DICCIONARIO MÉDICO
Erección peneana
La erección peneana es el proceso neurovascular mediante el cual el pene pasa de un estado de flaccidez a otro de rigidez, por la acumulación de sangre a presión en los cuerpos cavernosos. Se trata de un fenómeno modulado por el sistema nervioso, por factores hormonales y por el contexto psicológico, cuya integridad depende del correcto funcionamiento de los componentes vascular, neurológico y endocrino. El vocablo erección procede del latín erectio, -ōnis, derivado de erigĕre (levantar, poner en pie), compuesto por el prefijo e- (hacia fuera, hacia arriba) y regĕre (dirigir). En sentido médico estricto, designa el aumento de volumen y firmeza de un órgano provisto de tejido eréctil, aunque su uso más frecuente se refiere al pene. Ya en los escritos hipocráticos se menciona la relación entre el flujo sanguíneo y la turgencia del órgano genital masculino, si bien la comprensión del mecanismo vascular no llegaría hasta mucho después. En 1585, Ambroise Paré describió la ingurgitación sanguínea del pene con notable precisión anatómica. No fue hasta el siglo XX, sin embargo, cuando se identificó el papel del óxido nítrico como mediador de la relajación del músculo liso cavernoso, un hallazgo que los fisiólogos Robert Furchgott, Louis Ignarro y Ferid Murad desarrollaron y que les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1998. En reposo, el tono alfa-adrenérgico mantiene contraídas las arterias helicinas y el músculo liso trabecular de los cuerpos cavernosos. El flujo sanguíneo es escaso y la sangre drena libremente por las venas emisarias que atraviesan la túnica albugínea. Cuando se inicia la respuesta eréctil, las terminaciones nerviosas parasimpáticas liberan óxido nítrico y acetilcolina; el óxido nítrico activa la guanilato ciclasa soluble en las células musculares lisas, lo que aumenta el GMPc intracelular y provoca la relajación de las trabéculas. Al relajarse el músculo liso, las arterias helicinas se dilatan y los espacios sinusoidales se llenan de sangre. La expansión de los sinusoides comprime las vénulas contra la cara interna de la túnica albugínea, un mecanismo conocido como venooclusión. La presión intracavernosa se eleva progresivamente. En la fase de rigidez completa, la contracción de los músculos isquiocavernosos (reflejo bulbocavernoso) comprime la raíz de los cuerpos cavernosos y eleva la presión por encima de la presión arterial sistólica, dando al pene su máxima firmeza. El cuerpo esponjoso y el glande participan de forma diferente. Su túnica albugínea es más delgada y la oclusión venosa resulta menos eficaz, de modo que la presión alcanzada en el cuerpo esponjoso suele ser un tercio de la que se registra en los cuerpos cavernosos. Eso evita la compresión de la uretra durante el coito y permite el paso del eyaculado. La erección puede desencadenarse por dos vías. La vía psicógena parte de estímulos visuales, auditivos, olfativos o imaginarios procesados en la corteza cerebral y en el sistema límbico; la información desciende por el haz medial proencefálico hasta los centros simpáticos toracolumbares (T11-L2). La vía reflexógena, en cambio, se origina en la estimulación táctil del pene: los impulsos aferentes viajan por el nervio pudendo hasta el centro sacro de la erección (S2-S4), donde se integran y generan una respuesta eferente a través de los nervios erectores (nervios cavernosos). Ambas vías pueden funcionar de manera independiente. Pacientes con lesión medular completa por encima de T9, por ejemplo, conservan la erección reflexógena pero pierden la psicógena. Si la lesión afecta al cono medular (segmentos sacros), ocurre lo contrario. Los centros hipotalámicos (área preóptica medial y núcleo paraventricular) actúan como integradores superiores del proceso. El retorno al estado flácido requiere la degradación del GMPc por la enzima fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5) y la reactivación del tono simpático. Al contraerse de nuevo el músculo liso trabecular, los sinusoides se vacían, la compresión venosa cesa y la sangre abandona los cuerpos cavernosos. La detumescencia completa suele requerir unos minutos. Del latín erectio, derivado de erigĕre (poner en pie), que a su vez combina el prefijo e- (hacia arriba) y regĕre (dirigir). El término se usa en medicina desde la Edad Media para designar el cambio de estado de los órganos dotados de tejido eréctil. Sí. Durante el sueño REM se producen episodios de tumescencia peneana nocturna de forma fisiológica, generalmente entre tres y cinco por noche. Su presencia indica un mecanismo neurovascular intacto y se ha utilizado clásicamente para diferenciar las causas orgánicas de las psicógenas en el estudio de los problemas de erección. La tumescencia designa, en sentido amplio, el aumento de volumen de un órgano o tejido por acumulación de fluidos. Aplicada al pene, la fase de tumescencia precede a la de rigidez plena: el pene aumenta de tamaño pero todavía no alcanza la firmeza necesaria para la penetración. La erección completa incluye la tumescencia más la fase de rigidez. Es el principal neurotransmisor no adrenérgico no colinérgico que inicia la relajación del músculo liso cavernoso. Sin la liberación de óxido nítrico por las terminaciones nerviosas y por el endotelio sinusoidal, el aumento del GMPc no se produce y la cascada vasodilatadora no se pone en marcha. Si desea profundizar en conceptos asociados a la erección peneana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la erección peneana
Mecanismo vascular y fases del proceso
Control neurológico
Detumescencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra erección?
¿Las erecciones nocturnas son normales?
¿Es lo mismo erección peneana que tumescencia?
¿Qué papel desempeña el óxido nítrico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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