DICCIONARIO MÉDICO
Fístula rectal
Una fístula rectal es una comunicación patológica cuyo punto de partida se sitúa en la pared del recto. Según su trayecto, la fístula rectal puede abrirse a la piel perianal (fístula rectocutánea), a la vagina (fístula rectovaginal), a la vejiga (fístula rectovesical) o a la cavidad abdominal tras una intervención quirúrgica. El recto constituye el tramo final del intestino grueso, unos 12 a 15 cm de víscera que se continúa con el canal anal. Cuando en la pared rectal se produce una solución de continuidad que no cicatriza y se reviste de tejido de granulación, el resultado es un conducto anómalo que conecta la luz intestinal con otra estructura o con la superficie corporal. Ese conducto recibe el nombre de fístula rectal. La palabra fístula proviene del latín fistŭla, que designaba un tubo o cañería. En la terminología médica se emplea desde la Antigüedad para describir trayectos tubulares patológicos. El adjetivo rectal indica que el orificio interno, es decir, la boca de entrada de la fístula, asienta en la mucosa del recto. En la mayoría de los casos la fístula rectal surge como secuela de un proceso infeccioso. Las glándulas anorrectales, situadas en las criptas de la línea dentada, pueden obstruirse e infectarse, generando un absceso perirrectal que, al drenarse (de forma espontánea o quirúrgica), deja un trayecto epitelizado que no se resuelve por sí solo. Este mecanismo, denominado criptoglandular, explica la mayor parte de las fístulas anorrectales. Otras vías de formación incluyen la enfermedad de Crohn, la radioterapia pélvica, la diverticulitis complicada, los traumatismos obstétricos y las complicaciones posquirúrgicas de intervenciones sobre el recto (resecciones, anastomosis colorrectales). En cada una de estas circunstancias, la inflamación crónica o la lesión tisular impiden el cierre de la herida y consolidan el conducto fistuloso. Desde un punto de vista descriptivo, las fístulas rectales se agrupan en función del órgano o superficie con los que comunica el recto: Las fístulas rectocutáneas drenan a la piel perianal o perineal. Constituyen la variante más frecuente y coinciden en buena medida con las que la práctica clínica denomina fístulas perianales; la diferencia terminológica radica en el punto de referencia: «rectal» alude al orificio interno y «perianal» al externo. Las fístulas rectovaginales conectan la pared anterior del recto con la pared posterior de la vagina. Su origen más habitual son los desgarros obstétricos, la enfermedad de Crohn y la radioterapia pélvica. Otras variedades menos comunes son la fístula rectovesical, que comunica recto y vejiga (frecuente en la diverticulitis sigmoidea complicada), y las fístulas intrabdominales posquirúrgicas, que pueden abrirse al peritoneo libre o a otras asas intestinales. Aunque a menudo se emplean como sinónimos, los dos términos no son intercambiables. «Fístula rectal» es un concepto anatómico más amplio que engloba cualquier comunicación que nace en el recto, sea cual sea su destino. «Fístula perianal», en cambio, señala la presencia de un orificio de salida en la piel que rodea el ano, con independencia de si el orificio interno se localiza en el recto o en el canal anal propiamente dicho. Muchas fístulas son, a la vez, rectales y perianales; pero una fístula rectovaginal, por ejemplo, es rectal y no perianal. Sir Alan Parks la propuso en 1976 para las fístulas anorrectales de origen criptoglandular. Distingue cuatro tipos según la relación del trayecto con los esfínteres anales: interesfintérica, transesfintérica, supraesfintérica y extraesfintérica. Las interesfintéricas son las más frecuentes (aproximadamente el 45 % de los casos) y las extraesfintéricas, las más raras. Depende. Algunas fístulas pequeñas y de bajo gasto, sobre todo las que aparecen tras cirugía colorrectal, se resuelven de forma conservadora con reposo intestinal y nutrición adecuada. Las de origen criptoglandular, sin embargo, rara vez cierran solas porque el foco séptico persiste en la cripta de origen. Sí. Aproximadamente un tercio de los pacientes con enfermedad de Crohn perianal desarrollan fístulas en algún momento de la evolución de la enfermedad. En este contexto, las fístulas tienden a ser complejas, con trayectos ramificados, y su manejo resulta particularmente difícil.Qué es la fístula rectal
Mecanismo de origen
Clasificación según el destino del trayecto
Fístula rectal y fístula perianal: dos términos, dos perspectivas
Preguntas frecuentes
¿Qué es la clasificación de Parks?
¿Puede una fístula rectal cerrarse sin intervención?
¿Tiene relación la fístula rectal con la enfermedad de Crohn?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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