DICCIONARIO MÉDICO

Entrevista

La entrevista, en el ámbito sanitario, es el encuentro formal entre un profesional de la salud y un paciente (o su familia) con el fin de obtener información clínica, establecer una relación de confianza y orientar las decisiones que se tomen sobre el proceso asistencial. Constituye la primera fase del acto médico y, para muchos autores, también la más determinante.

Qué es la entrevista en el contexto sanitario

El término procede del francés entrevue, derivado del verbo entrevoir (vislumbrar, percibir parcialmente), que a su vez combina las raíces latinas inter (entre) y videre (ver). La acepción original sugería algo así como «verse mutuamente», un matiz que sigue siendo pertinente: la entrevista clínica no es un interrogatorio unilateral, sino un intercambio en el que ambas partes aportan y reciben información.

En medicina, la palabra abarca todas las modalidades de diálogo profesional orientado a un fin asistencial: desde la recogida sistemática de datos en una primera consulta hasta la conversación que acompaña un proceso psicoterapéutico prolongado. Se diferencia de la conversación coloquial por tres rasgos: tiene un propósito definido, se desarrolla dentro de un marco ético (confidencialidad, veracidad, respeto a la autonomía del paciente) y el profesional asume una responsabilidad técnica sobre lo que hace con la información recibida.

La RAE recoge la voz con el sentido general de «vista, concurrencia y conferencia de dos o más personas en lugar determinado, para tratar o resolver un negocio». El uso sanitario especializado, sin embargo, se consolidó durante el siglo XX con la expansión de la medicina centrada en el paciente y la formalización de la anamnesis como herramienta de trabajo clínico.

Modalidades según finalidad y estructura

Las clasificaciones más habituales en la literatura médica y psicológica distinguen las entrevistas según dos ejes. El primero atiende a la finalidad: recoger datos para un juicio clínico (entrevista clínica), producir un cambio en la conducta o el estado emocional del paciente (entrevista terapéutica), o valorar aspectos concretos como la capacidad laboral o la aptitud para un procedimiento.

El segundo eje se refiere al grado de estructuración. Una entrevista cerrada sigue un guion de preguntas con opciones de respuesta preestablecidas; una entrevista abierta deja que el paciente organice su relato con libertad, y la semiestructurada combina ambas estrategias en proporciones variables. Hay un tercer criterio que se solapa parcialmente con los anteriores: quién dirige el curso del diálogo. Cuando el profesional marca los temas, el ritmo y las transiciones, se habla de entrevista directiva; cuando es el paciente quien conduce la conversación y el profesional se limita a facilitar la expresión, el modelo se denomina entrevista no directiva.

En la práctica, las fronteras entre unos modelos y otros son porosas. Un médico de familia puede iniciar la consulta con preguntas abiertas y, conforme necesita datos precisos sobre cronología o antecedentes, pasar a un formato más cerrado sin que eso constituya un cambio de modelo formal. Lo habitual es adaptar la estrategia al momento clínico.

Lugar de la entrevista dentro del acto médico

Desde los textos hipocráticos, la conversación con el enfermo ha sido pieza del razonamiento clínico. En el Corpus Hippocraticum ya aparece la idea de que el médico debe escuchar antes de examinar, porque el relato del paciente contiene pistas que la exploración física, por sí sola, no puede ofrecer. Esa intuición sobrevivió a los siglos con notable constancia. Gregorio Marañón, en una frase que se repite en las facultades de Medicina españolas, afirmó que «el aparato que más había hecho progresar a la medicina era la silla», refiriéndose al tiempo dedicado a escuchar al paciente.

Hoy, la entrevista se enmarca dentro de la historia clínica como el procedimiento mediante el cual se recoge la anamnesis. Precede a la exploración física y a las pruebas complementarias, y determina en buena medida la dirección de ambas. Varios trabajos de referencia en el ámbito anglosajón han estimado que una anamnesis bien conducida permite orientar correctamente entre el 60 y el 80 % de los casos antes de solicitar ninguna prueba adicional. Es una proporción llamativa, porque subraya el valor de la conversación clínica frente a la tendencia a la sobreindicación tecnológica.

