DICCIONARIO MÉDICO
Insulinoterapia
La insulinoterapia es el tratamiento que consiste en administrar insulina desde el exterior para suplir la que el páncreas no produce, o no produce en cantidad suficiente. Es el pilar del tratamiento de la diabetes de tipo 1 y se emplea también en otras situaciones en las que la insulina propia no basta. El nombre une insulina con el sufijo -terapia, del griego therapeía (tratamiento). Describe la sustitución de una hormona que el organismo necesita y que, por distintos motivos, ha dejado de fabricar en la medida adecuada. En la diabetes de tipo 1 las células beta se destruyen y la insulina desaparece casi por completo; sin ella no se puede sobrevivir, de modo que hay que aportarla desde fuera. En la diabetes de tipo 2 se recurre a ella cuando otros medicamentos ya no logran controlar la glucosa, y también aparece en la diabetes del embarazo o de forma transitoria ante una infección grave o una cirugía. La insulina no puede tomarse por boca: es una proteína y el aparato digestivo la degradaría antes de que hiciera efecto. Por eso se administra por vía subcutánea, mediante plumas o bombas, y solo en el hospital se emplea la vía intravenosa. En 1921, en la Universidad de Toronto, Frederick Banting y Charles Best consiguieron, en el laboratorio de John Macleod, un extracto de páncreas capaz de bajar la glucosa en perros diabéticos. El bioquímico James Collip depuró aquel extracto para poder usarlo en personas. En enero de 1922 recibió la primera inyección Leonard Thompson, un muchacho de 14 años al borde de la muerte por diabetes. Funcionó. El hallazgo mereció el Premio Nobel de 1923, concedido a Banting y Macleod (que compartieron la dotación con Best y Collip). Los años siguientes trajeron mejoras en la duración del efecto: en 1936, Hans Christian Hagedorn ideó combinar la insulina con protamina y zinc para retrasar su absorción, el origen de las insulinas de acción intermedia. Décadas más tarde, la insulina extraída de animales dejó paso a la insulina humana obtenida por ingeniería genética. Un páncreas sano mantiene una secreción de fondo constante durante todo el día y añade descargas rápidas en cada comida. La insulinoterapia intenta imitar ese doble patrón, y de ahí nace la variedad de preparados. Unos actúan deprisa y poco tiempo, pensados para acompañar a la comida, y otros liberan su efecto de forma lenta y sostenida para cubrir las horas de reposo. Sobre esa lógica se ordena la clasificación por duración de acción, que el diccionario recoge en entradas propias: las insulinas de acción corta, las de acción intermedia y las de acción prolongada. La combinación de una insulina basal con otra de acción rápida en las comidas es el esquema que más se aproxima al funcionamiento natural del páncreas. De insulina y -terapia (tratamiento, en griego). La propia insulina toma su nombre del latín insula, isla, en referencia a los islotes del páncreas donde se fabrica, descritos por Paul Langerhans en 1869. No. En la diabetes de tipo 1 es obligada, porque el organismo no produce nada de insulina. Pero también se usa en la de tipo 2 cuando otros fármacos se quedan cortos, en la diabetes del embarazo y en circunstancias puntuales, como una enfermedad grave o una intervención quirúrgica. Porque es una proteína, y los jugos digestivos la descomponen antes de que llegue a la sangre. Por eso ha de inyectarse bajo la piel, donde se absorbe intacta. Se investigan otras vías, como la inhalada, pero la subcutánea sigue siendo la habitual. Puede ampliar información en las siguientes entradas:Qué es la insulinoterapia
Cien años de un tratamiento
Por qué existen distintos tipos de insulina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra insulinoterapia?
¿La insulinoterapia solo se usa en la diabetes de tipo 1?
¿Por qué la insulina no se puede tomar en pastillas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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