DICCIONARIO MÉDICO
Filariasis
La filariasis es una enfermedad parasitaria causada por las filarias, unos gusanos con forma de hilo que se transmiten al ser humano por la picadura de insectos, casi siempre mosquitos. Según la especie, los adultos se instalan en los vasos linfáticos, bajo la piel o en las cavidades del cuerpo, y liberan crías microscópicas que circulan por la sangre. La variante más conocida daña el sistema linfático y, con los años, puede desembocar en el engrosamiento de los miembros que se llama elefantiasis. La Organización Mundial de la Salud la incluye entre las enfermedades tropicales desatendidas. Bajo el término filariasis se agrupan varias infecciones producidas por las filarias, gusanos nematodos largos y delgados de la familia Filarioidea. Comparten un mismo esquema de vida: un insecto que pica actúa de intermediario, y las crías del parásito, las microfilarias, viven en la sangre o en la piel del huésped. La palabra procede del latín filum, hilo, por el aspecto filiforme del gusano, con el sufijo -asis, que en medicina designa un proceso o un estado causado por un agente. Literalmente, la afección del gusano con forma de hilo. Ese mismo sufijo reaparece en otras parasitosis próximas, como la loaiasis. Todo empieza con la picadura de un insecto portador. Con ella entran en la piel unas larvas diminutas que, en semanas o meses, maduran hasta convertirse en gusanos adultos. Estos se establecen en el tejido que corresponde a cada especie y, una vez apareados, las hembras sueltan a la circulación miles de microfilarias. Muchas de esas microfilarias siguen un curioso reloj. Solo abundan en la sangre superficial a ciertas horas, casi siempre de noche, cuando los mosquitos salen a alimentarse; el resto del tiempo se refugian en los vasos profundos y en los pulmones. Esa sincronía, la periodicidad, asegura que el insecto las recoja en el momento oportuno y mantenga vivo el ciclo. El perjuicio depende de dónde se asiente el adulto. Cuando ocupa los vasos linfáticos, los obstruye y entorpece el drenaje de la linfa, lo que con el tiempo produce una hinchazón persistente del miembro, el linfedema. Otras filarias prefieren el tejido bajo la piel o la vecindad de los ojos, y su repercusión es distinta. Las filariasis se ordenan según el lugar del cuerpo donde acaban los gusanos adultos. La forma linfática es la de mayor alcance. La causan tres especies: Wuchereria bancrofti, responsable de la gran mayoría de los casos, junto con Brugia malayi y Brugia timori, ambas del género Brugia. Es la variante que puede terminar en elefantiasis. Un segundo grupo afecta al tejido subcutáneo y a los ojos. Aquí figuran Loa loa, el gusano que provoca la loaiasis, y Onchocerca volvulus, causa de la oncocercosis o ceguera de los ríos. Queda un tercer grupo, más discreto, que se aloja en las cavidades serosas del abdomen: son las filariasis por Mansonella, que suelen dar pocos problemas. Es habitual usar las dos palabras como si nombraran lo mismo, pero no es así. La filariasis es la infección, el hecho de albergar el parásito. La elefantiasis es solo uno de sus desenlaces tardíos: el engrosamiento extremo de la piel y los tejidos de un miembro tras años de daño linfático. La distinción no es un capricho. Se puede tener filariasis sin llegar nunca a la elefantiasis, que aparece en una minoría y al cabo de mucho tiempo. Y al revés: un aspecto elefantiásico no siempre nace de un parásito, porque hay engrosamientos de origen no infeccioso que imitan el cuadro. Conviene reservar cada término para lo que designa. La filariasis es cosa de climas cálidos. Se concentra en regiones tropicales y subtropicales de Asia, África, el Pacífico, el Caribe y parte de Sudamérica, donde el ambiente favorece a los insectos que la propagan. La forma linfática figura entre las enfermedades tropicales desatendidas, un conjunto de dolencias ligadas a la pobreza que durante mucho tiempo recibieron escasa atención. En el año 2000, la Organización Mundial de la Salud puso en marcha un programa mundial para eliminarla. Los avances han sido notables: en 2018 quedaban unos 51 millones de personas infectadas, casi tres cuartas partes menos que al inicio, y cientos de millones han dejado atrás la medicación de las campañas. La enfermedad, con todo, sigue siendo endémica en decenas de países. Del latín filum, que significa hilo, por la forma alargada y fina del gusano. El sufijo -asis señala el proceso patológico que ese gusano provoca. Así, filariasis equivale a la afección causada por un parásito con aspecto de hilo. No. La filariasis es la infección por el parásito; la elefantiasis es el engrosamiento desfigurante que puede surgir al cabo de los años en la forma linfática, y solo en algunos casos. Una es la causa posible; la otra, una consecuencia tardía. Porque su ritmo se acompasa al del insecto que las transporta. En muchas regiones el mosquito pica de noche, de modo que las microfilarias inundan la sangre superficial a esas horas y se retiran durante el día. Este ajuste horario se denomina periodicidad y no es igual en todas las especies. No de forma directa. Hace falta que un insecto pique a alguien infectado, recoja las microfilarias y, tras un tiempo de maduración en su interior, las inocule al picar a otra persona. Convivir con un enfermo no supone riesgo por sí mismo. La linfática, sí. Pero otras filariasis se sirven de vectores distintos: la oncocercosis viaja en la mosca negra del género Simulium, y la loaiasis, en los tábanos del género Chrysops. El insecto cambia según el gusano. Conceptos vinculados a la filariasis en el diccionario:Qué es la filariasis
Cómo se produce
Tipos de filariasis
Diferencia entre filariasis y elefantiasis
Distribución
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra filariasis?
¿Es lo mismo filariasis que elefantiasis?
¿Por qué las microfilarias aparecen en la sangre de noche?
¿La filariasis se contagia de una persona a otra?
¿Solo la transmiten los mosquitos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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