DICCIONARIO MÉDICO
Emético
Un emético es cualquier sustancia o agente farmacológico capaz de provocar la emesis, es decir, el vómito. Los eméticos se han utilizado durante siglos en toxicología para vaciar el estómago tras la ingestión de sustancias tóxicas, aunque su empleo ha caído en desuso en la práctica clínica contemporánea. La palabra procede del griego ἐμετικός (emetikós, «que provoca el vómito»), derivada a su vez de ἔμετος (émetos, «vómito») y del verbo ἐμέω (eméō, «vomitar»). El sufijo -ικός (-ikós) indica «relativo a» o «capaz de». En español coexisten el adjetivo (sustancia emética, potencial emético) y el sustantivo (un emético), y ambos usos están recogidos en la tradición farmacológica. Los eméticos actúan por dos vías principales, que a veces se solapan. Los llamados eméticos de acción periférica irritan la mucosa gástrica y activan los mecanorreceptores y quimiorreceptores del tracto digestivo, enviando señales al centro emético del bulbo raquídeo a través del nervio vago. Los eméticos de acción central estimulan directamente la zona gatillo quimiorreceptora del área postrema o el propio centro emético. El emético más conocido en la historia de la farmacología occidental es el jarabe de ipecacuana, obtenido de las raíces de Psychotria ipecacuanha, una planta de la familia Rubiaceae originaria de América del Sur. Sus propiedades eméticas se conocían entre los pueblos indígenas brasileños mucho antes de que Guilherme Piso las describiera en su Historia naturalis Brasiliae (1648). Los alcaloides responsables de la acción emética son la emetina y la cefelina, que actúan simultáneamente sobre la mucosa gástrica y sobre la zona gatillo. Otro emético relevante fue la apomorfina, un derivado semisintético de la morfina que activa los receptores dopaminérgicos D₂ del área postrema. Su eficacia como inductor del vómito es comparable a la de la ipecacuana, pero produce efectos adversos más graves, incluida la depresión del sistema nervioso central y del centro respiratorio, por lo que su uso emético prácticamente se abandonó. Hoy la apomorfina se emplea con una indicación completamente distinta: el manejo de las fluctuaciones motoras en la enfermedad de Parkinson. El tártaro emético (tartrato de antimonio y potasio) fue otro agente usado durante siglos como vomitivo. Su toxicidad era considerable, y su administración entrañaba riesgos serios de intoxicación por antimonio. Durante décadas, el jarabe de ipecacuana formó parte del botiquín doméstico recomendado por las autoridades sanitarias, especialmente en hogares con niños pequeños, como medida de emergencia ante ingestiones accidentales. Esa recomendación dejó de sostenerse. En 2003, la Academia Americana de Pediatría retiró la indicación de mantener ipecacuana en el hogar, y las guías de toxicología clínica posteriores confirmaron el cambio de enfoque. Las razones son varias. La emesis inducida no garantiza la evacuación completa del tóxico: los estudios mostraban que solo se recuperaba una fracción variable del contenido gástrico. Provoca un periodo prolongado de vómitos que dificulta la administración posterior de carbón activado, que es hoy el pilar de la descontaminación digestiva. Y en intoxicaciones por cáusticos o por derivados del petróleo, inducir el vómito está contraindicado porque el paso retrógrado del tóxico produce lesiones adicionales en el esófago. Del griego ἐμετικός (emetikós), que se traduce como «relativo al vómito» o «que hace vomitar». La raíz es el verbo ἐμέω (eméō, «vomitar»). El término se emplea tanto como adjetivo (sustancia emética, poder emético) como sustantivo. Apenas. Desde comienzos del siglo XXI, las principales sociedades de toxicología han retirado la recomendación de su uso rutinario. El carbón activado y el lavado gástrico la han desplazado como métodos de descontaminación digestiva, y la ipecacuana ya no se comercializa en muchos países. Son términos opuestos. Un emético provoca el vómito; un antiemético lo previene o lo detiene. Ambos actúan sobre las mismas vías neuronales, pero en direcciones contrarias. Sí. Inducir el vómito sin indicación médica puede causar lesiones esofágicas, neumonía por aspiración o alteraciones electrolíticas graves. Es especialmente peligroso en intoxicaciones por cáusticos o por hidrocarburos, situaciones en las que el vómito está formalmente contraindicado. Si desea profundizar en conceptos asociados a los eméticos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un emético
La ipecacuana y otros eméticos clásicos
Abandono del uso clínico de los eméticos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra emético?
¿Todavía se usa la ipecacuana como emético?
¿Es lo mismo un emético que un antiemético?
¿Puede ser peligroso provocarse el vómito?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026