DICCIONARIO MÉDICO

Leucoma

El leucoma es una opacidad blanquecina de la córnea producida por una cicatriz en su tejido. Donde la córnea sana es transparente y deja pasar la luz, la zona cicatrizada se vuelve opaca y la bloquea. Según su densidad, el leucoma puede pasar casi inadvertido o mermar mucho la visión. Su efecto sobre la vista recuerda al de la catarata, con una diferencia de fondo: aquí lo que pierde transparencia es la córnea, no el cristalino.

Qué es el leucoma

La palabra viene del griego λεύκωμα (leúkoma), derivado de leukós, "blanco": la mancha blanca. Nombra la cicatriz opaca que queda en la córnea cuando una agresión destruye su arquitectura y el tejido repara con fibras desordenadas. El leucoma no es la lesión activa, sino su huella: la secuela que persiste una vez apagada la inflamación o cerrada la herida.

Por qué la córnea pierde la transparencia

Todo depende de una geometría muy fina. Las fibras de colágeno de la córnea sana tienen un grosor uniforme y están separadas por distancias muy regulares, menores que la longitud de onda de la luz visible. Con esa disposición, las ondas que dispersa cada fibra se cancelan entre sí por interferencia, y la luz atraviesa el tejido como si fuera cristal. Cuando una agresión desordena esa retícula, las fibras cicatriciales nacen más gruesas e irregulares y ya no anulan la luz dispersada, sino que la esparcen. El tejido se enturbia. Eso es el leucoma.

La profundidad del daño decide el desenlace. Una erosión superficial que solo roza el epitelio cura sin dejar rastro, porque el epitelio corneal se regenera sin cicatriz. Si la lesión alcanza el estroma, que ocupa el noventa por ciento del espesor de la córnea, la reparación produce sin remedio algún grado de opacidad. Y cuando se dañan también las capas más internas, la córnea puede sumar un edema crónico que agrava la pérdida de claridad.

Los grados clásicos: néfele, mácula y leucoma

La oftalmología antigua distinguía tres intensidades de opacidad corneal, y los tres nombres siguen vivos en la literatura. La néfele (del griego nephélē, "nube") era una opacidad tenue, apenas perceptible, que no ocultaba el iris. La mácula (del latín macula, "mancha") tenía una densidad intermedia. El leucoma propiamente dicho era la opacidad densa y blanca que impedía ver las estructuras de detrás. Hoy se prefiere hablar de opacidad corneal a secas, graduada con la lámpara de hendidura, pero esa vieja escala conserva su valor descriptivo.

De qué procede un leucoma

Casi siempre, de una cicatriz. Las causas más habituales son las infecciones de la córnea o queratitis (bacterianas, víricas como la herpética, fúngicas o parasitarias), que pueden dejar un leucoma una vez resueltas; las úlceras corneales; los traumatismos, y las quemaduras químicas o térmicas. También lo originan algunas enfermedades crónicas de la superficie ocular y ciertos trastornos hereditarios de la córnea.

Leucoma y catarata: por qué se confunden

Los dos enturbian la visión con una opacidad blanquecina, y de ahí el equívoco. La diferencia está en la estructura afectada. El leucoma opaca la córnea, la ventana transparente de la parte anterior del ojo. La catarata opaca el cristalino, la lente situada detrás del iris. Dos lentes distintas del mismo ojo, cada una con su modo propio de nublarse.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra leucoma?

Del griego leúkoma, "lo blanco", formado sobre leukós, "blanco". Describe con literalidad el aspecto de la lesión: una mancha blanca sobre la córnea.

¿Un leucoma siempre afecta a la visión?

Depende de dónde se sitúe. Si cae sobre el centro de la córnea, en el eje de la pupila, puede reducir mucho la agudeza visual. Un leucoma periférico, en cambio, apenas llega a notarse.

¿Es lo mismo que una catarata?

No. La catarata está en el cristalino; el leucoma, en la córnea. El resultado sobre la vista se parece, pero la estructura dañada y su naturaleza son diferentes.

¿Desaparece con el tiempo?

Una cicatriz corneal ya establecida no se reabsorbe por sí sola. Las opacidades muy superficiales, que afectan solo al epitelio, pueden aclararse porque ese tejido se renueva; las estromales, más profundas, tienden a quedarse.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Enfermedades de la córnea. MedlinePlus en español. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/cornealdisorders.html
  2. Academia Americana de Oftalmología. Cicatriz de la córnea. Disponible en: https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades
  3. Sociedad Española de Oftalmología (SEO). Disponible en: https://www.oftalmoseo.com
  4. Real Academia Española. Leucoma. Diccionario de la lengua española. Disponible en: https://dle.rae.es/leucoma

Entradas relacionadas

  • Córnea: capa transparente de la parte anterior del ojo donde asienta el leucoma.
  • Queratitis: inflamación de la córnea que, al curar, puede dejar un leucoma.
  • Catarata: opacidad del cristalino con la que el leucoma se confunde con frecuencia.
  • Cristalino: lente interna del ojo, distinta de la córnea, que se opacifica en la catarata.
  • Estroma: capa gruesa de la córnea cuya cicatrización determina la opacidad del leucoma.
  • Cicatriz: tejido de reparación que, en la córnea, se traduce en pérdida de transparencia.

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