DICCIONARIO MÉDICO
Espiración activa
La espiración activa es la modalidad de espiración en la que la salida de aire de los pulmones se produce con participación voluntaria de la musculatura espiratoria. Se diferencia de la espiración pasiva, propia del reposo, en que requiere contracción muscular para aumentar la velocidad o la profundidad de la exhalación. En reposo, la retracción elástica del pulmón y la caja torácica basta para expulsar el aire inspirado sin que sea necesario un esfuerzo muscular adicional. Eso cambia cuando el organismo necesita ventilar más deprisa o vaciar los pulmones por debajo de su nivel de reposo. En esas circunstancias, el sistema nervioso recluta la musculatura espiratoria, y la espiración se convierte en un acto motor voluntario. Los dos grupos musculares que protagonizan la espiración activa son los músculos abdominales (recto del abdomen, oblicuo externo, oblicuo interno y transverso) y los intercostales internos. Los primeros comprimen las vísceras abdominales hacia arriba, lo que empuja el diafragma en dirección craneal y reduce el diámetro vertical del tórax. Los intercostales internos traccionan las costillas hacia abajo y hacia dentro, disminuyendo el diámetro anteroposterior y transversal de la caja torácica. Durante el ejercicio físico, la frecuencia respiratoria y el volumen por ciclo aumentan. La retracción elástica, por sí sola, no puede vaciar los pulmones con la rapidez que exige el incremento de la ventilación minuto. Los abdominales entran en juego de forma progresiva a medida que la intensidad del esfuerzo sube, y su grado de contracción se ajusta segundo a segundo. Fuera del ejercicio, la espiración activa participa en actos cotidianos que requieren un flujo espiratorio controlado o forzado: la tos, el estornudo, el habla, el canto, la espiración contra resistencia (soplar un instrumento de viento, por ejemplo) y las maniobras de esfuerzo con glotis cerrada, como la defecación o el pujo durante el parto. La contracción brusca de la musculatura abdominal en la tos puede generar flujos espiratorios que superan los 10 litros por segundo. En la espirometría, la maniobra de capacidad vital forzada requiere una espiración activa máxima; el resultado depende en gran medida de la colaboración del paciente y de la fuerza que genere su musculatura abdominal e intercostal. Por eso los valores espirométricos disminuyen cuando hay debilidad de esa musculatura, como ocurre en ciertas enfermedades neuromusculares. Sobre todo los músculos abdominales (recto, oblicuos, transverso) y los intercostales internos. Los abdominales empujan el diafragma hacia arriba; los intercostales internos deprimen las costillas. No exactamente, aunque se solapan. La espiración forzada es un tipo concreto de espiración activa en el que se pide al sujeto un esfuerzo máximo, como en la espirometría. Pero hablar o cantar también implica espiración activa, y nadie los llamaría forzados. La diferencia está en la intensidad del esfuerzo muscular, no en el mecanismo. No. Incluso con el máximo esfuerzo, los pulmones retienen un remanente de aire que se conoce como volumen residual. Ese aire impide que los alvéolos colapsen por completo, y no puede medirse con espirometría convencional sino con técnicas como la pletismografía corporal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la espiración activa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la espiración activa
Situaciones que activan la musculatura espiratoria
Preguntas frecuentes
¿Qué músculos se contraen en la espiración activa?
¿Es lo mismo espiración activa que espiración forzada?
¿Puede la espiración activa forzar la salida de todo el aire?
Referencias
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