Habilidades comunicativas del profesional

La calidad de la entrevista depende de competencias que van más allá del conocimiento biomédico. La empatía, entendida como la capacidad de comprender la perspectiva del paciente sin confundirla con la propia, ocupa un lugar prominente en todos los manuales de comunicación clínica desde que Carl Rogers la sistematizó en los años cuarenta. Junto a ella, la escucha activa, la formulación de preguntas en el momento oportuno y la habilidad para manejar silencios sin llenarlos precipitadamente.

Hay un componente que se subestima a menudo en la formación: la gestión del tiempo. Una consulta de atención primaria en el sistema público español dura, según datos recurrentes en encuestas de la semFYC, entre cinco y diez minutos de media. Condensar en ese margen una entrevista que cubra las necesidades del paciente exige destreza, y el resultado no siempre satisface a ninguna de las dos partes. En consultas de psiquiatría o psicología, donde la duración puede ser mayor, la entrevista adquiere otra profundidad, pero los principios básicos se mantienen: definir el motivo de consulta, explorar antecedentes, acordar un plan.

El rapport designa esa conexión de confianza entre profesional y paciente que permite que la entrevista funcione. No es un concepto abstracto: cuando el rapport falla, el paciente omite información, minimiza preocupaciones o abandona el seguimiento, con consecuencias directas sobre la adherencia al plan acordado.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra entrevista?

Del francés entrevue, participio del verbo entrevoir, que procede a su vez de las raíces latinas inter (entre) y videre (ver). Su significado original era «verse mutuamente» o «percibir parcialmente», lo que refleja bien la naturaleza del encuentro: cada participante aporta su perspectiva y, con ella, una parte del cuadro completo.

¿Es lo mismo entrevista que anamnesis?

No. La anamnesis se refiere al contenido recogido (antecedentes personales, familiares, enfermedad actual), mientras que la entrevista es el procedimiento mediante el cual se obtiene esa información. Puede haber entrevistas que no persigan una anamnesis, como las terapéuticas, y la anamnesis puede nutrirse también de fuentes documentales, no solo de la conversación directa.

¿Por qué importan tanto las habilidades de comunicación del médico?

Porque la información que el paciente comparte depende, en gran medida, de cómo se le pregunte y del clima que se genere en la consulta. Si el paciente percibe que el profesional tiene prisa, interrumpe con frecuencia o no muestra interés por lo que relata, tenderá a omitir datos que pueden ser relevantes para el proceso clínico.

¿Existen entrevistas sin preguntas directas?

Estrictamente, no. Pero en ciertos modelos psicoterapéuticos el peso de las preguntas se reduce al mínimo. En la entrevista no directiva, por ejemplo, el terapeuta puede limitarse a reflejar lo que el paciente dice, reformularlo con otras palabras o señalar contradicciones, sin formular preguntas cerradas. El objetivo en ese caso no es obtener datos concretos, sino facilitar la autoexploración.

Referencias

  1. Real Academia Española. Entrevista. Diccionario de la lengua española.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Evaluación psiquiátrica inicial.
  3. Borrell i Carrió F. Entrevista clínica. Manual de estrategias prácticas. semFYC.
  4. Foro de la Profesión Médica de España. Manual de la Relación Médico-Paciente.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la entrevista en medicina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Entrevista clínica: modalidad de entrevista orientada a la recogida de datos para elaborar un juicio diagnóstico.
  • Entrevista terapéutica: entrevista cuya finalidad es producir un cambio en el estado emocional o la conducta del paciente.
  • Entrevista abierta: formato en el que el paciente organiza libremente su relato, sin guion previo.
  • Entrevista cerrada: formato con preguntas y opciones de respuesta preestablecidas.
  • Entrevista directiva: modelo en el que el profesional marca temas, ritmo y transiciones del diálogo.
  • Entrevista no directiva: modelo en el que el paciente conduce la conversación y el profesional facilita la expresión.
  • Anamnesis: recogida sistemática de los antecedentes y la historia de la enfermedad del paciente.
  • Historia clínica: documento que registra toda la información médica del paciente.
  • Rapport: vínculo de confianza entre profesional y paciente que facilita la comunicación clínica.
  • Empatía: capacidad de comprender la experiencia del otro sin perder la propia perspectiva.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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