DICCIONARIO MÉDICO
Catalepsia
La catalepsia es un fenómeno neurológico caracterizado por el mantenimiento involuntario y prolongado de posturas corporales, incluidas las impuestas pasivamente por un observador, con rigidez muscular y aparente desconexión del entorno. No constituye una enfermedad independiente, sino un signo que aparece en el contexto de la catatonía y de otras entidades neurológicas y psiquiátricas. El término proviene del griego κατάληψις (katálēpsis), formado por κατά (katá, "hacia abajo, por completo") y λαμβάνειν (lambánein, "tomar, apoderarse"). La traducción literal, "apoderamiento completo", describe con exactitud lo que ocurre durante el episodio: el cuerpo queda como tomado por una fuerza que anula la motilidad voluntaria sin suprimir la conciencia por completo. Hipócrates ya mencionaba un estado semejante en sus escritos, aunque la palabra adquirió su sentido clínico actual a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Durante un episodio cataléptico, la persona puede permanecer inmóvil en una postura que, en condiciones normales, resultaría imposible de sostener durante más de unos segundos. Si un examinador levanta el brazo del paciente y lo coloca en una posición determinada, el brazo permanece allí. Esta propiedad se denomina flexibilidad cérea (flexibilitas cerea) cuando la resistencia al movimiento pasivo es leve y progresiva, como si se moldeara cera blanda. La duración varía desde minutos hasta horas. La catalepsia figura como uno de los signos motores cardinales del síndrome catatónico según el DSM-5, junto con el estupor, el mutismo, el negativismo y la flexibilidad cérea. La catatonía, a su vez, no es exclusiva de la esquizofrenia: hoy se reconoce que puede presentarse en trastornos del estado de ánimo, encefalitis autoinmunes, alteraciones metabólicas y lesiones del sistema nervioso central. Un dato relevante es que los trastornos afectivos son, estadísticamente, una causa más frecuente de catatonía que los trastornos psicóticos, algo que no se apreció con claridad hasta las últimas décadas del siglo XX. No todo episodio cataléptico implica catatonía. La catalepsia puede aparecer de forma aislada en ciertos cuadros neurológicos (enfermedad de Parkinson avanzada, lesiones cerebrovasculares que afectan a la corteza prefrontal o los ganglios basales) y como efecto adverso de fármacos neurolépticos, en particular los antipsicóticos de primera generación. Antes de que la medicina dispusiera de herramientas fiables para confirmar la muerte, los episodios prolongados de catalepsia generaron una inquietud colectiva conocida como tafofobia (del griego τάφος, "tumba"): el miedo a ser enterrado vivo. Los relatos de supuestos entierros prematuros, difundidos profusamente en la literatura del siglo XIX (Edgar Allan Poe dedicó al tema su relato "The Premature Burial", publicado en 1844), reflejan esa preocupación. Aunque la mayoría de esos casos probablemente correspondían a errores diagnósticos o exageraciones, el fenómeno impulsó avances reales: la introducción de ataúdes con mecanismos de alerta y, más tarde, la estandarización de los criterios médicos de muerte. Catatonía. La catalepsia es un componente posible de la catatonía, pero la catatonía abarca un espectro más amplio de manifestaciones motoras, conductuales y autonómicas. Puede haber catatonía sin catalepsia evidente, y catalepsia sin cumplir criterios completos de síndrome catatónico. Cataplejía. Pese a la semejanza fonética, son fenómenos opuestos en cuanto al tono muscular: la cataplejía consiste en una pérdida súbita del tono (hipotonía), mientras que la catalepsia implica mantenimiento de la postura con rigidez. Además, la cataplejía suele desencadenarse por emociones y se asocia a la narcolepsia, un contexto clínico enteramente distinto. Hipotonía y parálisis. En la hipotonía hay disminución del tono muscular; en la parálisis, pérdida de la contracción voluntaria por daño neurológico. Ninguna de las dos cursa con el mantenimiento activo de posturas que define la catalepsia. Del griego κατάληψις (katálēpsis), compuesto de κατά (katá, "por completo") y λαμβάνειν (lambánein, "tomar, apoderarse"). Su sentido literal es "apoderamiento total", en referencia al estado de rigidez que parece tomar posesión del cuerpo. No. La catalepsia se caracteriza por rigidez y mantenimiento de posturas; la cataplejía, por pérdida brusca del tono muscular. Son fenómenos opuestos en cuanto al comportamiento del tono y pertenecen a contextos clínicos diferentes. Depende de la causa. En algunos cuadros catatónicos, el nivel de conciencia se conserva parcialmente aunque la persona no pueda comunicarse. En otros, especialmente cuando la catalepsia aparece en el contexto de un estupor profundo, la conciencia está alterada de forma significativa. Los signos vitales se mantienen estables durante el episodio. Históricamente sí ocurrió, cuando la medicina carecía de instrumentos para detectar actividad cardíaca y respiratoria mínimas. Con los medios actuales (electrocardiografía, pulsioximetría, criterios neurológicos de muerte), esa confusión es impensable en un entorno clínico. Si desea profundizar en conceptos asociados a la catalepsia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la catalepsia
Relación con la catatonía
Catalepsia, muerte aparente y tafofobia
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "catalepsia"?
¿Catalepsia y cataplejía son lo mismo?
¿Está consciente la persona durante un episodio de catalepsia?
¿Se puede confundir la catalepsia con la muerte?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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