DICCIONARIO MÉDICO
Infección epidural
La infección epidural es el proceso infeccioso que asienta en el espacio epidural, la franja de tejido situada entre la duramadre (la meninge más externa) y las paredes óseas que la rodean, tanto en el canal de la columna vertebral como en el interior del cráneo. El agente responsable es casi siempre una bacteria que, una vez instalada, tiende a organizar una colección de pus. Según dónde se localice, se distingue una forma espinal y otra craneal. El adjetivo epidural procede del griego ἐπί (epí, «sobre», «encima de») y del latín dura mater, el nombre con que la anatomía tradujo la meninge más gruesa y resistente. En sentido literal significa «por encima de la duramadre», aunque se usa con el valor de «por fuera» de ella. Una infección epidural es, entonces, la que ocupa ese compartimento externo a la duramadre sin llegar a atravesarla. Ningún germen se origina en ese punto. Llega desde otro lugar del cuerpo o desde el exterior y encuentra en la grasa y en los plexos venosos de la zona un medio donde multiplicarse. Lo que sigue suele ser una colección de pus que, al crecer dentro de un espacio cerrado por hueso, presiona las estructuras nerviosas vecinas. El término extradural se emplea como sinónimo, sobre todo en el ámbito neuroquirúrgico. El espacio epidural no es una cavidad hueca. Lo rellenan grasa, tejido conectivo laxo y una red de venas sin válvulas, los plexos vertebrales internos, que se comunican de manera directa con las venas del interior del cráneo. Esa continuidad venosa aclara buena parte del asunto: un germen que viaja por la sangre puede depositarse en la región con relativa facilidad, y desde ahí extenderse hacia arriba o hacia abajo por un canal que apenas ofrece resistencia. En la columna, el espacio epidural es real y tiene cierto grosor, más notable en los segmentos dorsal y lumbar. La infección dispone allí de sitio para avanzar a lo largo de varios niveles vertebrales, y por eso la forma raquídea es la más frecuente con diferencia. La bacteria Staphylococcus aureus figura como el agente aislado en la mayoría de las series. Dentro del cráneo la cosa cambia. La duramadre se adhiere con fuerza a la cara interna de los huesos, de modo que entre ambos apenas queda un espacio virtual. La forma craneal resulta, por tanto, mucho menos común, y cuando aparece lo hace casi siempre por vecindad: una sinusitis frontal o una infección del oído que erosiona el hueso y termina alcanzando la dura. Tres caminos conducen al mismo punto. El más habitual es la vía hematógena, en la que el germen viaja por la sangre desde un foco alejado (una lesión de la piel, una infección dental, una bacteriemia) y siembra el espacio al circular por sus venas. La extensión por contigüidad es la segunda: la infección procede de una estructura pegada, como un cuerpo vertebral con osteomielitis. Queda la inoculación directa durante una punción sobre la zona, menos frecuente pero posible. Vale la pena separar dos palabras que se usan casi como intercambiables. La infección epidural nombra el proceso, es decir, la presencia y multiplicación del germen en el compartimento. El absceso epidural designa su desenlace más característico, la colección de pus ya organizada y con límites. Toda colección viene de una infección; la infección, en cambio, puede reconocerse antes de que el pus se acumule. Hay una frontera que conviene tener presente. Si el material purulento se sitúa por dentro de la duramadre, entre esta y la aracnoides, deja de ser un proceso epidural y pasa a llamarse empiema subdural. La duramadre separa un cuadro del otro. Viene del griego epí, «encima», y del latín dura mater. Alude a lo que queda por fuera de la duramadre, la más externa de las tres meninges. No. La mayor parte de los casos son espinales, pero existe la forma craneal, alojada entre la duramadre y la tabla interna del cráneo. Es rara justamente porque en la bóveda la dura está casi soldada al hueso. Conviene matizarlo. La infección es el proceso; el absceso es la colección de pus que suele derivarse de él. En el lenguaje corriente ambos términos acaban por confundirse. Comparten el espacio anatómico y poco más. La anestesia epidural deposita un anestésico en esa región de forma controlada; la infección epidural es una ocupación indeseada por un germen. La punción es una de las puertas de entrada posibles, aunque poco habitual.Qué es la infección epidural
El espacio donde se asienta
Forma espinal y forma craneal
Cómo llega el microorganismo
Infección epidural y absceso epidural
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra epidural?
¿La infección epidural es siempre de la columna?
¿Es lo mismo que un absceso epidural?
¿Tiene que ver con la anestesia epidural?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026