DICCIONARIO MÉDICO

Estereocilio

Un estereocilio es una prolongación larga, rígida e inmóvil de la superficie apical de ciertas células epiteliales. Pese a su nombre, no es un cilio verdadero: carece de axonema y de capacidad motora. Su esqueleto interno está formado por filamentos de actina, lo que lo emparenta con las microvellosidades. Se localiza en las células ciliadas del oído interno y en el epitelio del epidídimo.

Qué es el estereocilio

El término combina el prefijo griego στερεός (stereós, «sólido», «firme») con el latín cilium («pestaña»). La denominación se impuso en histología clásica porque, observados con el microscopio óptico, los estereocilios parecen cilios largos. El microscopio electrónico reveló después que su estructura es radicalmente distinta: donde un cilio posee microtúbulos de tubulina organizados en el patrón 9+2 del axonema, el estereocilio tiene un haz de filamentos de actina entrecruzados por fimbrina y fijados a la membrana plasmática por ezrina. Esa diferencia explica por qué el cilio bate y el estereocilio no se mueve por sí mismo.

Las dimensiones varían según la localización. En el epidídimo pueden alcanzar los 120 μm de longitud, mientras que los de la cóclea miden entre 1 y 7 μm, según la posición en la espiral coclear y la hilera a la que pertenezcan. El diámetro ronda los 100 a 150 nm en todos los casos.

Estereocilios del oído interno

En el órgano de Corti, cada célula ciliada posee entre 30 y varios centenares de estereocilios dispuestos en tres hileras de altura creciente, que recuerdan a los tubos de un órgano de iglesia (los textos anglosajones los describen como «staircase pattern»). Las hileras están orientadas de modo que la más alta apunta hacia la membrana tectoria y la más baja hacia el modiolo.

Cuando la membrana basilar vibra en respuesta al sonido, los estereocilios se deflectan lateralmente. Ese desplazamiento, que puede ser de apenas nanómetros, tensa unos filamentos proteicos que conectan la punta de un estereocilio con el costado del vecino más alto (los llamados tip links). La tensión abre canales de mecanotransducción permeables al potasio de la endolinfa, y la entrada de ese ion despolariza la célula ciliada. Así se convierte la vibración mecánica en señal eléctrica.

Las células ciliadas externas (unas 12 000 por cóclea) amplifican la señal mediante contracciones rápidas mediadas por prestina, una proteína motora de su membrana lateral. Las internas (unas 3 500) son las verdaderas transductoras sensoriales, conectadas con las fibras del nervio coclear. Si los estereocilios de las células ciliadas externas se dañan por ruido intenso o por fármacos ototóxicos, la amplificación coclear se pierde y el umbral auditivo se eleva. Esas células no se regeneran en mamíferos adultos.

Estereocilios del epidídimo

En el epitelio epididimario, los estereocilios son mucho más largos y adoptan forma de penachos ramificados visibles con microscopía óptica convencional. Su función es distinta a la del oído: aumentan enormemente la superficie de absorción de la célula epitelial, facilitando la reabsorción de líquido testicular y la secreción de componentes del plasma seminal. La maduración de los espermatozoides durante su tránsito por el epidídimo depende en parte del microambiente que esos estereocilios ayudan a mantener.

Diferenciación con cilios y microvellosidades

El cilio verdadero (cinocilio en el sistema vestibular) posee un axonema con microtúbulos de tubulina y capacidad de movimiento activo. La microvellosidad comparte con el estereocilio el esqueleto de actina, pero es más corta, más uniforme y menos rígida. El estereocilio ocupa una posición intermedia en tamaño y se distingue de la microvellosidad convencional por su longitud (hasta 120 μm frente a 1-2 μm), su mayor rigidez y, en el oído, por su disposición escalonada y su papel mecanosensorial. Algunos histólogos consideran el estereocilio simplemente como una microvellosidad modificada.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra estereocilio?

Del griego στερεός (stereós), «sólido» o «firme», y del latín cilium, «pestaña». El nombre refleja que estas estructuras recuerdan a un cilio pero son rígidas e inmóviles.

¿Es lo mismo un estereocilio que un cilio?

No. El cilio tiene un esqueleto de tubulina (axonema) y puede moverse activamente. El estereocilio está hecho de actina, es inmóvil por sí mismo y estructuralmente se parece más a una microvellosidad larga. La confusión viene de su aspecto al microscopio óptico, donde ambos parecen proyecciones similares.

¿Por qué la pérdida de estereocilios causa sordera permanente?

Porque en los mamíferos adultos las células ciliadas del oído interno no se regeneran. Si el ruido intenso o un fármaco ototóxico destruye los estereocilios o la célula que los porta, la función mecanotransductora se pierde de forma irreversible. La investigación actual explora vías para reactivar la proliferación de células de soporte del órgano de Corti, pero todavía no hay aplicaciones clínicas establecidas.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Problemas de audición y sordera. MedlinePlus en español.
  2. National Institute on Deafness and Other Communication Disorders. ¿Cómo oímos?. NIDCD (NIH).
  3. Manual MSD, versión para público general. Oídos.
  4. Real Academia Española. Cilio. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al estereocilio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Célula ciliada: célula sensorial del oído interno que transforma vibraciones mecánicas en impulsos eléctricos.
  • Órgano de Corti: estructura auditiva de la cóclea donde se asientan las células ciliadas y sus estereocilios.
  • Microvellosidad: prolongación apical de la membrana celular con esqueleto de actina, de menor tamaño que el estereocilio.
  • Actina: proteína del citoesqueleto que forma el eje estructural de los estereocilios.
  • Cóclea: estructura en espiral del oído interno donde se realiza la transducción auditiva.
  • Hipoacusia: disminución de la capacidad auditiva, que puede deberse a la lesión de las células ciliadas y sus estereocilios.

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