DICCIONARIO MÉDICO
Electrocución
La electrocución es la lesión que se produce en el organismo cuando una corriente eléctrica de origen artificial lo atraviesa. El daño depende de la intensidad, el voltaje, la duración del contacto y el trayecto que sigue la corriente entre los puntos de entrada y salida. Puede afectar desde la piel hasta órganos internos, musculatura y sistema de conducción cardíaco. En sentido médico estricto, electrocución designa la lesión o la muerte provocada por el paso de corriente eléctrica fabricada por el ser humano, ya sea de origen doméstico o industrial. El término se distingue de fulguración, que reserva la nomenclatura para las lesiones provocadas por el rayo. En la práctica clínica, sin embargo, muchos textos emplean electrocución como sinónimo genérico de lesión eléctrica, incluyendo ambas etiologías. La palabra es un anglicismo del siglo XIX. Procede del inglés electrocution, acuñada hacia 1889 como contracción de electro- (del griego ἤλεκτρον, ēlektron, "ámbar", de donde deriva todo el campo semántico de la electricidad) y execution ("ejecución"). Su origen se vincula directamente al debate público sobre la introducción de la silla eléctrica como método de ejecución en el estado de Nueva York, donde en 1890 se llevó a cabo la primera ejecución por corriente eléctrica. Desde entonces el vocablo pasó al uso médico con un sentido más amplio: cualquier daño corporal producido por corriente eléctrica, sea o no mortal. La corriente eléctrica lesiona los tejidos por tres vías principales. La primera es el efecto directo sobre las membranas celulares: la corriente altera los potenciales de membrana y puede desencadenar fibrilación ventricular o asistolia si atraviesa la región cardíaca. La segunda es la conversión de energía eléctrica en energía térmica (efecto Joule), responsable de las quemaduras tanto superficiales como profundas. Existe una tercera vía, menos obvia: el traumatismo mecánico producido por la contracción muscular violenta o por la onda expansiva del arco voltaico, que puede provocar fracturas, luxaciones y lesiones por caída. Un dato que conviene retener es que la apariencia externa de la lesión no predice la magnitud del daño interno. Las quemaduras cutáneas en los puntos de entrada y salida de la corriente pueden ser pequeñas mientras el trayecto intermedio haya destruido fascículos musculares, vasos o nervios. Los cirujanos que atienden estas lesiones hablan a veces de un patrón en "iceberg": lo visible es solo una fracción del problema. No toda descarga eléctrica produce el mismo daño. Las variables que condicionan la gravedad son el voltaje (se distingue entre bajo voltaje, por debajo de 1000 voltios, y alto voltaje, por encima de ese umbral), la intensidad de la corriente en amperios, el tipo de corriente (la alterna resulta más peligrosa que la continua para el corazón porque facilita la fibrilación), la resistencia de los tejidos atravesados y la duración del contacto. La piel seca opone una resistencia considerable al paso de la corriente. Mojada, esa resistencia cae de forma drástica. De ahí que los accidentes eléctricos en contextos de humedad (cuartos de baño, piscinas, ambientes industriales con agua) sean proporcionalmente más graves, incluso con voltajes domésticos. Se formó en inglés en 1889 como fusión de electro- y execution, en el contexto de los debates sobre la silla eléctrica en Nueva York. Originalmente designaba solo la muerte por corriente eléctrica; con el tiempo pasó a usarse para cualquier lesión producida por electricidad, mortal o no. No. En la terminología médica precisa, electrocución se refiere a lesiones por corriente eléctrica artificial (doméstica o industrial), mientras que fulguración designa las producidas por descarga atmosférica (rayo). El mecanismo lesional comparte rasgos, pero las energías implicadas y los patrones de daño difieren considerablemente. Sí. Corrientes tan bajas como 100 miliamperios atravesando el tórax durante un tiempo suficiente pueden inducir fibrilación ventricular. El voltaje doméstico (220-230 V en Europa, 110-120 V en América) puede generar esas intensidades si la piel está húmeda y la corriente cruza la región cardíaca. Los accidentes en bañeras y piscinas ilustran este riesgo. Porque la corriente genera calor a lo largo de todo su trayecto interno. La marca cutánea del punto de entrada puede ser pequeña y, sin embargo, el paso de la corriente haber destruido músculo, nervios y vasos en profundidad. Es frecuente que la extensión real del daño solo se determine durante la exploración quirúrgica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la electrocución, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la electrocución
Mecanismo de la lesión eléctrica
Variables que determinan la gravedad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra electrocución?
¿Es lo mismo electrocución que fulguración?
¿Puede una descarga doméstica de bajo voltaje ser mortal?
¿Por qué las quemaduras eléctricas pueden ser peores de lo que parecen?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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