DICCIONARIO MÉDICO
Hemoglobina C
La hemoglobina C (HbC) es una variante anómala de la hemoglobina humana emparentada con la hemoglobina S: ambas surgen de mutaciones en la misma posición de la cadena beta de la proteína, aunque con aminoácidos sustituidos distintos y consecuencias clínicas muy diferentes. Por sí sola, la hemoglobina C produce un cuadro leve o asintomático. Su relevancia clínica mayor aparece cuando coexiste en un mismo paciente con la hemoglobina S (hemoglobinopatía SC), dando lugar a una forma intermedia de enfermedad de células falciformes. La hemoglobina C es una variante estructural de la hemoglobina humana, el segundo tipo anómalo de hemoglobina descrito en la historia de la medicina después de la hemoglobina S. Está causada por una mutación puntual en el gen HBB, que codifica la cadena beta de la hemoglobina, y afecta exactamente al mismo aminoácido que la hemoglobina S —el de la posición 6 de la cadena beta—, pero con un resultado bioquímico distinto: donde la hemoglobina normal (hemoglobina A) tiene ácido glutámico, la hemoglobina S tiene valina y la hemoglobina C tiene lisina. Es uno de los ejemplos más didácticos en bioquímica del cluster drepanocítico: misma posición de mutación, aminoácidos sustituidos distintos, comportamientos y consecuencias clínicas completamente diferentes. La mutación concreta consiste en la sustitución de una guanina por una adenina en el primer nucleótido del sexto codón del gen HBB, que cambia el código GAG (ácido glutámico) por AAG (lisina). Mientras que en la hemoglobina S el aminoácido entrante (valina) es neutro e hidrofóbico, en la hemoglobina C el aminoácido entrante (lisina) tiene carga eléctrica positiva, justo la contraria al ácido glutámico negativo que reemplaza. Esta diferencia de carga es lo que explica por qué la HbC migra de forma distinta a la HbA y a la HbS en la electroforesis y puede separarse de ellas en el laboratorio. La hemoglobina C fue descrita por Harvey Itano —el mismo químico que había formado parte del equipo de Linus Pauling en el descubrimiento de la hemoglobina S el año anterior— y el genetista James V. Neel en 1950, en dos familias afroamericanas. Llamó la atención que los pacientes presentaban en el frotis hematíes de forma irregular parecidos a los de la anemia falciforme pero no desarrollaban anemia significativa, lo que sugería que se trataba de una hemoglobinopatía distinta. Itano la denominó inicialmente "hemoglobina III", aunque rápidamente se impuso "hemoglobina C". Un año más tarde, en 1951, el propio Itano propuso en una publicación en Proceedings of the National Academy of Sciences un sistema alfabético para nombrar las distintas hemoglobinas humanas —A para la normal del adulto, S para la falciforme, C para la descrita por él y Neel, D para la siguiente—, sistema que se ha mantenido hasta hoy y que hoy designa más de 200 variantes estructurales de hemoglobina humana. Aunque afecta al mismo aminoácido que la hemoglobina S, el comportamiento molecular de la hemoglobina C es muy diferente, y esto explica por qué la clínica de ambas variantes es tan distinta. La hemoglobina S, en condiciones de baja oxigenación, polimeriza en largas fibras rígidas que deforman el glóbulo rojo en silueta de hoz. La hemoglobina C, en cambio, no polimeriza: su tendencia es a cristalizar en el interior del hematíe formando cristales intracelulares característicos, que pueden observarse en el frotis de sangre periférica de pacientes homocigotos (HbCC). Junto a los cristales suelen aparecer dianocitos (hematíes en diana, con una zona central pigmentada rodeada de un halo claro y un borde periférico también pigmentado) y, a veces, microesferocitos. El mecanismo celular de la hemólisis en la enfermedad de la hemoglobina C se relaciona con la rigidez del hematíe por deshidratación celular y con