DICCIONARIO MÉDICO
Loaiasis
La loaiasis es una enfermedad parasitaria propia de las selvas húmedas de África central y occidental, causada por el gusano Loa loa. Se contrae por la picadura de un tábano y se reconoce por dos rasgos poco habituales: el paso visible del gusano adulto por debajo de la conjuntiva del ojo y la aparición de hinchazones pasajeras en la piel. También se la llama loasis o loiasis y, en el lenguaje corriente, enfermedad del gusano del ojo africano. Es una filariasis, esto es, una infección producida por una filaria: un gusano largo y fino del grupo de los nematodos. La filaria concreta que la origina es Loa loa, y de ella toma el nombre. Loaiasis se construye sobre Loa, el nombre del parásito, con la terminación -iasis, que en medicina señala una enfermedad causada por un agente vivo. La misma raíz explica sus variantes, loasis y loiasis, que nombran lo mismo. El primero da nombre popular a la enfermedad. El gusano adulto habita bajo la piel y va cambiando de sitio; a veces asoma bajo la conjuntiva, la fina capa que envuelve el globo ocular, y durante unos instantes queda a la vista. A ese episodio se le llama el paso del gusano por el ojo, y resulta chocante porque el responsable de una infección casi nunca se muestra. El segundo son los edemas de Calabar, una forma de angioedema localizado: hinchazones que surgen de manera pasajera en cualquier parte del cuerpo, sobre todo en brazos y cara, y que se atribuyen a una reacción del organismo, parecida a la alérgica, frente al gusano que se mueve bajo la piel. Duran unas horas o unos pocos días y luego ceden. Su nombre procede de la ciudad de Calabar, un puerto del sureste de Nigeria donde se describieron por primera vez entre la población local. No es la única filariasis ni la más grave. Otras filarias producen cuadros distintos: Onchocerca volvulus causa la oncocercosis o ceguera de los ríos, y Wuchereria bancrofti está detrás de la filariasis linfática, la que en sus formas avanzadas conduce a la elefantiasis. La loaiasis se separa de ellas por dónde se aloja el gusano, la piel y el ojo, y por su curso, casi siempre más benigno. Hay un matiz que la vuelve peculiar entre las enfermedades importadas: puede aparecer en quien ha pasado poco tiempo en la zona, sin necesidad de una exposición larga. La enfermedad se concentra en el cinturón de bosque húmedo de África central y occidental, el mismo territorio en el que vive el tábano que la transmite. Se calcula que varios millones de personas conviven con el parásito en esa región, con cifras que suelen situarse entre los diez y los quince millones. Fuera de allí aparece en forma de casos importados, en viajeros y en personas que regresan de estancias en países endémicos; en España y en el resto de Europa se detectan con cuentagotas, casi siempre ligados a viajes o a la inmigración desde esa franja del continente. Los primeros testimonios escritos sobre la loaiasis se remontan a la época del comercio de esclavos, cuando el gusano que asomaba por el ojo llamó la atención de los cirujanos europeos que atendían a personas traídas de la costa africana. Durante mucho tiempo se conocieron por separado el gusano del ojo y las hinchazones de la piel, sin que nadie los relacionara. El vínculo entre ambos y el parásito se fue estableciendo a lo largo del siglo XIX, y ya en el siglo XX se identificó al tábano del género Chrysops como el insecto que lo transmite. Enfermedad por Loa. El término se arma sobre Loa, el nombre del gusano que la causa, y la terminación -iasis, que en medicina indica una infección por un organismo. Loasis y loiasis son formas equivalentes del mismo nombre. Sí. Ese es el nombre popular de la loaiasis, y alude al momento en que el gusano adulto cruza por debajo de la conjuntiva y se hace visible en el ojo. El parásito y la enfermedad suelen nombrarse con la misma expresión. En el gusano responsable y en el órgano al que afecta. La oncocercosis la produce Onchocerca volvulus y compromete sobre todo la piel y la vista; la filariasis linfática, obra de Wuchereria bancrofti, se asienta en los vasos linfáticos. La loaiasis, causada por Loa loa, se queda en la piel y el ojo y rara vez alcanza la gravedad de las otras dos. No. Hace falta la picadura del tábano para que el parásito complete su ciclo, de modo que no pasa por contacto directo entre personas. Sin el insecto no hay transmisión. Para completar el contexto de la loaiasis, puede consultar:Qué es la loaiasis
Los dos fenómenos que la caracterizan
Su lugar entre las filariasis
Dónde aparece
Una enfermedad conocida desde antiguo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra loaiasis?
¿Es lo mismo que el gusano del ojo africano?
¿En qué se distingue de la oncocercosis o de la filariasis linfática?
¿Puede contagiarse de una persona a otra?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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