DICCIONARIO MÉDICO
Lavado broncoalveolar
El lavado broncoalveolar (LBA) es una técnica diagnóstica que consiste en instilar suero fisiológico estéril a través de un broncofibroscopio hasta un segmento pulmonar distal y aspirarlo después para obtener una muestra del contenido celular, bioquímico y microbiológico de los alvéolos. Es la principal herramienta para explorar el microambiente del pulmón profundo sin necesidad de biopsia. El nombre del procedimiento describe con exactitud lo que hace. "Lavado" proviene del latín lavare, que ya en textos médicos del siglo XVIII designaba la irrigación terapéutica de una cavidad. "Bronco-" remite al griego βρόγχος (brónkhos), "conducto de la tráquea"; y "alveolar" procede del latín alveolus, diminutivo de alveus, "cavidad pequeña", que es precisamente lo que son los alvéolos pulmonares: los sacos microscópicos donde se intercambian el oxígeno y el dióxido de carbono. La técnica se desarrolló a finales de los años 60 del siglo XX y fue estandarizada en la década de los 80, cuando se comprobó que el líquido aspirado del pulmón profundo proporcionaba información diagnóstica que no podía obtenerse de ninguna otra manera sin recurrir a la biopsia pulmonar abierta. Hoy se practica de forma rutinaria en los servicios de neumología de todo el mundo, habitualmente en el contexto de una broncoscopia flexible con sedación. Una vez que el broncoscopio alcanza el bronquiolo del segmento que interesa —generalmente el lóbulo medio derecho o la língula cuando el estudio es difuso, o el segmento afectado cuando la enfermedad es localizada—, se encaja en la luz bronquial para sellarla y se instilan alícuotas de suero fisiológico estéril, habitualmente en fracciones de 20 a 50 ml hasta alcanzar un volumen total de entre 100 y 200 ml. Cada alícuota se aspira suavemente de inmediato. El líquido recuperado —que suele representar entre el 40 y el 70 % del instilado— arrastra consigo las células, proteínas y microorganismos que tapizan la superficie alveolar. En un pulmón sano, el recuento celular del LBA muestra un perfil característico: entre el 80 y el 95 % de las células son macrófagos alveolares (las células "guardianas" del alvéolo), menos del 15 % son linfocitos, y el porcentaje de neutrófilos y eosinófilos es muy bajo. Cuando ese perfil se altera —un exceso de linfocitos, un predominio de neutrófilos, la presencia de eosinófilos o la detección de células malignas— el patrón orienta hacia diagnósticos concretos que pueden confirmarse después con otros estudios. El LBA tiene su mayor rendimiento en dos grandes escenarios. El primero es el diagnóstico de infecciones pulmonares en pacientes inmunodeprimidos: trasplantados de órgano sólido o de médula ósea, pacientes con VIH o en tratamiento inmunosupresor, en quienes las infecciones oportunistas (por Pneumocystis jirovecii, citomegalovirus, micobacterias atípicas, hongos) se diagnostican con frecuencia gracias al cultivo y la citología del líquido del LBA. El segundo escenario es el estudio de las neumopatías intersticiales difusas: fibrosis pulmonar, neumonitis por hipersensibilidad, neumonía eosinofílica, proteinosis alveolar, hemosiderosis pulmonar o neumoconiosis. En algunas de estas entidades el patrón celular del LBA es tan característico que puede ahorrar la biopsia quirúrgica. La proteinosis alveolar, además, es una de las pocas enfermedades en las que el lavado tiene también una función terapéutica: se realiza un lavado pulmonar total bajo anestesia general para eliminar el material proteináceo acumulado. Aspirado bronquial. Se aspiran secreciones directamente del bronquio, sin instilar suero. Obtiene material de las vías aéreas de mayor calibre, no del alvéolo. Se utiliza sobre todo para la búsqueda de bacilos tuberculosos o células malignas en el esputo. Biopsia transbronquial. Se introducen pinzas a través del broncoscopio para obtener fragmentos de tejido pulmonar. Proporciona una muestra histológica (arquitectura del tejido), algo que el LBA no puede dar: el lavado aporta citología (células sueltas) y microbiología, pero no histología. Ambas técnicas son complementarias y se realizan a menudo en la misma sesión. Cepillado bronquial. Un cepillo fino raspa la mucosa de la pared bronquial para recoger células epiteliales. Su utilidad principal es la citología de lesiones endobronquiales visibles, como tumores. De la combinación del latín lavare ("lavar"), el griego βρόγχος ("conducto respiratorio") y el latín alveolus ("cavidad pequeña"). El nombre describe literalmente la técnica: irrigar con suero los conductos bronquiales hasta los alvéolos y aspirar el líquido para analizarlo. Se realiza durante una broncoscopia con anestesia local y sedación. El paciente puede notar cierta tos cuando el suero entra en contacto con la mucosa bronquial, pero no dolor. Tras el procedimiento es habitual una tos ligera y, en algunos casos, febrícula leve durante las primeras 24 horas, que se resuelve espontáneamente. El lavado bronquial utiliza mucho menos volumen de suero y recoge material de las vías aéreas de mayor calibre. El lavado broncoalveolar instila un volumen mayor (100-200 ml) y alcanza el compartimento alveolar, donde recoge macrófagos, linfocitos y microorganismos que no se obtienen con un simple lavado bronquial. Destaca en el diagnóstico de infecciones oportunistas en inmunodeprimidos y en las neumopatías intersticiales difusas. En la proteinosis alveolar tiene además una función terapéutica, ya que el lavado pulmonar total permite eliminar el material acumulado en los alvéolos. Consulte también la información sobre la broncoscopia como prueba diagnóstica Si busca información sobre la preparación, el desarrollo del procedimiento y las precauciones de la broncoscopia, puede consultar la ficha completa de la broncoscopia elaborada por el Departamento de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al lavado broncoalveolar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el lavado broncoalveolar
Cómo se obtiene la muestra y qué se analiza
Indicaciones principales del lavado broncoalveolar
Diferenciación con otras técnicas broncoscópicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "lavado broncoalveolar"?
¿El lavado broncoalveolar es doloroso?
¿Qué diferencia hay entre un lavado broncoalveolar y un lavado bronquial?
¿Para qué enfermedades es especialmente útil?
Referencias
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