la formación de estos cristales, no con la polimerización tipo HbS ni con crisis vaso-oclusivas. La clínica asociada a la hemoglobina C depende por completo del genotipo del paciente, igual que ocurre con la hemoglobina S. Heterocigotos HbAC (rasgo de hemoglobina C). Han heredado una copia del gen mutado y una copia normal. Producen una mezcla de hemoglobina A (alrededor del 60-70 %) y hemoglobina C (alrededor del 28-40 %). No presentan síntomas, tienen esperanza de vida normal y solo se identifican si se hace electroforesis de hemoglobina por otro motivo o en el cribado neonatal. Pueden transmitir el gen a sus descendientes. Homocigotos HbCC (enfermedad de la hemoglobina C). Han heredado la mutación de ambos progenitores y producen casi exclusivamente hemoglobina C. Desarrollan un cuadro clínico leve: anemia hemolítica discreta, ligera ictericia y esplenomegalia moderada. No hay crisis vaso-oclusivas (porque la hemoglobina C no polimeriza), y la esperanza de vida es prácticamente normal. Es una enfermedad poco frecuente incluso en las poblaciones de mayor prevalencia del gen. Heterocigotos compuestos HbSC (hemoglobinopatía SC). Son personas que han heredado hemoglobina S de un progenitor y hemoglobina C del otro. Su importancia clínica es notablemente mayor que la de los homocigotos CC: aunque el cuadro es más leve que el de la anemia drepanocítica clásica (HbSS), estos pacientes sí desarrollan falciformación de los hematíes, crisis vaso-oclusivas, complicaciones oculares con mayor frecuencia que los HbSS (retinopatía drepanocítica proliferativa) y, aunque con menor frecuencia, síndrome torácico agudo. La anemia suele ser más leve que en la HbSS, hasta el punto de que algunos pacientes presentan hemoglobina próxima a la normal. Paradójicamente, esta menor anemia puede demorar el diagnóstico hasta la edad adulta. Es importante subrayar un dato epidemiológico: la hemoglobinopatía SC es clínicamente mucho más frecuente que la enfermedad homocigota CC, porque la hemoglobina S tiene mayor prevalencia global que la C, y la probabilidad de heredar una copia de cada una es mayor que la de heredar dos copias de C. La hemoglobina C tiene una distribución geográfica más acotada que la hemoglobina S. Es especialmente prevalente en África occidental, con frecuencias máximas en el pueblo yoruba de Nigeria y en poblaciones de Ghana y Burkina Faso, donde entre el 15 y el 25 % de la población puede ser portadora. En Estados Unidos, alrededor del 2-3 % de las personas con ascendencia africana son portadoras del gen (frente al 8 % de portadores del gen de la hemoglobina S). La distribución se ha extendido con las migraciones históricas hacia el Caribe, América Central y, en menor medida, el sur de Europa. Al igual que sucede con la hemoglobina S, se ha propuesto que el rasgo HbAC confiere cierta protección frente a la malaria grave por Plasmodium falciparum, lo que explicaría el mantenimiento del gen en las regiones endémicas por selección natural. Hemoglobina S. Misma posición de mutación (codón 6 de la cadena beta), pero sustitución por valina (hidrofóbica) en lugar de lisina (cargada positivamente). La HbS polimeriza al desoxigenarse; la HbC cristaliza. La HbS produce anemia drepanocítica con crisis vaso-oclusivas; la HbC produce una anemia hemolítica leve sin crisis. Pueden coexistir en el mismo paciente (hemoglobinopatía SC). Hemoglobina E. Variante estructural de la cadena beta especialmente prevalente en el sudeste asiático (Camboya, Laos, Tailandia). La mutación afecta al codón 26 y sustituye ácido glutámico por lisina (coincidentemente, el mismo cambio de aminoácido que la HbC, pero en distinta posición). Produce anemia hemolítica leve en homocigotos. Hemoglobina D. Variante estructural descrita por Itano en 1951 en una familia multiétnica de Los Ángeles. Tiene mayor