DICCIONARIO MÉDICO
Digitoxina
La digitoxina es un glucósido cardiotónico aislado de las hojas de Digitalis purpurea, la dedalera común europea. Pertenece a la familia de los digitálicos y comparte con la digoxina la inhibición de la bomba sodio-potasio ATPasa del cardiomiocito. Se diferencia de ella en un perfil farmacocinético mucho más lipofílico, con eliminación hepática mayoritaria y una vida media que se mide en días, no en horas. Su código en la clasificación ATC es C01AA04. La digitoxina fue el primer glucósido cardiotónico cristalizado en forma pura. Claude-Adolphe Nativelle la aisló de la Digitalis purpurea en 1872 y publicó su descripción en la Academia de Ciencias de París; durante décadas se conoció como "digitalina Nativelle", una denominación histórica que la literatura española empleó hasta bien entrado el siglo XX. La molécula tiene un núcleo esteroideo (cardenólido), un anillo lactónico pentagonal y tres unidades de digitoxosa como cadena glucídica. La ausencia de un grupo hidroxilo en el carbono 12, presente en la digoxina, es lo que le confiere su elevada lipofilia y su comportamiento farmacocinético peculiar. En España no existe actualmente ficha técnica vigente en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS): el glucósido digitálico con comercialización activa es la digoxina, con quien comparte mecanismo pero se diferencia en su perfil de distribución y eliminación. Alemania mantuvo la digitoxina en su formulario nacional hasta fecha reciente, y algún país europeo la conserva todavía en su vademécum, en general como alternativa de reserva para pacientes con función renal muy alterada. La lipofilia de la digitoxina condiciona todo su comportamiento en el organismo. La absorción por vía oral es prácticamente completa (biodisponibilidad próxima al 100 %), y una fracción muy alta del fármaco circula unida a proteínas plasmáticas, en torno al 95 %. Se metaboliza en el hígado por hidroxilación y conjugación, con circulación enterohepática, y solo entre el 10 y el 20 % de la molécula se elimina por vía renal. La semivida plasmática ronda los cinco a siete días, muy superior a las 36-48 horas de la digoxina. Esas cifras tienen dos consecuencias prácticas. Primera, el tiempo necesario para alcanzar concentraciones estables tras iniciar el fármaco (aproximadamente tres a cuatro semanas) es notablemente mayor que con digoxina. Segunda, la insuficiencia renal apenas modifica su comportamiento: la digitoxina se metaboliza en el hígado, y las restricciones que condicionan el uso de digoxina en el paciente con función renal deteriorada no le son aplicables. Es el rasgo que ha justificado su supervivencia clínica en algunos países europeos, sobre todo en pacientes de edad avanzada con función renal fluctuante. Como todos los digitálicos, la digitoxina inhibe la ATPasa Na+/K+ de la membrana del cardiomiocito. Al bloquearla, el sodio se acumula en el interior de la célula; esa acumulación frena a su vez al intercambiador Na+/Ca2+, y el calcio retenido queda disponible para las proteínas contráctiles. El resultado es un aumento del inotropismo. A ese efecto directo se suma una acción vagal indirecta que enlentece la conducción por el nodo auriculoventricular. En términos de mecanismo molecular, digitoxina y digoxina son casi intercambiables; lo que las separa es la ruta farmacocinética. Comparten mecanismo y familia química, pero se comportan de forma distinta en el organismo. La digitoxina es más lipofílica, se elimina sobre todo por el hígado y tiene una vida media de cinco a siete días. La digoxina es hidrosoluble, se elimina por el riñón y su vida media ronda los dos días. La primera se altera menos en la insuficiencia renal; la segunda dispone de mucha más evidencia clínica y es la única del grupo comercializada en España. Su uso es muy minoritario. La aparición de nuevas familias farmacológicas para la insuficiencia cardíaca ha ido desplazando a los digitálicos en general, y dentro de ellos la digoxina concentra prácticamente toda la evidencia. La digitoxina se conserva en algunos formularios europeos como opción de reserva; en otros países, incluida España, no está disponible. Por su origen vegetal: procede del género Digitalis. El sufijo -toxina es el mismo que aparece en el nombre de otros compuestos cardioactivos aislados a lo largo del siglo XIX. Nativelle escogió esa terminación en 1872 para subrayar la ambivalencia clásica de la digital, ya observada por Withering casi un siglo antes: remedio a cantidades pequeñas, veneno cuando esas cantidades se superan. Si desea profundizar en los conceptos vinculados a la digitoxina, puede consultar:Qué es la digitoxina
Perfil farmacocinético diferencial
Mecanismo de acción
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la digitoxina de la digoxina?
¿Se sigue utilizando en la actualidad?
¿Por qué se llama digitoxina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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