DICCIONARIO MÉDICO
Fístula estercorácea
La fístula estercorácea es una fístula cuyo contenido de drenaje es de naturaleza fecal o fecaloidea. El calificativo «estercorácea» no designa un tipo anatómico de fístula, sino que describe la composición del efluente, independientemente de la localización del trayecto fistuloso. El adjetivo estercoráceo proviene del latín stercus, stercoris («excremento», «estiércol»), con el sufijo -áceo (del latín -āceus), que expresa semejanza o pertenencia. Aplicado a una fístula, indica que el material que circula por el trayecto contiene heces o sustancias con aspecto, consistencia y olor propios de la materia fecal. Se trata, por tanto, de un descriptor cualitativo. Una misma fístula puede ser «enterocutánea» por su anatomía (conecta intestino con piel), «externa» por su clasificación topográfica (se abre a la superficie corporal) y «estercorácea» por las características de lo que drena. Las tres etiquetas son compatibles y complementarias. La presencia de material fecal en el efluente de una fístula implica que el trayecto comunica con un segmento del tubo digestivo donde ya se han formado heces, es decir, con el colon distal o el recto. Las fístulas originadas en tramos más altos del intestino (duodeno, yeyuno) producen un efluente bilioso, líquido y de gran volumen, que no recibe la denominación de estercoráceo. Esta distinción importa. El carácter estercoráceo del drenaje aporta, sin necesidad de estudios de imagen, una orientación topográfica inmediata sobre el nivel intestinal implicado. También tiene consecuencias en el manejo local de la herida, porque las enzimas digestivas del efluente de fístulas proximales producen una irritación cutánea más agresiva que el contenido fecal de las distales. Las situaciones en que con mayor frecuencia se emplea el término son las fístulas enterocutáneas de origen colónico, algunas fístulas perianales complicadas y, en la literatura más antigua, ciertas complicaciones de la apendicitis aguda evolucionada (la llamada «fístula cecal» o «estercorácea del ciego»). En la práctica clínica, sí. Ambos calificativos indican que el efluente contiene materia fecal. «Estercorácea» es la forma culta de raíz latina, mientras que «fecal» procede igualmente del latín faex, faecis («sedimento», «poso»), que en medicina pasó a designar los residuos de la digestión. Algunos autores reservan «estercoráceo» para el efluente de aspecto y consistencia claramente fecales, y «fecaloide» para el que se le parece sin serlo en sentido estricto, pero la distinción no es uniforme en la literatura. Depende. Si se consigue desviar el tránsito intestinal proximal al punto de origen de la fístula (por ejemplo, mediante un estoma de derivación), el trayecto puede dejar de drenar contenido fecal y emitir solo moco o secreción serosa. La fístula sigue existiendo, pero deja de clasificarse como estercorácea mientras la derivación esté activa. No necesariamente. Muchas fístulas perianales drenan material purulento o seromucoso sin contenido fecal propiamente dicho, porque su trayecto no comunica de forma amplia con la luz rectal. Solo cuando la comunicación es franca y el material expulsado incluye heces se aplica el calificativo.Qué es una fístula estercorácea
Contexto clínico habitual
Preguntas frecuentes
¿Es «estercorácea» sinónimo de «fecal»?
¿Puede una fístula dejar de ser estercorácea?
¿Todas las fístulas perianales son estercorácea?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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