DICCIONARIO MÉDICO
Diastema
El diastema es el espacio interdentario más ancho de lo esperado entre dos dientes contiguos. La localización más frecuente es entre los dos incisivos centrales superiores, donde se conoce como diastema mediano, aunque puede aparecer en cualquier tramo de la arcada. Su presencia es fisiológica en la dentición temporal y transitoria en la mixta; en la definitiva puede tener causas anatómicas, genéticas o adquiridas. En odontología, se llama diastema a cualquier separación visible entre dos dientes contiguos que supere el contacto interproximal normal. La palabra procede del griego διάστημα (diástema), que significa «intervalo, distancia, espacio», derivado de la misma raíz διά + ἵστημι («poner, mantener») que da nombre a las diástasis anatómicas. Ya en la Grecia clásica se usaba con un valor amplio de «distancia entre dos cosas», y en música designaba el intervalo entre dos notas. Su especialización en el vocabulario odontológico se consolidó en los tratados dentales del siglo XIX. El diastema no siempre es patológico. Entre los dientes de leche es la norma, no la excepción: los espacios interdentarios de la dentición temporal reservan sitio para los dientes definitivos, que son más grandes. Estos espacios reciben el nombre de espacios de primate cuando se sitúan mesial al canino superior y distal al canino inferior. En la dentición mixta, hacia los siete a nueve años, el diastema mediano superior es también un hallazgo habitual, conocido como «diastema fisiológico» o «diastema de patito feo», que suele cerrarse cuando erupcionan los caninos permanentes. Solo si persiste en la dentición definitiva se considera propiamente un rasgo anómalo. El contacto entre dos dientes contiguos depende de tres factores. La proporción entre el tamaño de las piezas dentales y el ancho de la arcada alveolar en la que se implantan. La correcta orientación de las coronas y los ejes dentales. Y la presencia de estructuras blandas de línea media, en particular el frenillo labial superior, que puede interponerse entre los incisivos centrales cuando su inserción es baja o gruesa. Cuando alguno de estos elementos se desequilibra, aparece un diastema visible. Discrepancia entre el tamaño dentario y el arco. Es la causa mecánica más frecuente. Cuando los dientes son proporcionalmente pequeños respecto al hueso alveolar disponible, sobra espacio y aparecen huecos que se distribuyen entre las piezas. En su forma inversa, si los dientes son demasiado grandes, lo esperable es el apiñamiento. Frenillo labial superior anómalo. Un frenillo grueso o insertado muy bajo, entre las coronas de los dos incisivos centrales, actúa como una cuña de tejido conectivo que impide el contacto natural entre ambas piezas. Esta causa es característica del diastema mediano superior persistente en la dentición definitiva. Agenesias y microdoncias. La ausencia congénita de un diente (con frecuencia el incisivo lateral superior) o su tamaño reducido rompen la continuidad del contacto y dejan huecos en las piezas vecinas. Es una causa frecuentemente hereditaria. Hábitos orales prolongados. La succión digital, el uso extenso del chupete más allá de los tres o cuatro años y la interposición lingual sostenida durante la deglución pueden desplazar los incisivos hacia adelante y separarlos entre sí. En estos casos, el diastema suele acompañar a otras alteraciones oclusales como la mordida abierta anterior. Enfermedad periodontal avanzada. La pérdida progresiva de soporte óseo alrededor de los dientes hace que estos se muevan, se abran y aparezcan diastemas en tramos de la arcada que hasta entonces mostraban contactos correctos. Es una causa característica del adulto y se distingue por su carácter progresivo. Alteraciones oclusales. Una maloclusión subyacente puede reordenar las relaciones interdentarias y crear diastemas en localizaciones inhabituales. Por localización se distinguen el diastema mediano superior, el más habitual, situado entre los incisivos centrales superiores; el diastema mediano inferior, entre los incisivos centrales inferiores, mucho menos frecuente; y los diastemas laterales, en cualquier otro punto de la arcada. Por amplitud, la literatura clínica utiliza tres categorías orientativas: pequeño, cuando el espacio no llega a dos milímetros; medio, entre dos y cuatro; y grande, cuando supera los cuatro milímetros. Estas cifras son referencias prácticas, no umbrales rígidos, y dependen del tamaño dentario global del paciente. Entre los seis y los nueve años, muchos niños presentan un diastema mediano superior que llama la atención de padres y familia. La causa habitual es doble: los incisivos centrales permanentes acaban de erupcionar y todavía no están orientados como lo estarán al final del desarrollo; y los caninos permanentes, cuando descienden, empujan hacia mesial y cierran el espacio de forma pasiva. La descripción popular «patito feo», que describe una fase transitoria y estéticamente incómoda que suele resolverse sola, hizo fortuna en la literatura ortodóncica y ha llegado hasta hoy. Si el diastema persiste después del descenso de los caninos, se recomienda evaluación odontológica. Diastema frente a apiñamiento. Son las dos caras de un mismo problema de proporción entre dientes y hueso alveolar. En el diastema sobra espacio; en el apiñamiento falta. Rara vez coexisten en la misma arcada. Diastema frente a espacios de primate. Los espacios de primate son huecos específicos y reproducibles de la dentición temporal, no una alteración. El diastema es un espacio anómalo entre dientes que deberían estar en contacto. Del griego διάστημα, «intervalo, distancia», derivado de la misma familia léxica que las diástasis anatómicas. En la Antigüedad se usaba con un sentido amplio de espacio entre dos cosas, y en teoría musical designaba el intervalo entre dos notas. La aplicación odontológica moderna, referida al hueco entre dos dientes, se consolida en la literatura dental del siglo XIX. No. Un diastema mediano superior transitorio entre los seis y los nueve años es habitual y suele cerrarse solo cuando erupcionan los caninos permanentes. Se recomienda evaluación odontológica si persiste después de esa fase, si se acompaña de otras alteraciones evidentes o si se detecta antes de los seis años. No. Aunque el diastema mediano superior es el más visible y el más consultado por motivos estéticos, pueden aparecer diastemas en cualquier tramo de la arcada: entre incisivos y caninos, entre caninos y premolares, o entre premolares y molares. En estos tramos suelen relacionarse con agenesias, microdoncias o enfermedad periodontal. En muchos casos, sí. La proporción entre tamaño de los dientes y anchura del arco alveolar, la forma del frenillo labial y la aparición de agenesias tienen una fuerte carga genética. No es raro que el diastema mediano superior se repita en varias generaciones de la misma familia. Si desea profundizar en conceptos asociados al diastema, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el diastema
Anatomía del cierre interincisivo
Causas
Clasificación
Diastema fisiológico e infantil transitorio
Distinción con otras alteraciones de la arcada
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra diastema?
¿El diastema en niños siempre necesita evaluación?
¿Solo aparece entre los incisivos centrales superiores?
¿Es un rasgo hereditario?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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