DICCIONARIO MÉDICO
Fistulectomía
La fistulectomía es una intervención quirúrgica que consiste en la exéresis (extirpación) completa de un trayecto fistuloso, incluyendo las paredes fibrosas que lo delimitan y el tejido inflamatorio circundante. Se diferencia de la fistulotomía, que solo abre el techo de la fístula sin resecar el trayecto. La voz se compone de fistŭla (latín: tubo, conducto) y del sufijo griego -εκτομή (-ektomḗ), que significa «corte, escisión». En la práctica quirúrgica, la fistulectomía designa la resección en bloque de todo el trayecto de una fístula, desde su orificio interno hasta el externo, junto con la cápsula fibrosa que lo envuelve. El concepto resulta sencillo de enunciar pero más exigente de ejecutar que la fistulotomía: al extraer el conducto completo, la herida resultante es más amplia y la cicatrización más lenta. A cambio, el cirujano obtiene una pieza íntegra que puede remitir al patólogo para su análisis, lo que aporta información valiosa cuando se sospecha una causa subyacente distinta de la infección criptoglandular habitual. Durante la fistulectomía, el cirujano identifica el orificio externo de la fístula y diseca progresivamente el trayecto mediante bisturí o electrocauterio, siguiendo la pared fibrosa como guía. Se puede utilizar un estilete o una sonda acanalada introducida previamente a través del conducto para facilitar su localización exacta. Una vez disecado el trayecto completo y seccionado a nivel del orificio interno, la pieza se extrae en bloque. La herida puede dejarse abierta para que cierre por segunda intención (granulación desde el fondo) o cerrarse parcialmente con suturas. La decisión depende de la profundidad de la disección, del grado de contaminación y de la experiencia del equipo quirúrgico. Ambas técnicas persiguen el mismo objetivo: eliminar el foco séptico y lograr que la herida cicatrice sin recidiva. Donde difieren es en la estrategia. La fistulotomía abre el trayecto longitudinalmente, retira el tejido de granulación del lecho y deja que la herida cierre desde dentro hacia fuera. La fistulectomía, en cambio, extirpa el tubo completo con su envoltura fibrosa. La primera produce heridas más pequeñas y tiempos de recuperación algo más cortos; la segunda ofrece mayor certeza de haber eliminado todo el tejido patológico y permite el estudio histológico de la pieza. No hay una técnica universalmente superior. La elección depende del tipo de fístula, de la cantidad de tejido esfinteriano comprometido y de factores individuales del paciente. No. Aunque su aplicación más habitual es la región perianal, el principio de extirpar un trayecto fistuloso puede aplicarse en otras localizaciones: fístulas pilonidales, enterocutáneas, incluso fístulas cervicales congénitas. La técnica se adapta a la anatomía de cada caso. El término core out (literalmente, «sacar el núcleo») describe una variante en la que el cirujano extrae el trayecto fistuloso como si pelara el corazón de una fruta, sin abrir la piel suprayacente. Se trata de una técnica de disección minuciosa que busca preservar al máximo la integridad de los esfínteres anales. Las series publicadas sitúan la curación definitiva entre el 90 y el 95 % para fístulas simples. En fístulas complejas (transesfintéricas altas, supraesfintéricas, o asociadas a enfermedad de Crohn), la tasa de recidiva aumenta considerablemente.Qué es la fistulectomía
Principio quirúrgico
Fistulectomía frente a fistulotomía
Preguntas frecuentes
¿La fistulectomía se emplea solo en fístulas perianales?
¿Por qué se habla de «core out» en relación con la fistulectomía?
¿Cuál es la tasa de recidiva después de una fistulectomía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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