DICCIONARIO MÉDICO
Fístula intestinal
Una fístula intestinal es una comunicación anómala entre algún tramo del tubo digestivo y otra estructura anatómica (otra víscera, la cavidad peritoneal o la superficie cutánea) que permite el paso de contenido intestinal fuera de la luz del intestino. El término fístula procede del latín fistula, "tubo" o "caña", y se empleó desde la medicina romana para designar cualquier conducto patológico entre dos superficies epiteliales. Cuando ese trayecto involucra la pared del intestino delgado o del colon, se habla de fístula intestinal. En la gran mayoría de los casos el origen es postoperatorio: entre el 75 % y el 85 % de las fístulas intestinales aparecen como complicación de intervenciones abdominales, especialmente cuando hay dehiscencia de una anastomosis. Las causas no quirúrgicas incluyen la enfermedad inflamatoria intestinal (sobre todo la enfermedad de Crohn), las neoplasias abdominales, la radioterapia pélvica, los traumatismos penetrantes y los procesos infecciosos como la diverticulitis complicada o la peritonitis de cualquier origen. La clasificación más utilizada en la práctica clínica distingue las fístulas según su destino anatómico. Las fístulas internas comunican dos vísceras entre sí, sin salida al exterior: un asa de intestino delgado con otra asa (enteroentérica), el intestino con la vejiga (fístula enterovesical) o el intestino con el estómago (gastrocólica), por ejemplo. Las fístulas externas, también llamadas enterocutáneas, establecen una comunicación con la superficie corporal y permiten el drenaje visible de contenido intestinal a través de la piel. La localización del orificio interno, la longitud del trayecto y la presencia o ausencia de cavidades intermedias (abscesos) determinan en buena medida la probabilidad de cierre espontáneo. Existe además una clasificación fisiológica que atiende al volumen de efluente. Se consideran de alto gasto las que drenan más de 500 ml de líquido al día, y de bajo gasto las que no superan esa cifra. Esta distinción no es un dato accesorio: las fístulas de alto gasto, sobre todo las proximales (yeyunales o de íleon alto), producen pérdidas hidroelectrolíticas y nutricionales mucho más graves que las de bajo gasto, habitualmente situadas en tramos más distales del tubo digestivo. Tres problemas dominan el cuadro cuando una fístula intestinal se establece y no se cierra de forma precoz. El primero es la depleción de líquidos, electrólitos y bicarbonato, que puede ser muy rápida cuando el débito es elevado. El segundo, la desnutrición progresiva, agravada porque el contenido intestinal no completa su recorrido absortivo. Y el tercero, la infección: las colecciones perifistulosas y la contaminación de tejidos blandos por flora entérica son frecuentes y pueden derivar en sepsis. En 1960, Edmunds publicó un enfoque sistematizado que sigue siendo la base conceptual del manejo moderno. Pocos años después, Chapman estableció que la prioridad inmediata era la reposición del volumen sanguíneo, el drenaje de abscesos accesibles y la protección de la piel circundante, relegando cualquier decisión quirúrgica hasta que el paciente alcanzara estabilidad hemodinámica y nutricional. Esa secuencia de prioridades apenas ha cambiado en seis décadas. Del latín fistula, que significaba "tubo", "conducto" o "caña hueca". Los médicos romanos lo adoptaron para referirse a cualquier trayecto patológico tubular en los tejidos. Areteo de Capadocia, en el siglo I d. C., ya describía fístulas digestivas con un lenguaje clínico sorprendentemente reconocible. No. Una proporción apreciable de fístulas de bajo gasto, trayecto largo y sin obstrucción distal cierra de forma espontánea con reposo intestinal y soporte nutricional adecuado. Las de alto gasto, trayecto corto o asociadas a sepsis no controlada rara vez se resuelven sin intervención. La fístula enterocutánea es un subtipo de fístula intestinal, concretamente la que drena hacia la superficie de la piel. El concepto de fístula intestinal es más amplio y abarca también las comunicaciones internas (entre vísceras) que no alcanzan el exterior. La fistulografía consiste en la inyección de contraste a través del orificio externo de la fístula para visualizar el trayecto, determinar su longitud, identificar cavidades intermedias y verificar si existe continuidad del intestino distal al defecto. Esa información condiciona la decisión entre manejo conservador y quirúrgico.Qué es una fístula intestinal
Clasificación de las fístulas intestinales
Contexto fisiopatológico
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término «fístula»?
¿Todas las fístulas intestinales requieren cirugía?
¿Es lo mismo una fístula intestinal que una fístula enterocutánea?
¿Qué papel desempeña la fistulografía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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