DICCIONARIO MÉDICO

Fulguración

La fulguración es una técnica electroquirúrgica en la que una corriente eléctrica de alta frecuencia destruye tejido patológico mediante un arco que salta desde el electrodo hasta la superficie tisular, sin que exista contacto directo entre ambos. El término designa también, en medicina legal, el efecto lesivo del rayo atmosférico sobre el organismo.

Origen del término y doble acepción

«Fulguración» procede del latín fulguratio, -onis, derivado de fulgur, «rayo» o «relámpago». La raíz indoeuropea *bhelg-, «brillar», es la misma que dio lugar a fulgor y a refulgente. En los textos médicos del siglo XIX la palabra se usaba casi exclusivamente para describir las lesiones producidas por la descarga atmosférica: quemaduras arborescentes en la piel, parada cardiorrespiratoria y las llamadas figuras de Lichtenberg. A partir de la década de 1920, con el desarrollo de la electrocirugía, el término se reutilizó para designar una modalidad concreta de destrucción tisular controlada.

Mecanismo de la fulguración electroquirúrgica

En la fulguración, el cirujano mantiene la punta del electrodo activo a una distancia de uno o dos milímetros de la superficie del tejido. Cuando la diferencia de potencial es suficiente, el aire entre ambos se ioniza y se establece un arco eléctrico que deposita energía sobre un área mayor que la propia punta. El resultado es una carbonización superficial que coagula los vasos de pequeño calibre y destruye las células de la capa más externa sin penetrar en profundidad.

Este comportamiento la diferencia de otras modalidades de electrocirugía. En la electrodesecación, el electrodo toca el tejido y la corriente penetra en él, desecándolo desde dentro. En la electrocoagulación propiamente dicha, la corriente atraviesa un espesor mayor de tejido para producir un efecto hemostático profundo. Y en la electrosección (corte), una forma de onda continua de menor voltaje vaporiza las células en contacto con el electrodo y divide el tejido limpiamente. La fulguración emplea formas de onda moduladas de voltaje relativamente alto, lo que favorece la dispersión de la corriente y limita la destrucción a la superficie.

Aplicaciones clínicas

El campo de uso más extendido es la dermatología, donde la fulguración permite eliminar lesiones superficiales (queratosis actínicas, verrugas víricas, marcas cutáneas) sin necesidad de escisión. En urología se utiliza durante la resección transuretral de tumores vesicales: tras extirpar la masa con asa de corte, el cirujano fulgura los bordes del lecho para destruir restos celulares y asegurar la hemostasia superficial. La entrada de bisturí eléctrico del Diccionario médico explica con más detalle el generador electroquirúrgico que hace posible esta y las demás modalidades.

En ginecología laparoscópica, la fulguración de implantes endometriósicos peritoneales ha sido una opción quirúrgica habitual, y en endoscopia digestiva se emplea para coagular malformaciones vasculares de la mucosa. El abanico de indicaciones varía según la especialidad, pero el principio físico es siempre el mismo: un arco eléctrico que carboniza sin cortar.

Preguntas frecuentes

¿La fulguración y la cauterización son lo mismo?

No. La cauterización es un concepto más amplio que abarca cualquier método de destrucción tisular mediante calor, frío o sustancias químicas. La fulguración es una forma concreta de cauterización eléctrica, con la particularidad de que el electrodo no toca el tejido.

¿Qué relación tiene con la diatermia?

La diatermia emplea corrientes de alta frecuencia para generar calor en los tejidos profundos con fines terapéuticos (rehabilitación, fisioterapia). La fulguración también usa corrientes de alta frecuencia, pero con finalidad quirúrgica destructiva y sobre la superficie del tejido. Comparten el mismo principio físico, aplicado a objetivos opuestos.

¿Conserva la fulguración su significado original de lesión por rayo?

Sí, aunque hoy es menos frecuente. En la literatura de medicina legal y forense, «fulguración» sigue designando el conjunto de lesiones que un rayo provoca en el cuerpo humano. La entrada más utilizada en ese campo es «muerte por fulguración» o «lesiones por rayo». La acepción quirúrgica, sin embargo, ha ganado terreno y es la predominante en la mayoría de los textos clínicos actuales.

Referencias

  1. Real Academia Nacional de Medicina. Fulguración. Diccionario de términos médicos. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2012.
  2. Bovie WT. New electro-surgical unit. Surg Gynecol Obstet. 1928;47:751-752.
  3. Pfenninger JL, Fowler GC. Pfenninger and Fowler's Procedures for Primary Care. 4.ª ed. Filadelfia: Elsevier; 2020.
  4. Real Academia Española. Fulguración. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición. Disponible en: https://dle.rae.es/fulguración

Entradas relacionadas

  • Bisturí eléctrico: generador electroquirúrgico que produce las corrientes empleadas en fulguración, corte y coagulación.
  • Cauterización: destrucción controlada de tejido mediante calor, frío o sustancias químicas.
  • Electrocoagulación: modalidad electroquirúrgica que produce coagulación profunda con contacto directo del electrodo.
  • Diatermia: técnica que genera calor tisular profundo con corrientes de alta frecuencia y finalidad terapéutica.
  • Ablación: procedimiento para eliminar o destruir tejido patológico por diversos métodos.

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