DICCIONARIO MÉDICO

Cacosmia

Cacosmia es un término médico que designa la percepción de olores desagradables o fétidos. Se emplea con dos sentidos distintos: uno objetivo, cuando un olor genuinamente maloliente procede del propio cuerpo del paciente (por ejemplo, de una cavidad nasal o de una herida), y otro subjetivo, cuando la persona percibe un olor repugnante sin que exista una fuente real que lo justifique.

Qué es la cacosmia

La palabra procede del griego kakós (κακός), "malo", y osmé (ὀσμή), "olor". La construcción es transparente: olor malo. El Diccionario médico-biológico de la Universidad de Salamanca documenta su entrada en el latín científico en 1824, lo que la sitúa en la oleada de neologismos médicos que el siglo XIX tomó prestados del griego para nombrar fenómenos sensoriales. La misma raíz kakós aparece en cacofonía ("sonido malo") y en cacolalia ("habla mala"), pero cada compuesto se mueve en un terreno clínico completamente diferente.

La RAE recoge el término con dos acepciones de uso médico. La primera lo define como "olor fétido", es decir, describe el fenómeno desde fuera: hay un mal olor y alguien lo constata. La segunda habla de "alteración del sentido del olfato que causa una percepción anormal de los olores", y aquí el foco se desplaza al aparato sensorial del paciente. Esa doble acepción refleja la propia historia del término, que nació para nombrar el hedor objetivo de ciertas enfermedades nasales y solo después se extendió a las percepciones olfativas distorsionadas de origen neurológico.

Cacosmia objetiva y cacosmia subjetiva

En la cacosmia objetiva, el olor existe. Procede de tejido necrótico, de secreciones purulentas o de colonización bacteriana en las fosas nasales o los senos paranasales, y es perceptible también para el examinador que se acerca al paciente. La rinitis atrófica crónica (ozena) es el cuadro en el que clásicamente se ha descrito este tipo de cacosmia: la mucosa nasal se atrofia, se forman costras secas y la descomposición bacteriana de esas costras genera un olor penetrante que el propio paciente, paradójicamente, a menudo deja de percibir porque su epitelio olfativo también está dañado.

La cacosmia subjetiva plantea un problema distinto. El paciente percibe un olor desagradable que nadie más detecta, lo que indica que la señal se origina en algún punto de la vía olfativa o en las áreas corticales que procesan la información olfatoria. No hay fuente externa. El olor puede ser constante o presentarse en crisis breves, y su calidad varía: algunos pacientes refieren olor a podrido, otros a quemado, otros a sustancias químicas que no saben identificar. Esa variabilidad dificulta la clasificación y, de hecho, ha generado confusión terminológica con otros trastornos cualitativos del olfato.

Lugar dentro de los trastornos del olfato

Los trastornos olfativos se dividen tradicionalmente en cuantitativos y cualitativos. Los cuantitativos afectan a la intensidad con que se perciben los olores: anosmia (pérdida total), hiperosmia (percepción exagerada) e hiposmia (percepción disminuida). Los cualitativos, agrupados bajo el término genérico disosmia, afectan a la calidad de lo percibido: el olor se distorsiona, se sustituye por otro o aparece sin estímulo.

Dentro de las disosmias, la cacosmia subjetiva se solapa con dos conceptos vecinos. La parosmia es la distorsión de un olor real: el paciente huele algo, pero lo percibe de forma diferente a como realmente es (un perfume huele a basura, por ejemplo). La fantosmia es la percepción de un olor sin que exista ningún estímulo. La cacosmia subjetiva puede funcionar como una parosmia (si distorsiona un olor existente hacia lo desagradable) o como una fantosmia (si el olor fétido aparece sin fuente), lo cual explica que algunos autores la consideren una categoría aparte y otros la traten como un subtipo de las anteriores. No hay un consenso terminológico cerrado.

Diferenciación con parosmia y con fantosmia

Cacosmia frente a parosmia. La parosmia distorsiona un olor que efectivamente está presente: la rosa no huele a rosa, sino a quemado, a químico o a podrido. La distorsión puede ser desagradable o no; cuando lo es, el resultado se parece mucho a una cacosmia, pero la diferencia radica en que la parosmia se define por la distorsión de la calidad (independientemente de si el resultado es agradable o repulsivo), mientras que la cacosmia se define por el carácter fétido de lo percibido (independientemente de si hay estímulo o no).

Cacosmia frente a fantosmia. En la fantosmia, la percepción olfativa surge sin estímulo exterior de ninguna clase. Es, en sentido estricto, una alucinación olfativa. El olor fantasma puede ser agradable, neutro o desagradable. Solo cuando es desagradable coincide con lo que algunos textos llaman cacosmia subjetiva. La frontera entre ambos conceptos depende del criterio que se priorice: si se clasifica por mecanismo (presencia o ausencia de estímulo), fantosmia es la categoría; si se clasifica por cualidad (olor fétido), cacosmia lo es.

Preguntas frecuentes

¿Cacosmia y parosmia son lo mismo?

No. Parosmia describe cualquier distorsión de un olor real, sea cual sea la cualidad resultante. Cacosmia especifica que lo percibido es desagradable o fétido. Una parosmia puede ser cacosmia si el olor distorsionado resulta repugnante, pero no toda parosmia lo es, ni toda cacosmia implica distorsión de un estímulo real.

¿La palabra está en el diccionario de la RAE?

Sí, a diferencia de otros tecnicismos olfativos como parosmia o fantosmia, que la RAE no recoge. La entrada registra dos acepciones: "olor fétido" y "alteración del sentido del olfato que causa una percepción anormal de los olores", ambas marcadas como de uso médico.

¿La cacosmia objetiva la percibe el propio paciente?

Depende del caso. En la ozena clásica, el paciente suele perder la capacidad de oler su propio hedor porque su epitelio olfativo está deteriorado, mientras que las personas de su entorno sí lo detectan. En otros cuadros, como infecciones sinusales agudas, el paciente percibe el olor y además puede confirmarlo un examinador externo.

¿Desde cuándo se usa el término?

Desde al menos 1824, según los registros del Diccionario médico-biológico de la Universidad de Salamanca, que documenta su entrada en el latín científico en esa fecha. La raíz griega es más antigua, por supuesto, pero su acuñación como tecnicismo médico se enmarca en el siglo XIX.

Referencias

  1. Real Academia Española. Cacosmia. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed.
  2. Dicciomed. Cacosmia. Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico, Universidad de Salamanca.
  3. MedlinePlus en español. Deterioro del sentido del olfato.
  4. Manual MSD (versión para profesionales). Generalidades sobre las alteraciones del olfato y el gusto.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre los trastornos del olfato y conceptos relacionados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Disosmia: término genérico para las alteraciones cualitativas del olfato, que incluye distorsiones y percepciones sin estímulo.
  • Parosmia: distorsión de la percepción olfativa ante un estímulo real, que se percibe con una cualidad diferente a la esperada.
  • Anosmia: pérdida completa de la capacidad de percibir olores.
  • Hiperosmia: aumento anormal de la sensibilidad olfativa.
  • Olfato: sentido que permite la detección e identificación de sustancias volátiles presentes en el aire inspirado.
  • Receptor olfatorio: neurona sensorial especializada de la mucosa nasal que transduce señales químicas en impulsos nerviosos.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026