DICCIONARIO MÉDICO
Leucocitos marcados
Los leucocitos marcados son leucocitos del propio paciente que se han extraído de una muestra de sangre, se han incubado con un radiotrazador en el laboratorio y se han reinyectado en el torrente sanguíneo para localizar focos de infección o inflamación mediante gammagrafía. La técnica aprovecha la capacidad natural de los leucocitos de migrar hacia los tejidos inflamados o infectados: al llevar consigo un isótopo radiactivo detectable con una gammacámara, señalan con precisión la zona afectada. La expresión "leucocitos marcados" designa tanto las propias células marcadas como, por extensión, la técnica gammagráfica que las emplea. El fundamento es sencillo en su lógica: cuando hay una infección bacteriana o un foco inflamatorio activo, los neutrófilos migran masivamente desde la sangre hacia el tejido afectado mediante diapédesis. Si esos neutrófilos llevan adherido un isótopo radiactivo, su acumulación en el foco se puede visualizar desde el exterior con una gammacámara, generando una imagen funcional del proceso inflamatorio. El término "marcados" proviene del campo de la radioquímica, donde "marcar" una molécula o una célula significa incorporarle un átomo radiactivo que permita rastrear su distribución en el organismo sin alterar su comportamiento biológico. En el caso de los leucocitos, el marcaje se realiza in vitro —fuera del cuerpo—, en condiciones de esterilidad controladas. El proceso comienza con la extracción de una muestra de sangre venosa del paciente, habitualmente entre 40 y 60 mL, recogida con anticoagulante. A continuación, en el laboratorio de medicina nuclear, se separan los leucocitos del resto de componentes sanguíneos mediante sedimentación y centrifugación diferencial. El concentrado leucocitario obtenido se incuba durante un periodo variable —entre 15 y 30 minutos, según el protocolo— con el radiotrazador elegido. Una vez completado el marcaje, se evalúa la eficiencia de la unión (habitualmente superior al 50 %) y los leucocitos marcados se reinyectan por vía intravenosa al paciente. Las imágenes gammagráficas se adquieren, por lo general, entre 30 minutos y 4 horas después de la reinyección, y en algunos protocolos se añaden imágenes tardías a las 20-24 horas. Los dos radiotrazadores más utilizados son el ⁹⁹mTc-HMPAO (hexametilpropilenamino-oxima, también llamado exametazima) y el ¹¹¹In-oxina. El primero tiene una vida media más corta (6 horas frente a 2,8 días), lo que reduce la irradiación del paciente y permite una mejor resolución de imagen; por estas razones, el ⁹⁹mTc-HMPAO se ha convertido en la opción preferida en la mayoría de los centros. El ¹¹¹In-oxina, sin embargo, ofrece la ventaja de imágenes tardías más estables y sigue empleándose en indicaciones concretas. La gammagrafía con leucocitos marcados es especialmente útil cuando la localización del foco infeccioso o inflamatorio no es evidente por otros medios de imagen. Las indicaciones más frecuentes incluyen la fiebre de origen desconocido (cuando la evaluación habitual no ha identificado la causa), la sospecha de infección de prótesis articulares (cadera, rodilla), la osteomielitis complicada (pie diabético, osteomielitis crónica), la valoración de la actividad inflamatoria en la enfermedad inflamatoria intestinal y la detección de abscesos abdominales ocultos. En la infección protésica, la técnica tiene un rendimiento diagnóstico alto para diferenciar el aflojamiento séptico del aséptico, una distinción crucial para la decisión terapéutica. Gammagrafía con galio-67. El citrato de ⁶⁷Ga también se acumula en focos infecciosos e inflamatorios, pero lo hace por un mecanismo distinto (unión a transferrina y lactoferrina en el exudado inflamatorio), no mediante la migración celular. Es menos específica que los leucocitos marcados para diferenciar infección de inflamación estéril y su resolución es inferior, pero no requiere manipulación de sangre del paciente. PET con ¹⁸F-FDG. La tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa detecta el aumento del metabolismo glucídico en los focos inflamatorios, pero también en los tumorales, lo que puede generar falsos positivos en pacientes oncológicos. La gammagrafía con leucocitos marcados mantiene su superioridad en indicaciones específicas como la infección protésica. La dosis de radiación es baja y comparable a la de otras pruebas habituales de medicina nuclear. La manipulación de la sangre se realiza en condiciones de esterilidad estricta para evitar cualquier riesgo de contaminación. No produce dolor más allá de la extracción venosa y de la reinyección posterior. Porque el objetivo es que los leucocitos reinyectados se comporten de forma fisiológica: migren al foco inflamatorio e interactúen con el endotelio vascular del propio paciente sin ser rechazados. Utilizar leucocitos ajenos provocaría una respuesta inmunitaria que invalidaría la prueba. Tiene limitaciones en pacientes con leucopenia grave, ya que la escasez de leucocitos dificulta la obtención de un concentrado celular suficiente para el marcaje. En esos casos, pueden considerarse alternativas como anticuerpos antigranulocitarios marcados, que no requieren la manipulación celular. Si desea profundizar en conceptos asociados a los leucocitos marcados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los leucocitos marcados
El procedimiento de marcaje
Indicaciones clínicas principales
Diferenciación con otras técnicas de imagen en infección
Preguntas frecuentes
¿Es peligrosa la gammagrafía con leucocitos marcados?
¿Por qué se usan los propios leucocitos del paciente y no células de un donante?
¿Se puede hacer esta prueba en cualquier paciente?
Referencias
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