DICCIONARIO MÉDICO
Premolar
El premolar es cada uno de los ocho dientes que, en la dentición permanente, ocupan la posición intermedia entre el canino y los molares: cuatro en el maxilar superior y cuatro en la mandíbula, dos a cada lado. Sustituyen a los molares temporales de la infancia y se distinguen del resto de la arcada por su corona con dos cúspides, a veces tres, y por la notable variabilidad de su raíz, sobre todo en el primer premolar superior. Procede del latín praemolaris, formado por el prefijo prae- ("delante de") y molaris ("relativo a la muela", derivado a su vez de mola, "piedra de molino"): describe, con esa etimología, la pieza situada por delante de las muelas grandes. La Real Academia Española lo define como el molar que, en la dentición del mamífero adulto, está situado junto a un canino y cuya raíz es más sencilla que la de las otras muelas, y admite también su uso como sustantivo masculino. A diferencia de los incisivos, los caninos y los molares, el premolar carece de equivalente en la dentición temporal. El espacio que ocupará lo llena, durante la infancia, un molar de leche, y solo cuando este se exfolia erupciona el premolar definitivo en su lugar. Por eso se clasifica como diente sucedáneo, igual que los incisivos y los caninos, frente a los molares permanentes, que no reemplazan a ninguna pieza anterior. La corona presenta dos vertientes cuspídeas, una vestibular y otra lingual o palatina, separadas por un surco central; de ahí el nombre popular de "bicúspide". La designación no es exacta en todos los casos: el segundo premolar inferior puede desarrollar una tercera cúspide, dos vestibulares y una lingual, con lo que en sentido estricto pasa a ser tricúspide. La cúspide vestibular es siempre mayor. Es en la raíz donde se concentra la mayor variabilidad de toda la pieza. El primer premolar superior, en concreto, es el diente con más variantes descritas en la anatomía radicular de la boca: suele presentar dos raíces (vestibular y palatina), aunque puede tener una sola con dos conductos independientes o, con mucha menos frecuencia, tres raíces con salida apical propia cada una. Un estudio sobre cuatrocientos primeros premolares superiores encontró tres conductos con forámenes independientes en apenas el 5 % de los casos (una variante que solo se aprecia con claridad en una tomografía, nunca a simple vista). El resto de premolares, el segundo superior y los dos inferiores, suele conformarse con una raíz única, de longitud y curvatura variables. El canino, la pieza que antecede al premolar, tiene una única cúspide en forma de punta y una raíz notablemente más larga, adaptada al desgarro de los alimentos. El premolar reparte en cambio la función entre dos vertientes: el primero, de cúspides más agudas, conserva algo de esa capacidad de desgarro; el segundo, de relieve más aplanado, se acerca ya a la función trituradora propia de los molares. Con las muelas propiamente dichas la frontera es sencilla, porque estas tienen una superficie oclusal mayor, tres o más cúspides y, en el caso de las superiores, hasta tres raíces frente a las dos, como máximo, del premolar. En el sistema de dos dígitos de la Federación Dental Internacional, los ocho premolares reciben las cifras 14, 15, 24, 25, 34, 35, 44 y 45: el primer dígito señala el cuadrante y el segundo, la posición del diente contando desde la línea media hacia atrás. Este sistema, adoptado como norma ISO 3950, permite identificar sin ambigüedad cualquier premolar con independencia del idioma o la escuela odontológica de quien consulte el registro dental. Dejando aparte los terceros molares, el segundo premolar inferior figura sistemáticamente entre las piezas que con más frecuencia faltan por agenesia, junto con el incisivo lateral superior. Las series publicadas sitúan esa ausencia congénita en torno al 3 % de la población, con una tendencia a presentarse de forma bilateral, en ambos lados de la arcada, más marcada que en otras agenesias dentales. Identificar qué pieza falta a partir de una radiografía obliga a descartar antes que el molar temporal, si aún no se ha exfoliado, esté ocupando su lugar. Del latín praemolaris: prae-, "delante de", y molaris, derivado de mola, "piedra de molino". El propio molaris ya designaba en autores latinos como Plinio el Viejo las muelas que trituran el alimento igual que una rueda de molino. Solo de forma aproximada. La mayoría tiene, en efecto, dos cúspides, pero el segundo premolar inferior desarrolla con frecuencia una tercera, de modo que "bicúspide" describe la norma general y no una regla sin excepciones. Generalmente una, salvo el primer premolar superior, que en la mayoría de las personas presenta dos. No es raro. El segundo premolar inferior se cuenta, tras los terceros molares, entre las piezas permanentes que con más frecuencia no llegan a formarse, con cifras que en distintas series rondan el 3 % de la población y una llamativa tendencia a afectar a ambos lados de la boca a la vez.Qué es un premolar
Anatomía y variabilidad de la corona y la raíz
Diferenciación con caninos y molares
Numeración y posición en la arcada
Frecuencia y ausencia congénita
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra premolar?
¿Es correcto llamar bicúspides a los premolares?
¿Cuántas raíces tiene un premolar?
¿Es frecuente que falte algún premolar de nacimiento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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