DICCIONARIO MÉDICO
Impotencia
La impotencia es la incapacidad para llevar a cabo el acto sexual. En su acepción más extendida designa la dificultad persistente del varón para lograr o mantener una erección, un cuadro que hoy recibe el nombre de disfunción eréctil. En medicina, impotencia es un término clásico que ha ido cediendo terreno a otros más precisos. Durante mucho tiempo abarcó cualquier obstáculo para la función sexual; en el uso corriente terminó por equipararse a la falta de erección. La denominación que hoy se prefiere es disfunción eréctil, porque describe mejor el problema y evita las connotaciones que la palabra impotencia había ido acumulando. El término viene del latín impotentia, formado por el prefijo privativo in- y potentia (poder, capacidad), a su vez de posse (poder). En su origen no aludía a lo sexual, sino a la ausencia de fuerza o de dominio sobre algo. La medicina lo especializó más tarde para nombrar la incapacidad de realizar la cópula. El sentido se estrechó con el tiempo. La terminología médica tradicional distinguía varias formas según dónde estuviera el fallo. La impotencia coeundi señala la imposibilidad de consumar el coito. La impotencia erigendi, que es el sentido más habitual hoy, se refiere en concreto a la falta de erección y equivale a la disfunción eréctil. Aparte de ambas queda la impotencia generandi, que no afecta a la erección ni a la penetración sino a la capacidad de procrear, y que se solapa con la esterilidad o la infertilidad. Otra clasificación, más antigua todavía, oponía la impotencia orgánica a la funcional o psicógena, según se hallara o no una lesión que explicara el trastorno. Esa división sigue sirviendo como primera aproximación, aunque en la práctica suelen coexistir factores físicos y emocionales. La respuesta eréctil depende de una secuencia bien coordinada de señales nerviosas y de cambios en el flujo de sangre. La erección del pene se produce cuando los cuerpos cavernosos se llenan de sangre y esta queda retenida. Si algún eslabón de esa cadena falla, ya sea vascular, nervioso u hormonal, el resultado puede ser la impotencia. En el varón, puede además constituir una manifestación temprana de enfermedad vascular, lo que explica el interés médico por identificar su causa. Del latín impotentia, que significa falta de poder o de capacidad. No nació como término sexual: designaba en general la carencia de fuerza, y solo más tarde la medicina la aplicó a la incapacidad de realizar el acto sexual. Sí y no. En el habla corriente se usan como sinónimos, pero en rigor impotencia es un término más amplio y más antiguo, mientras que disfunción eréctil es la denominación médica actual, limitada a la dificultad para conseguir o mantener la erección. La primera impide el coito; la segunda impide engendrar, aun cuando la relación sexual sea posible. Son problemas distintos: una afecta al acto, la otra a la fecundidad. No. Se vuelve más frecuente con la edad, pero no es una consecuencia inevitable de hacerse mayor. Consulte también la información clínica completa sobre la disfunción eréctil Si busca información sobre las causas, el diagnóstico y las opciones de tratamiento de la disfunción eréctil, puede consultar la ficha sobre la disfunción eréctil elaborada por el Departamento de Urología de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la impotencia
Tipos de impotencia
Impotencia y erección
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra impotencia?
¿Impotencia y disfunción eréctil son lo mismo?
¿Qué diferencia hay entre impotencia coeundi y generandi?
¿Es la impotencia una parte normal del envejecimiento?
Referencias
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