DICCIONARIO MÉDICO
Insulina de acción intermedia
La insulina de acción intermedia ocupa el terreno situado entre las insulinas rápidas de las comidas y las basales de larga duración. En la práctica, esta categoría se corresponde con una sola preparación clásica: la insulina NPH, de aspecto turbio, cuyo efecto se despliega a lo largo de unas doce a dieciocho horas. Fue durante décadas la forma más extendida de aportar una cobertura de fondo con insulina. El nombre describe un perfil de tiempos intermedio. Empieza a actuar una o dos horas después de la inyección, alcanza su máximo entre la cuarta y la décima hora y se mantiene activa entre doce y dieciocho. Ese arco la sitúa a medio camino: dura más que una insulina prandial y menos que las basales modernas. Casi siempre que se habla de acción intermedia se está hablando de la insulina NPH, también conocida como insulina isófana. La insulina de las comidas es soluble y se absorbe con rapidez. Para frenar esa absorción y prolongar el efecto, la NPH incorpora protamina, una proteína pequeña y rica en arginina (curiosamente, se obtiene del esperma de peces como la trucha). La insulina y la protamina se combinan en forma de cristales que, una vez inyectados bajo la piel, se disuelven poco a poco y liberan la hormona de manera gradual. De ahí el efecto sostenido. Esos cristales explican dos rasgos característicos. Uno es el aspecto: la NPH no es transparente, sino turbia, como un líquido lechoso, porque contiene partículas en suspensión. El otro es la necesidad de homogeneizar el vial con suavidad antes de usarlo, para repartir de nuevo las partículas que se han posado. El adjetivo isófana alude precisamente a la proporción equilibrada entre insulina y protamina, aquella en la que ninguna de las dos queda en exceso. La idea de retrasar la insulina con protamina nació en Dinamarca. En 1936, Hans Christian Hagedorn y B. Norman Jensen, del laboratorio Nordisk, observaron que añadir esa proteína alargaba la duración del efecto. Faltaba resolver la formulación, y no fue hasta 1946 cuando se logró cristalizar de forma estable el complejo de insulina, protamina y zinc. La preparación se comercializó en 1950 con el nombre de NPH, siglas de Neutral Protamine Hagedorn: neutra por su pH, con protamina y con el apellido de su creador. Aquella insulina cambió el día a día de muchas personas con diabetes, porque redujo el número de inyecciones necesarias. Hoy figura en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud, aunque las insulinas basales más recientes han ido ocupando parte de su lugar. Neutral Protamine Hagedorn. La N remite al pH neutro de la solución, la P a la protamina que retrasa la absorción y la H al apellido de Hans Christian Hagedorn, que ideó el método. Su otro nombre, insulina isófana, procede del griego isos (igual) y hace referencia a la proporción equilibrada entre insulina y protamina. Porque no está disuelta, sino en suspensión. Los cristales de insulina y protamina flotan en el líquido y le dan ese aspecto lechoso. Por eso el vial hay que homogeneizarlo con cuidado antes de usarlo. Las insulinas transparentes, en cambio, son soluciones. En que su efecto no es plano: presenta un máximo de actividad hacia la mitad de su recorrido, mientras que las insulinas de acción prolongada tienden a un perfil más uniforme. Ese pico intermedio es la principal razón por la que la insulina de acción prolongada la ha ido sustituyendo como insulina de fondo.Qué es la insulina de acción intermedia
La insulina NPH y la protamina
Un hallazgo de los años treinta
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas NPH?
¿Por qué la insulina NPH tiene aspecto turbio?
¿En qué se diferencia de una insulina basal moderna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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