. Buena parte del efecto sostenido no lo produce el losartán, sino un metabolito que el hígado fabrica a partir de él, el EXP3174. Las enzimas CYP2C9 y CYP3A4 convierten una fracción del fármaco en este compuesto, que se fija al receptor AT1 con más fuerza, se desprende con más dificultad y permanece más horas en el plasma. Su vida media ronda las seis a nueve horas, frente a las dos escasas del losartán original. Eso no convierte al losartán en un profármaco: la molécula es activa desde el principio, y ahí está la diferencia con otros sartanes, como el candesartán, que sí necesitan transformarse en el organismo para funcionar. El losartán baja el ácido úrico. Ningún otro sartán lo hace de manera constante. El mecanismo pasa por el bloqueo del transportador URAT1, la proteína del túbulo renal que reabsorbe el urato ya filtrado. Al frenar esa reabsorción, el riñón excreta más ácido úrico y su nivel en sangre disminuye. Lo llamativo es que este efecto se atribuye a la molécula original y no al metabolito EXP3174, justo al contrario de lo que sucede con el bloqueo de la angiotensina. De ahí el interés del losartán cuando coinciden en un mismo paciente la hipertensión arterial y una hiperuricemia. Es la partícula que la Denominación Común Internacional reserva para los antagonistas del receptor de angiotensina II, del mismo modo que la terminación -pril señala a los IECA o -olol a los betabloqueantes. No procede del griego ni del latín: se trata de una convención de nomenclatura acordada entre agencias reguladoras. La sílaba inicial "los-" carece de significado y solo sirve para distinguir esta molécula de sus hermanas de grupo, como el valsartán o el candesartán. Ambos frenan el mismo sistema hormonal, pero en puntos distintos. El enalapril y los demás inhibidores de la enzima convertidora impiden que la angiotensina II llegue a formarse; el losartán deja que se forme y le bloquea el receptor. Esa diferencia explica un rasgo clásico: los IECA tienden a producir tos seca por acumulación de bradicinina, una molécula que los sartanes no elevan. Fue, de hecho, uno de los motivos que impulsaron el desarrollo de esta clase de fármacos. No. El losartán es activo por sí mismo desde que se absorbe, aunque la mayor parte del bloqueo prolongado de la angiotensina recae en su metabolito EXP3174. Si desea situar el losartán dentro de su grupo farmacológico, puede consultar:Qué es el losartán
Antagonismo del receptor AT1 y su metabolito activo
El efecto sobre el ácido úrico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la terminación -sartán?
¿En qué se diferencia el losartán de un IECA como el enalapril?
¿El losartán es un profármaco?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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