DICCIONARIO MÉDICO
Hiperosmia
La hiperosmia es un aumento de la agudeza del olfato: los olores se perciben con una intensidad mucho mayor de lo normal y se detectan concentraciones que la mayoría de las personas no llega a notar. Es un trastorno poco frecuente, bastante menos que la pérdida de olfato, y se sitúa en el extremo opuesto de la hiposmia. Se define como un descenso del umbral olfativo, es decir, la cantidad mínima de una sustancia necesaria para que la nariz la detecte. Si ese umbral baja, basta una traza para desencadenar la percepción, y quien la tiene puede reconocer aromas tenues o localizar el origen de un olor a distancia. La olfacción se vuelve, en la práctica, más sensible de lo habitual. La palabra se forma con el griego ὑπέρ (hypér, "por encima de, en exceso") y ὀσμή (osmḗ, "olor"), más el sufijo -ia. La misma raíz de osmḗ reaparece en anosmia, hiposmia o parosmia, todas las palabras que describen cómo funciona, o deja de funcionar, el olfato. El olfato empieza en unos quimiorreceptores situados en la parte alta de las fosas nasales, que captan las moléculas olorosas y envían la señal a través del nervio olfatorio hasta la corteza cerebral. La hiperosmia surge cuando esa señal se amplifica de forma anómala en algún punto del recorrido, entre el receptor y su destino en el cerebro. El resultado es una percepción exagerada que, lejos de ser una ventaja, a menudo resulta molesta: ciertos olores intensos se vuelven difíciles de tolerar. Las alteraciones del olfato se dividen en dos grandes grupos. Las cuantitativas afectan a la cantidad de olfato, ya sea de más o de menos, y ahí encajan la hiperosmia, la hiposmia y la anosmia. Las cualitativas cambian la naturaleza de lo percibido: en la parosmia un olor se transforma en otro distinto, y en la cacosmia casi todo se percibe como desagradable. La hiperosmia pertenece de lleno al primer grupo, porque lo que aumenta es la intensidad, no el tipo de olor. Merece una advertencia. Su frecuencia real no está bien establecida, y algunos autores han llegado a poner en duda que exista como entidad propia y estable, más allá de episodios pasajeros ligados a otras situaciones. La hiperosmia suele presentarse asociada a otros estados, con frecuencia de forma transitoria. Se ha descrito una mayor sensibilidad a los olores durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre, atribuida a los cambios hormonales de ese periodo. También se ha relacionado con las crisis de migraña, con el hipertiroidismo de la enfermedad de Graves-Basedow, con la fibrosis quística y con la enfermedad de Addison. En unos casos el olfato agudizado es un acompañante más del cuadro; en otros, un fenómeno aislado y de causa difícil de precisar. Del griego hypér, "exceso", y osmḗ, "olor". Significa, en sentido literal, un exceso de olfato. No. Percibir los olores con demasiada intensidad puede resultar agotador y, ante aromas fuertes, llegar a ser francamente incómodo. Muchas personas lo viven más como una molestia que como una capacidad. No. La hiperosmia aumenta la intensidad de un olor que se reconoce correctamente. La parosmia distorsiona el olor, de manera que una fragancia se percibe como otra cosa. Una es cuestión de cantidad; la otra, de calidad. Sí. En bastantes casos es temporal y se asocia a situaciones como el embarazo o determinadas afecciones, y remite cuando estas se resuelven.Qué es la hiperosmia
Dónde se genera
Un trastorno cuantitativo
Situaciones en las que aparece
Preguntas frecuentes
¿Qué significa hiperosmia?
¿Tener el olfato muy fino es siempre bueno?
¿Es lo mismo que la parosmia?
¿Puede ser pasajera?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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