DICCIONARIO MÉDICO
Hemorragia subaracnoidea (HSA)
La hemorragia subaracnoidea, abreviada HSA, es la irrupción de sangre en el espacio subaracnoideo, la fina lámina llena de líquido cefalorraquídeo que separa el cerebro de las membranas que lo envuelven. Cuando no media un traumatismo, su causa más frecuente es la rotura de un aneurisma cerebral. La hemorragia subaracnoidea es la presencia de sangre en el espacio subaracnoideo, el compartimento situado entre dos de las meninges que recubren el sistema nervioso central. Ese espacio contiene el líquido cefalorraquídeo, que amortigua y protege el encéfalo, y por él discurren además arterias de calibre grueso. Cuando uno de esos vasos se rompe, la sangre se mezcla con el líquido y se extiende deprisa por la superficie del cerebro. El término subaracnoidea describe con exactitud el lugar del sangrado. Se compone del latín sub, debajo, y de aracnoides, el nombre de la meninge intermedia. Aracnoides procede a su vez del griego arákhnē, araña o telaraña, y del sufijo eidés, con aspecto de: la membrana recibió ese nombre por las finas trabéculas que la cruzan y evocan los hilos de una tela de araña. La sigla HSA, muy extendida en la literatura médica, resume el nombre completo. El encéfalo está envuelto por tres membranas superpuestas, las meninges. La más externa y resistente es la duramadre. La más interna y delicada, la piamadre, se adhiere a la superficie del cerebro y sigue todos sus pliegues. Entre ambas se tiende la aracnoides, como un velo liso. El espacio subaracnoideo se abre justo por debajo de esta última, sobre la piamadre, y aloja el líquido cefalorraquídeo junto con los grandes vasos de la base del cráneo. Que la sangre irrumpa en ese lugar tiene consecuencias propias. La sangre resulta irritante para las meninges, y su contacto desencadena una reacción inflamatoria que se conoce como meningitis química, de naturaleza distinta a la infecciosa. A ello se suma que la presencia de sangre dentro de un recinto cerrado como el cráneo aumenta la presión sobre el tejido nervioso. La hemorragia subaracnoidea se encuadra entre los accidentes cerebrovasculares, o ictus, en concreto entre los hemorrágicos. Se distingue del ictus isquémico, en el que un vaso se obstruye y priva de sangre a una región del cerebro: aquí ocurre lo contrario, la sangre escapa del vaso e inunda un espacio que en condiciones normales solo contiene líquido. Dos fenómenos derivados del sangrado explican buena parte de su gravedad. El vasoespasmo consiste en la contracción brusca de las arterias cerebrales bañadas por la sangre, que reduce el riego y puede provocar un infarto. La hidrocefalia aparece cuando la sangre entorpece la circulación del líquido cefalorraquídeo, que se remansa y eleva la presión dentro del cráneo. Ninguno de los dos es inmediato. Ambos pueden surgir días después del episodio inicial. Se distinguen dos grandes grupos. La hemorragia subaracnoidea traumática es la más común en conjunto y acompaña a los golpes intensos en la cabeza. La hemorragia subaracnoidea espontánea, o no traumática, se presenta sin lesión previa, y en la mayoría de los casos obedece a la rotura de un aneurisma cerebral, esa dilatación anómala de la pared de una arteria que puede ceder de repente. Hay otras causas espontáneas, menos frecuentes. Las malformaciones de los vasos cerebrales y, en las personas mayores, la angiopatía amiloide, un depósito de proteína que debilita las arterias. La edad orienta sobre el origen probable: en el paciente joven pesan más las malformaciones vasculares; en la edad media, el aneurisma; en la avanzada, la arteriosclerosis unida a la hipertensión. Las hemorragias intracraneales espontáneas representan entre el 5 y el 19 por ciento de todos los ictus. Dentro de ese conjunto, la variante subaracnoidea tiene un peso considerable y una elevada mortalidad en los primeros días tras el sangrado. Puede presentarse a cualquier edad, si bien resulta más habitual a partir de la cuarta década de la vida. Corresponde a hemorragia subaracnoidea. Es la abreviatura con la que suele aparecer en informes y textos médicos. No exactamente. En la hemorragia subaracnoidea la sangre ocupa el espacio que rodea el cerebro, entre las meninges. En la hemorragia intracerebral la sangre se acumula dentro del propio tejido nervioso. Son dos localizaciones distintas, con causas y comportamiento diferentes, aunque ambas pertenecen a la familia de los ictus hemorrágicos. No. El aneurisma es la causa más frecuente de la forma espontánea, pero no la única. Los traumatismos craneales provocan muchas hemorragias subaracnoideas, y en personas jóvenes cobran importancia las malformaciones vasculares. En los mayores influye el desgaste arterial asociado a la hipertensión. Porque el sangrado y sus efectos avanzan con rapidez. La sangre en el espacio subaracnoideo eleva la presión dentro del cráneo y pone en marcha fenómenos como el vasoespasmo y la hidrocefalia, capaces de dañar el cerebro en las horas y los días siguientes.Qué es la hemorragia subaracnoidea
Las meninges y el espacio donde se acumula la sangre
Un accidente cerebrovascular de tipo hemorrágico
Clasificación según el origen
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la sigla HSA?
¿Es lo mismo una hemorragia subaracnoidea que una hemorragia cerebral?
¿Toda hemorragia subaracnoidea está causada por un aneurisma?
¿Por qué se considera una urgencia neurológica?
Referencias
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