DICCIONARIO MÉDICO
Hiperuricemia
La hiperuricemia es la elevación de la concentración de ácido úrico en la sangre por encima de los valores normales. Suele situarse el umbral en torno a 7 mg/dl, aunque el límite físico a partir del cual el ácido úrico deja de disolverse bien se encuentra algo por debajo, cerca de 6,8 mg/dl a la temperatura del cuerpo. El término reúne el prefijo hiper- (exceso), la raíz de úrico (del griego ouron, orina, porque el ácido úrico se identificó por primera vez en cálculos urinarios) y el sufijo -emia (sangre). Curiosamente, la palabra remite a la orina en su raíz y a la sangre en su terminación, un reflejo de la doble vida de esta molécula. La hiperuricemia designa su exceso en el plasma. El ácido úrico es el producto final del catabolismo de las purinas en el ser humano. Circula en la sangre en forma de urato, y una parte de él cumple incluso una función antioxidante en el plasma. El problema surge cuando su concentración rebasa el punto de saturación: entonces puede precipitar en forma de cristales. Aquí interviene un rasgo evolutivo. La mayoría de los mamíferos poseen una enzima, la uricasa, que degrada el ácido úrico y lo transforma en alantoína, un compuesto mucho más soluble y fácil de eliminar. El ser humano y el resto de los grandes primates carecen de uricasa funcional. Por eso el ácido úrico queda como último eslabón de la cadena y alcanza concentraciones más altas que en otras especies. Su producción tiene dos orígenes: el interno, por el recambio de las células del propio organismo, y el externo, a partir de las purinas de la dieta. En la última fase, la enzima xantina oxidasa transforma la xantina en ácido úrico. La eliminación corre a cargo sobre todo del riñón, que se ocupa de cerca de dos tercios del total. La cifra en sangre resulta del balance entre lo que se genera y lo que se excreta. Atendiendo a su origen, se distinguen formas primarias y secundarias. Las primarias derivan de alteraciones propias del metabolismo o del manejo renal del ácido úrico, a menudo con base hereditaria. Las secundarias aparecen en el contexto de otra situación: enfermedades con alta renovación celular, como los procesos mieloproliferativos o la quimioterapia, dietas muy ricas en purinas, consumo de alcohol, insuficiencia renal o algunos medicamentos, entre ellos los diuréticos. Otra manera de clasificarla se fija en el mecanismo. Puede deberse a un exceso de producción o a un defecto en la eliminación. Esta segunda situación, la infraexcreción renal, es con diferencia la más frecuente y explica la mayoría de los casos. Conviene añadir un matiz. Muchas personas con hiperuricemia no presentan síntoma alguno, un hallazgo tan habitual que se detecta con frecuencia en análisis solicitados por otros motivos. No son lo mismo. La hiperuricemia es un dato de laboratorio: una cifra alta de ácido úrico en sangre. La gota es una enfermedad, una forma de artritis provocada por el depósito de cristales de urato monosódico en las articulaciones y otros tejidos. La relación entre ambas no es automática. Solo una parte de las personas con hiperuricemia llega a desarrollar gota, y a la inversa, algunos episodios de gota cursan con cifras de ácido úrico dentro de la normalidad. La elevación mantenida del urato es un factor que favorece la enfermedad, pero para que los cristales se depositen y produzcan inflamación hacen falta condiciones añadidas. Cuando ese depósito se cronifica pueden formarse acúmulos visibles, los tofos, y afectarse el riñón en la nefropatía gotosa. De la unión de hiper- (exceso), úrico (relativo al ácido úrico, cuya raíz griega alude a la orina) y -emia (sangre). Describe un exceso de ácido úrico circulante. No necesariamente. La hiperuricemia es solo una cifra elevada en el análisis. La gota es la enfermedad que puede surgir cuando el urato precipita en forma de cristales. Muchas personas con ácido úrico alto nunca desarrollan gota. Porque carecemos de la enzima uricasa, que en la mayoría de los mamíferos convierte el ácido úrico en alantoína, más soluble. Al faltar esa enzima, el ácido úrico se convierte en el producto final del metabolismo de las purinas y se acumula en mayor cantidad. Es un rasgo compartido con los grandes primates. El lugar donde se mide el exceso. La hiperuricemia se refiere al ácido úrico elevado en la sangre; la hiperuricosuria, al elevado en la orina. Pueden aparecer juntas o por separado. Ácido úrico. Producto final del metabolismo de las purinas en el ser humano. Urato. Sal del ácido úrico presente en el plasma, que puede depositarse en los tejidos. Xantina. Compuesto del que deriva el ácido úrico por acción de la xantina oxidasa. Hiperuricosuria. Exceso de ácido úrico eliminado por la orina. Nefropatía gotosa. Afectación del riñón por depósito de cristales de urato. Tofo. Acúmulo de cristales de urato en los tejidos, propio de la gota avanzada.Qué es la hiperuricemia
Por qué el ser humano acumula ácido úrico
Tipos de hiperuricemia
Diferencia entre hiperuricemia y gota
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra hiperuricemia?
¿Tener el ácido úrico alto significa tener gota?
¿Por qué los humanos tenemos más ácido úrico que otros animales?
¿Qué diferencia hay entre hiperuricemia e hiperuricosuria?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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