DICCIONARIO MÉDICO
Fístula pancreática
Una fístula pancreática es una comunicación anómala que permite la salida de secreción pancreática rica en enzimas digestivas fuera del sistema ductal del páncreas, ya sea hacia la cavidad abdominal, hacia el espacio pleural o hacia la superficie cutánea. El jugo pancreático contiene proteasas, lipasas y amilasas capaces de digerir prácticamente cualquier tejido con el que entren en contacto. Cuando ese líquido escapa del conducto pancreático o de una anastomosis pancreatoyeyunal, la agresión enzimática sobre los tejidos circundantes puede desencadenar colecciones peripancreáticas, erosión de vasos sanguíneos vecinos y, en los casos más graves, sepsis abdominal con fallo multiorgánico. Esa capacidad destructiva del efluente convierte a la fístula pancreática en una complicación particularmente temida en cirugía hepatobiliopancreática. La causa más habitual es la cirugía sobre el propio páncreas: la duodenopancreatectomía cefálica y la pancreatectomía distal concentran la inmensa mayoría de los casos. Las fístulas no operatorias, menos frecuentes, aparecen como consecuencia de pancreatitis aguda necrosante, traumatismos abdominales penetrantes o rotura de pseudoquistes pancreáticos, y pueden dar lugar a ascitis pancreática o a derrame pleural de contenido enzimático. Hasta 2005, cada centro utilizaba criterios propios para definir una fístula pancreática postoperatoria, lo que hacía imposible comparar resultados entre instituciones. Ese año, el International Study Group of Pancreatic Fistula (ISGPF, posteriormente ISGPS) propuso una definición consensuada: cualquier líquido de drenaje a partir del tercer día postoperatorio con una concentración de amilasa superior a tres veces el límite alto de la normalidad sérica del centro en cuestión. La clasificación original distinguía tres grados (A, B y C), pero la experiencia clínica acumulada demostró que el grado A carecía de repercusión real sobre el paciente. En 2016, el ISGPS revisó el sistema: el antiguo grado A pasó a denominarse "fuga bioquímica" y dejó de considerarse fístula propiamente dicha, reservándose el término solo para las categorías con impacto clínico. El grado B engloba las fístulas que exigen un cambio de actitud (mantenimiento prolongado del drenaje, reposo digestivo, soporte nutricional o colocación de drenajes adicionales por radiología intervencionista), pero sin comprometer la vida del paciente. El grado C corresponde a las que se acompañan de sepsis no controlada, fallo orgánico o necesidad de reintervención quirúrgica, y arrastra una mortalidad elevada. No todas las fístulas pancreáticas drenan al exterior. Las internas se producen cuando la rotura ductal comunica con la cavidad peritoneal (originando ascitis pancreática) o con el espacio pleural (derrame pleural enzimático, casi siempre izquierdo). Las externas drenan a través de una herida quirúrgica, un orificio de drenaje o una trayectoria cutánea espontánea. La distinción importa porque el abordaje de cada variante es diferente. Varios rasgos del páncreas operado incrementan la probabilidad de fístula. Un parénquima blando y graso (textura blanda) cicatriza peor que un páncreas fibrótico endurecido por pancreatitis crónica. Un conducto pancreático de calibre reducido dificulta la construcción de una anastomosis segura. La obesidad, el sexo masculino y el alto volumen de secreción pancreática perioperatoria son otros factores que las series contemporáneas han identificado de forma consistente. Doble. La pancreatitis aguda necrosante puede provocar una fístula al destruir el conducto pancreático principal. Y al revés: la fuga de enzimas pancreáticas a través de una fístula postoperatoria produce una inflamación local que, en sí misma, recuerda a una pancreatitis aguda localizada. La incidencia publicada oscila entre el 10 % y el 30 % de todas las resecciones pancreáticas, dependiendo del tipo de intervención, de la textura del páncreas y de los criterios de definición empleados. Las fugas bioquímicas sin repercusión clínica son más comunes que las fístulas de grado B o C. No. La fístula intestinal implica la salida de contenido digestivo a través de un defecto en la pared del intestino. La fístula pancreática implica la fuga de jugo pancreático a través de un defecto en el sistema ductal del páncreas o en la anastomosis pancreatoyeyunal. El efluente, la fisiopatología y las consecuencias tisulares son diferentes.Qué es una fístula pancreática
Definición del ISGPS y su evolución
Fístulas internas y externas
Factores asociados
Preguntas frecuentes
¿Qué relación hay entre la fístula pancreática y la pancreatitis?
¿Es frecuente tras la cirugía pancreática?
¿Es lo mismo una fístula pancreática que una fístula intestinal?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026