DICCIONARIO MÉDICO
Inmunofijación
La inmunofijación es una técnica de laboratorio que une dos pasos: primero separa las proteínas de una muestra mediante electroforesis y después las precipita con anticuerpos específicos. Su terreno principal es la detección y la tipificación de las proteínas monoclonales, las que fabrica en exceso un único clon de células. El nombre resume el segundo de esos pasos. Inmuno señala que el reconocimiento corre a cargo de anticuerpos; fijación viene del latín figere, clavar o sujetar, de donde procede también fixus, fijo. La técnica hace justamente eso: sujeta en el gel el complejo que forma cada anticuerpo con su proteína, lo inmoviliza y lo tiñe para poder verlo. Lo que no queda fijado se lava y desaparece. Interesa sobre todo cuando se sospecha que en la sangre o en la orina circula una proteína anómala producida por un solo linaje de células. En condiciones normales, los anticuerpos que fabrica el organismo son una mezcla variada. Si un único clon se multiplica sin control, aparece en su lugar una proteína idéntica repetida millones de veces, la llamada proteína monoclonal o paraproteína, y la inmunofijación es la herramienta que la desenmascara y le pone apellido. El proceso arranca con una electroforesis. Al aplicar una corriente eléctrica, las proteínas del suero o de la orina migran por el gel y se ordenan según su carga y su tamaño, cada una en su franja. Sobre esas franjas ya separadas se depositan después antisueros dirigidos contra los distintos componentes de las inmunoglobulinas: por un lado las cadenas pesadas, que definen la clase (G, A o M), y por otro las cadenas ligeras, de tipo kappa o lambda. Cada antisuero atrapa y precipita solo la proteína que reconoce, y ese complejo queda fijado en su posición. Tras eliminar el resto y teñir el gel, la banda que permanece indica con qué cadena pesada y con qué cadena ligera está construida la proteína sospechosa. Así, además de confirmar que existe un componente monoclonal, la técnica dice de qué tipo es, por ejemplo una inmunoglobulina G con cadena ligera kappa. Su indicación central son las gammapatías monoclonales, el grupo de trastornos en los que un clon de células plasmáticas produce una paraproteína. Dentro de él figuran el mieloma múltiple, la macroglobulinemia de Waldenström y la gammapatía monoclonal de significado incierto. La inmunofijación no mide la cantidad de paraproteína, pero es la técnica de referencia para identificarla y clasificarla. Suele realizarse tanto en sangre como en orina, y hacerlo en ambas no es una redundancia. El suero muestra la proteína monoclonal que circula entera; la orina revela las cadenas ligeras que el riñón ha dejado pasar, conocidas como proteinuria de Bence-Jones. En algunos casos la paraproteína apenas asoma en la sangre y en cambio se detecta con claridad en la orina, de modo que examinar las dos muestras aumenta las probabilidades de encontrarla. Estas técnicas se apoyan unas en otras. El proteinograma es una electroforesis de las proteínas del suero que dibuja su reparto en bandas; puede señalar un pico sospechoso, pero no dice qué proteína lo forma. Cuando ese pico aparece, entra en juego la inmunofijación, capaz de ponerle nombre. Frente a la inmunoelectroforesis clásica, que perseguía el mismo objetivo mediante inmunodifusión tras la separación eléctrica, la inmunofijación resulta más sensible y más rápida, y por eso la ha ido reemplazando en la mayoría de los laboratorios. Por su segundo paso. La técnica "fija", es decir inmoviliza en el gel, el complejo que forma cada anticuerpo con su proteína diana, y el prefijo inmuno recuerda que ese anclaje se logra gracias al reconocimiento entre antígeno y anticuerpo. Es un anticuerpo idéntico, producido en gran cantidad por un solo clon de células. En una persona sana, los anticuerpos forman una mezcla muy variada; la proteína monoclonal es justo lo contrario, la misma molécula repetida una y otra vez, y su presencia puede acompañar a ciertos tumores de la sangre. Porque cada muestra aporta una información distinta. La de sangre detecta la proteína monoclonal completa que circula; la de orina, las cadenas ligeras filtradas por el riñón. Hay formas en las que la paraproteína casi no se ve en sangre y sí en orina, de ahí que suelan estudiarse las dos. El proteinograma detecta que algo no encaja, al mostrar un pico anómalo entre las proteínas del suero. La inmunofijación va un paso más allá y precisa qué proteína es. Uno abre la sospecha; la otra la confirma y la clasifica.Qué es la inmunofijación
Cómo se realiza
Para qué se utiliza
Diferencia con la inmunoelectroforesis y el proteinograma
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama inmunofijación?
¿Qué es una proteína monoclonal?
¿Por qué se analizan sangre y orina?
¿En qué se distingue del proteinograma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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