DICCIONARIO MÉDICO

Hiposmia

La hiposmia es la disminución parcial de la capacidad de percibir olores, sin que esta llegue a perderse por completo. Se sitúa entre el olfato normal y la anosmia, que es su abolición total, y constituye la más común de las alteraciones del olfato.

Qué es la hiposmia

El término describe un olfato mermado: la persona sigue oliendo, pero necesita una concentración mayor de sustancia odorífera para detectarla, o percibe los olores con menos intensidad de la habitual. Se dice, en lenguaje técnico, que el umbral olfativo está elevado. No es la incapacidad de oler, sino un olfato a media potencia.

La palabra combina el prefijo griego hypo- («por debajo de») con ὀσμή (osmḗ, «olor»); comparte, por tanto, la misma raíz que la anosmia y que la hiperosmia, el aumento anormal de la sensibilidad olfativa. La familia de términos se organiza precisamente en torno a esa raíz.

Su lugar entre los trastornos del olfato

Las alteraciones del olfato se ordenan en dos grandes grupos. Los cuantitativos afectan a cuánto se huele, y ahí se alinean el olfato normal, la hiposmia, la anosmia y la hiperosmia. Los cualitativos afectan a cómo se huele, e incluyen la percepción distorsionada de un olor real, la parosmia, o la percepción de olores desagradables sin fuente, la cacosmia. La hiposmia pertenece de lleno al primer grupo: es un problema de cantidad, no de calidad.

Dentro de las causas de una reducción cuantitativa se distingue, de forma clásica, la que obedece a un obstáculo que impide a las moléculas alcanzar la zona olfativa de la que resulta de una alteración de la mucosa, del nervio o de las vías centrales. La disosmia agrupa, por su lado, las alteraciones de tipo cualitativo, con las que la hiposmia puede coincidir tras algunas infecciones.

La alteración olfativa más precoz

Un rasgo hace de la hiposmia algo más que una molestia menor. Suele ser la primera señal cuando el olfato empieza a fallar, y en algunas enfermedades neurológicas aparece años antes que cualquier otro síntoma. En la enfermedad de Parkinson, la pérdida parcial del olfato es un hallazgo temprano y muy extendido: distintas series describen su presencia en un rango que va del 70 al 100 % de los pacientes, en relación con la afectación temprana del bulbo olfatorio. Algo semejante se observa en las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer.

Ese valor como indicador precoz explica el interés creciente por medir el olfato de manera objetiva. La hiposmia, por ser parcial, es justamente la forma en que estas alteraciones se manifiestan al principio, cuando todavía queda olfato que perder.

Diferencias con otras alteraciones

Frente a la anosmia, la hiposmia conserva algo de olfato; frente a la hiperosmia, lo tiene rebajado en lugar de aumentado. Con las alteraciones cualitativas la distancia es mayor, porque en ellas el olor se distorsiona o se inventa, mientras que en la hiposmia simplemente se atenúa. Hay además una confusión frecuente con el gusto: buena parte de lo que llamamos sabor es en realidad aroma que asciende por la parte posterior de la nariz, de modo que quien pierde olfato cree a menudo haber perdido gusto. Por eso la hiposmia se confunde con la hipogeusia.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra hiposmia?

Se forma con hypo-, «por debajo de», y osmḗ, «olor». El conjunto nombra un olfato disminuido. Comparte raíz con anosmia (ausencia de olfato) e hiperosmia (olfato aumentado).

¿En qué se diferencia de la anosmia?

En el grado. La hiposmia es una reducción parcial del olfato, con la que aún se perciben algunos olores; la anosmia es la pérdida total, en la que no se detecta ninguno. Son dos puntos del mismo espectro cuantitativo.

¿Puede ser señal de una enfermedad neurológica?

Puede serlo. La reducción del olfato figura entre los indicios más tempranos de la enfermedad de Parkinson, donde se ha descrito en el 70 al 100 % de los pacientes, y también acompaña a las fases iniciales del Alzheimer. No toda hiposmia tiene ese origen, ya que muchas se deben a procesos de la mucosa nasal, pero su carácter precoz explica el interés que despierta.

¿Por qué al perder olfato parece que también se pierde el gusto?

Porque gran parte del sabor de los alimentos es aroma percibido por vía nasal al masticar. Si ese olfato se atenúa, la comida pierde matices y da la impresión de que falla el gusto.

Referencias

  1. Trastornos del olfato. National Institute on Deafness and Other Communication Disorders (NIDCD). Disponible en nidcd.nih.gov.
  2. Anosmia. Manual MSD, versión para profesionales. Disponible en msdmanuals.com.
  3. Diagnóstico en la patología del olfato: revisión de la literatura. Revista de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. 2017. Disponible en scielo.cl.
  4. Alteraciones del olfato en la enfermedad de Parkinson. Revista Médica de Chile. 2006. Disponible en scielo.cl.

Entradas relacionadas

  • Anosmia. Pérdida total del sentido del olfato.
  • Hiperosmia. Aumento anormal de la sensibilidad a los olores.
  • Disosmia. Término genérico de las alteraciones cualitativas del olfato.
  • Parosmia. Percepción distorsionada de un olor que sí está presente.
  • Olfato. Sentido que detecta las sustancias volátiles del aire inspirado.
  • Nervio olfatorio. Primer par craneal, encargado de conducir la información olfativa.
  • Hipogeusia. Reducción del gusto, con la que la hiposmia suele confundirse.

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