DICCIONARIO MÉDICO
Esterilidad
La esterilidad se define como la incapacidad de una pareja para lograr la concepción tras al menos un año de relaciones sexuales regulares sin métodos anticonceptivos. Puede originarse en factores femeninos, masculinos o en la combinación de ambos, y se clasifica en primaria (cuando nunca se ha conseguido un embarazo) y secundaria (cuando el problema aparece después de una gestación previa). Del latín sterilis, "que no da fruto", "infecundo". La raíz aparece ya en Varrón y Columela referida a la tierra de cultivo que no producía cosecha, y se aplicó pronto por analogía a los animales y al ser humano. En español médico, el término se reserva para la imposibilidad de concebir, frente a la infertilidad, que designa la incapacidad de llevar una gestación a término con el nacimiento de un hijo viable. Conviene señalar que esta distinción es propia de la terminología médica en español; en inglés, sterility e infertility se emplean a menudo como sinónimos, lo que genera confusión cuando se traducen textos clínicos. El criterio temporal de un año sin concepción se acorta a seis meses cuando la mujer tiene entre 35 y 40 años, dado que la reserva ovárica disminuye de forma apreciable a partir de esa franja. En mujeres mayores de 40, las sociedades científicas recomiendan no demorar el estudio. La anovulación es una de las causas más frecuentes. El síndrome de ovario poliquístico, la insuficiencia ovárica prematura y ciertas alteraciones hipotalámicas o hipofisarias pueden impedir la liberación regular del óvulo. La obstrucción o el daño de las trompas de Falopio, con frecuencia secundarios a una enfermedad inflamatoria pélvica o a endometriosis avanzada, constituyen otro grupo relevante: si el óvulo y el espermatozoide no pueden encontrarse, la fecundación no se produce. Malformaciones uterinas congénitas (útero septado, útero bicorne) y alteraciones adquiridas del endometrio pueden dificultar la implantación del embrión, situándose en la frontera entre la esterilidad propiamente dicha y la infertilidad. En el varón, la evaluación comienza por el seminograma. Una concentración baja de espermatozoides (oligospermia), su ausencia completa (azoospermia) o una motilidad insuficiente son hallazgos frecuentes. Las causas van desde el varicocele, que eleva la temperatura testicular y altera la espermatogénesis, hasta trastornos genéticos como el síndrome de Klinefelter o microdeleciones del cromosoma Y. Infecciones del tracto genital, antecedentes de criptorquidia no corregida a tiempo, exposición a tóxicos ambientales o laborales y ciertos medicamentos (agentes quimioterápicos, anabolizantes) figuran entre los factores que pueden comprometer la fertilidad masculina. Se estima que el factor masculino contribuye, de forma aislada o combinada, en aproximadamente el 40-50 % de las parejas estériles. En un porcentaje de casos que varía según las series (entre el 10 % y el 20 %), la causa reside en ambos miembros de la pareja. Factores femeninos aislados explicarían otro 30-40 % y factores masculinos aislados, una proporción similar. Queda un grupo, la esterilidad idiopática, en el que el estudio básico no identifica una causa objetivable. Este grupo tiende a reducirse a medida que las técnicas de estudio se refinan, pero persiste. La confusión es comprensible, porque ambas palabras se refieren a dificultades para tener hijos, y la RAE las da como sinónimas en el uso general. En la práctica clínica, sin embargo, la distinción tiene consecuencias. La esterilidad apunta a un problema de concepción: el embarazo no llega. La infertilidad señala un problema de gestación: el embarazo se consigue, pero se interrumpe repetidamente o no llega a producir un recién nacido viable. La evaluación y la orientación clínica difieren según se trate de una pareja que no concibe o de una pareja que concibe pero pierde las gestaciones. Del latín sterilis, "que no da fruto". Los agrónomos romanos la usaban para la tierra improductiva; la medicina la adoptó por analogía para referirse a la incapacidad reproductiva. En español se documenta desde el siglo XIII. En el uso coloquial, sí. En terminología médica española, no. La esterilidad designa la imposibilidad de concebir; la infertilidad, la de llevar la gestación a término. La diferencia importa porque la evaluación clínica y la orientación no son las mismas. El criterio convencional es un año de relaciones regulares sin anticoncepción. En mujeres entre 35 y 40 años, ese plazo se reduce a seis meses. A partir de los 40, se recomienda no demorar la consulta. Depende de la causa. Hay factores corregibles, como un varicocele operable, una obstrucción tubárica susceptible de recanalización o un trastorno ovulatorio tratable con medicación. Otros, como la insuficiencia ovárica prematura o la azoospermia por causa genética, ofrecen un pronóstico más reservado. Si desea profundizar en conceptos asociados a la esterilidad, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la esterilidad
Factores causales femeninos
Factores causales masculinos
Esterilidad de causa mixta e idiopática
Diferenciación entre esterilidad e infertilidad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra esterilidad?
¿Es lo mismo esterilidad que infertilidad?
¿A partir de cuánto tiempo sin conseguir embarazo se habla de esterilidad?
¿La esterilidad es siempre definitiva?
Referencias
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