prevalencia en el Punjab (India y Pakistán). No produce falciformación ni cristalización. Talasemias. Grupo distinto de hemoglobinopatías cuantitativas, no cualitativas: en las talasemias se produce una cantidad reducida de cadenas de globina estructurales normales, mientras que en la hemoglobina C se produce una cantidad normal de cadenas anómalas. La hemoglobina C puede coexistir con la beta talasemia (hemoglobinopatía Cβ-talasemia), aunque esta combinación es rara. Por la posición que ocupa la letra C en el sistema de nomenclatura alfabética de las hemoglobinas humanas, propuesto por Harvey Itano en 1951. En ese sistema, la hemoglobina normal del adulto se designó como A (de adult), la variante falciforme descrita por Pauling e Itano como S (de sickle, hoz en inglés) —letra que en la propuesta inicial de Itano era B—, la nueva variante descrita por Itano y Neel en 1950 como C, y así sucesivamente con D, E, G, H... La letra C no tiene, por tanto, significado geográfico ni histórico propio: es simplemente la tercera letra del alfabeto en el orden de descubrimiento. La enfermedad depende del genotipo del paciente. Los portadores (heterocigotos HbAC) son sanos y no presentan síntomas. Los homocigotos (HbCC) desarrollan una enfermedad leve, caracterizada por anemia hemolítica discreta y un ligero aumento del tamaño del bazo, sin crisis de dolor y con esperanza de vida prácticamente normal. La situación clínicamente relevante es la coexistencia de hemoglobina S y hemoglobina C en un mismo paciente (hemoglobinopatía SC), que produce un cuadro intermedio de enfermedad de células falciformes: más leve que la anemia drepanocítica clásica, pero con crisis vaso-oclusivas, complicaciones oculares y riesgo de síndrome torácico agudo. Ambas son variantes estructurales de la hemoglobina causadas por mutaciones en el sexto codón del gen HBB, es decir, afectan exactamente al mismo aminoácido. La diferencia está en por qué lo sustituyen: en la hemoglobina S, el ácido glutámico original se reemplaza por valina (un aminoácido hidrofóbico); en la hemoglobina C, por lisina (un aminoácido con carga positiva). El comportamiento molecular resultante es muy distinto: la hemoglobina S polimeriza en fibras rígidas cuando se desoxigena, deformando el hematíe en hoz; la hemoglobina C no polimeriza, sino que cristaliza, con hematíes que toman forma de diana en el frotis. Clínicamente, la hemoglobina S produce anemia drepanocítica con crisis vaso-oclusivas; la hemoglobina C produce una anemia hemolítica leve sin crisis. Mediante electroforesis de hemoglobina, la misma técnica que se utiliza para detectar la hemoglobina S. Cada tipo de hemoglobina migra a una velocidad distinta en un campo eléctrico según su carga; la hemoglobina C, al tener la lisina cargada positivamente, migra más lentamente que la hemoglobina A (y en dirección opuesta al patrón de migración habitual en la electroforesis alcalina clásica), lo que permite identificarla y cuantificarla. La hemoglobina C se detecta rutinariamente en los programas de cribado neonatal que incluyen electroforesis de hemoglobina, como el que existe en la mayoría de comunidades autónomas españolas a través de la prueba del talón. Si desea profundizar en conceptos asociados a la hemoglobina C, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la hemoglobina C
Harvey Itano y James V. Neel (1950): el descubrimiento
Cristales en lugar de polímeros: un comportamiento bioquímico distinto
Relevancia clínica según el genotipo
Distribución geográfica
Diferenciación con otras variantes de hemoglobina
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "hemoglobina C"?
¿Es grave la enfermedad de la hemoglobina C?
¿En qué se diferencia la hemoglobina C de la hemoglobina S?
¿Cómo se detecta la hemoglobina C?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026