DICCIONARIO MÉDICO
Fragilidad capilar
La fragilidad capilar es la disminución anormal de la resistencia de la pared de los capilares sanguíneos, que los predispone a romperse ante estímulos mecánicos mínimos. Se manifiesta clínicamente por la aparición de petequias, equimosis y hematomas desproporcionados respecto al traumatismo que los causa, o incluso espontáneos. Los capilares son los vasos sanguíneos de menor calibre del organismo. Su pared, a diferencia de la de las arterias, carece de capa muscular y se reduce a un endotelio rodeado por una membrana basal compuesta principalmente de colágeno de tipo IV y laminina. Cuando esa membrana basal pierde integridad estructural, ya sea por un defecto en la síntesis de sus componentes o por un daño adquirido, el capilar se torna permeable no solo al plasma sino a los elementos formes de la sangre. La consecuencia visible es la extravasación de eritrocitos hacia el tejido circundante. Conviene no confundir la fragilidad capilar con los trastornos de la coagulación. En la fragilidad capilar la hemostasia puede funcionar con normalidad: las plaquetas están en número suficiente y los factores de coagulación actúan correctamente. El problema radica en la propia pared del vaso, no en la capacidad del organismo para formar un coágulo una vez que la sangre ha escapado de él. El colágeno es el andamiaje de la membrana basal capilar, y su síntesis requiere, entre otros cofactores, ácido ascórbico (vitamina C) y hierro. Una carencia prolongada de vitamina C compromete la hidroxilación de la prolina y la lisina en la molécula de colágeno, lo que produce fibras defectuosas e incapaces de soportar la presión intracapilar habitual. Es el mecanismo del escorbuto, la expresión extrema de este déficit, que cursa con hemorragias gingivales, cutáneas y perifoliculares. Con el envejecimiento, la pared capilar se adelgaza por la reducción fisiológica en la producción de colágeno y fibras elásticas. La piel pierde espesor y tejido adiposo subcutáneo, y los vasos quedan con menos soporte mecánico. El resultado es lo que la práctica clínica conoce como púrpura senil o actínica: lesiones purpúreas en los antebrazos y el dorso de las manos, zonas donde el fotoenvejecimiento acentúa el daño sobre el tejido conectivo. Se trata de una situación benigna, aunque preocupa con frecuencia al paciente por su aparatosidad. El uso prolongado de corticoides, tanto sistémicos como tópicos, frena la producción de colágeno en la piel y la pared vascular, reproduciendo de forma iatrogénica un mecanismo similar al del envejecimiento. Otras causas incluyen vasculitis inflamatorias, reacciones alérgicas que afectan a la microcirculación, trastornos congénitos del tejido conectivo y la deficiencia de hierro, que interfiere en la síntesis de elastina y colágeno tipo I. En 1909, Theodor Rumpel observó que al comprimir el brazo de pacientes con fiebre escarlatina aparecían petequias en la piel distal al manguito. Carl Stockbridge Leede describió el mismo fenómeno de forma independiente en 1911. La prueba que lleva sus nombres consiste en mantener un esfigmomanómetro inflado a la presión arterial media del paciente durante cinco minutos y, tras retirar el manguito, contar las petequias aparecidas en un área predefinida del antebrazo. Aunque su utilidad ha sido cuestionada (hasta un 8 % de personas sin patología dan resultados positivos), la prueba de Rumpel-Leede mantiene cierto interés en entornos con recursos limitados y se empleó durante años como parte del algoritmo de la OMS para el diagnóstico clínico del dengue hemorrágico, antes de que directrices más recientes la relegaran. No tienen relación. La fragilidad en sentido geriátrico designa un síndrome de vulnerabilidad multisistémica del anciano. La fragilidad capilar se refiere exclusivamente a la debilidad de la pared de los vasos capilares y puede presentarse a cualquier edad. Los antebrazos y el dorso de las manos combinan dos factores: piel fina con escaso tejido adiposo subcutáneo y exposición solar acumulada a lo largo de los años, que degrada las fibras de colágeno y elastina del tejido conectivo dérmico. Esa pérdida de soporte deja a los capilares más expuestos al traumatismo. Son entidades distintas. La trombocitopenia es un recuento bajo de plaquetas y forma parte de los trastornos de la hemostasia primaria. La fragilidad capilar aislada cursa con plaquetas y coagulación normales. Sin embargo, ambas situaciones pueden coexistir, y la prueba de Rumpel-Leede resulta positiva en las dos, lo que obliga al clínico a discriminar el origen del sangrado.Qué es la fragilidad capilar
Mecanismos que debilitan la pared capilar
La prueba de Rumpel-Leede
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo fragilidad capilar que fragilidad geriátrica?
¿Por qué aparecen moratones con más facilidad en los antebrazos que en otras zonas?
¿Existe relación con la trombocitopenia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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