DICCIONARIO MÉDICO
Ketamina
La ketamina es un anestésico general de tipo disociativo que actúa como antagonista no competitivo del receptor NMDA, la principal diana del glutamato en el sistema nervioso central. Su rasgo distintivo es que mantiene los reflejos de la vía aérea y la estabilidad cardiovascular allí donde otros anestésicos los deprimen. En las dos últimas décadas ha vuelto a la actualidad por una segunda indicación inesperada: en cantidades bajas actúa como antidepresivo de acción rápida. Su código en la clasificación ATC es N01AX03. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). En 1962, el químico Calvin Stevens sintetizó en los laboratorios Parke-Davis (Detroit) una molécula derivada de la fenciclidina, el anestésico que entonces se empleaba y que provocaba agitación intensa y cuadros psicóticos prolongados al despertar. El nuevo compuesto, registrado con el código CI-581, conservaba la potencia anestésica del original con una fracción de sus efectos psíquicos. La agencia estadounidense del medicamento lo autorizó en 1970. El nombre resume su estructura química. La molécula, cuya denominación es 2-(2-clorofenil)-2-(metilamino)ciclohexanona, contiene una cetona y una amina, y de la fusión de ambos términos salió la palabra ketamina. No hay aquí raíz griega ni latina, como sí ocurre en gran parte del vocabulario médico. Farmacológicamente pertenece a las arilciclohexilaminas y bloquea el receptor NMDA uniéndose a un punto situado dentro del propio canal iónico, el mismo lugar sobre el que actúa la fenciclidina. Al frenar esa vía excitadora, interrumpe la transmisión del dolor y de buena parte de la información sensorial hacia la corteza. El estado que provoca, con analgesia intensa, amnesia y catalepsia pero sin pérdida completa de la conciencia ni de los reflejos protectores, recibió el nombre de anestesia disociativa. Buena parte del interés clínico de la ketamina nace de lo que no hace. No deprime la respiración de forma marcada, conserva el tono simpático y se comporta como un simpaticomimético (tiende a elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca) y relaja la musculatura bronquial. Ese perfil la ha convertido en un recurso de la medicina de urgencias, la atención prehospitalaria y los entornos con pocos medios, donde vigilar una vía aérea inestable no siempre resulta posible. Se administra en solución inyectable. La ketamina es un compuesto quiral: existe en dos formas especulares, o enantiómeros, llamados S y R. Durante décadas esa distinción tuvo poca relevancia práctica, porque el fármaco anestésico es una mezcla de ambos. La cosa cambió cuando se observó algo que nadie buscaba. En cantidades muy inferiores a las que se emplean para anestesiar, la ketamina mejora los síntomas de la depresión en cuestión de horas. El primer ensayo que lo documentó se publicó en el año 2000. El hallazgo llamó la atención porque los antidepresivos clásicos tardan semanas en surtir efecto, y porque el mecanismo (bloqueo del receptor NMDA seguido de una cascada de cambios en la plasticidad sináptica) no se parece al de ningún otro fármaco del grupo. Ese mecanismo, conviene precisarlo, todavía se investiga. De ahí derivó la esketamina, el enantiómero S aislado, que en 2019 recibió autorización en aerosol nasal para la depresión resistente al tratamiento. La molécula también sirve como analgésico añadido en el dolor agudo y en el dolor crónico de difícil control, donde reduce las necesidades de opioides. El nombre combina los dos grupos químicos que definen la molécula: una cetona y una amina. No tiene, por tanto, etimología griega ni latina. No. La ketamina anestésica contiene sus dos enantiómeros mezclados a partes iguales; la esketamina es solo uno de ellos, el S, purificado. El enantiómero S se une con más fuerza al receptor NMDA, lo que permite emplear cantidades menores. La esketamina en aerosol nasal se autorizó en 2019 para casos de depresión que no responden a otros tratamientos. La ketamina nació precisamente para corregir los defectos de la fenciclidina. Ambas comparten la estructura de arilciclohexilamina y actúan sobre el mismo punto del receptor NMDA, de modo que las dos producen anestesia disociativa. La diferencia está en la intensidad y la duración: la ketamina tiene alrededor de una décima parte de la potencia de la fenciclidina, actúa durante menos tiempo y provoca reacciones psíquicas de recuperación mucho más leves. Esa mayor manejabilidad fue lo que la llevó a sustituir a su predecesora en la práctica clínica. La fenciclidina quedó fuera del uso médico. Para situar la ketamina en su contexto, puede consultar:Qué es la ketamina
El efecto antidepresivo de la ketamina
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama ketamina?
¿Es lo mismo la ketamina que la esketamina?
¿En qué se diferencia de la fenciclidina?
Referencias
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