DICCIONARIO MÉDICO
Dentición
La dentición es el proceso fisiológico mediante el cual los dientes emergen desde el interior del hueso maxilar o mandibular hasta ocupar su posición funcional en la arcada. En el ser humano se suceden dos generaciones dentarias: la temporal o decidua (20 piezas) y la permanente (32 piezas, con los terceros molares). El término procede del latín dentitio, -onis, derivado de dens, dentis (diente), y significa literalmente «acción de echar los dientes». Plinio el Viejo ya empleó dentitio en su Naturalis Historia (siglo I) para describir la aparición de los primeros dientes en los lactantes, un fenómeno que vinculaba a fiebres y molestias intestinales. Durante siglos, la dentición se consideró una etapa médicamente peligrosa; las altas tasas de mortalidad infantil hacían que cualquier enfermedad coincidente con la erupción se atribuyese al propio brote dental. Esa creencia no empezó a desmontarse hasta el siglo XIX. En sentido estricto, la dentición comprende únicamente la erupción: el movimiento del diente desde su cripta ósea hasta que atraviesa la encía y se posiciona en oclusión. La formación del diente en el interior del hueso (odontogénesis) es un proceso previo, embrionario y fetal, que comienza ya en la sexta semana de vida intrauterina con la aparición de la lámina dental. Es habitual, sin embargo, que ambos conceptos se solapen en el uso coloquial. Comprende 20 dientes: ocho incisivos, cuatro caninos y ocho molares, distribuidos simétricamente en las arcadas superior e inferior. La erupción suele iniciarse en torno a los seis meses de edad con los incisivos centrales inferiores, aunque la variabilidad individual es amplia y retrasos de varios meses se consideran dentro de la normalidad. Hacia los 30 meses, la mayoría de los niños tienen la dentición temporal completa. La secuencia habitual sigue un patrón bastante predecible: primero los incisivos centrales inferiores (6 a 10 meses), luego los superiores (8 a 12 meses), seguidos de los incisivos laterales superiores e inferiores. Los primeros molares temporales aparecen alrededor de los 13 a 19 meses, los caninos entre los 16 y los 23, y los segundos molares cierran la serie entre los 23 y los 33 meses. Estos dientes no son meras piezas provisionales. Cumplen funciones que condicionan el desarrollo posterior: mantienen el espacio para la dentición permanente, guían su erupción, participan en la masticación durante los años de mayor crecimiento y contribuyen a la articulación del habla. La pérdida prematura de un molar temporal, por caries u otra causa, puede provocar el cierre del espacio y dificultar la erupción del premolar que debía ocuparlo. A partir de los seis años, la aparición del primer molar permanente (que erupciona por detrás del último molar temporal, sin reemplazar ninguna pieza previa) marca el inicio de la dentición mixta. En esta etapa conviven en la boca dientes temporales y permanentes. Al mismo tiempo, los dientes permanentes que crecen bajo los temporales van reabsorbiendo progresivamente sus raíces, lo que termina provocando la movilidad y la caída de las piezas deciduas. El recambio se produce en dos oleadas. La primera, entre los 6 y los 8 años aproximadamente, afecta a los incisivos. La segunda, entre los 10 y los 12 años, sustituye caninos y molares temporales por caninos permanentes y premolares. Los segundos molares permanentes erupcionan en torno a los 12 años. El periodo de dentición mixta, que dura unos seis años, resulta especialmente relevante desde el punto de vista ortodóncico porque permite detectar y corregir a tiempo problemas de espacio, malposiciones o alteraciones de la secuencia eruptiva. Consta de 32 piezas: ocho incisivos, cuatro caninos, ocho premolares y doce molares (incluidos los cuatro terceros molares o cordales). A los 13 o 14 años, la mayoría de los dientes definitivos han erupcionado, a excepción de los terceros molares, cuya aparición se produce entre los 17 y los 25 años y no ocurre en todos los individuos. La agenesia del tercer molar es una de las anomalías dentales más frecuentes, con prevalencias que en algunas poblaciones superan el 25 %. Del latín dentitio, sustantivo formado a partir de dens, dentis (diente). Ya aparece en textos latinos clásicos con el sentido de «salida de los dientes» en los niños de pecho. Se ha debatido durante décadas. La evidencia actual indica que la erupción puede asociarse a febrícula leve (por debajo de 38 °C), irritabilidad y aumento del babeo, pero no a fiebre alta, diarrea ni convulsiones. Si un lactante presenta fiebre elevada coincidiendo con la salida de un diente, conviene buscar otra causa y no atribuirla automáticamente a la dentición. No. La odontogénesis es la formación del diente como órgano dentro del hueso maxilar: diferenciación celular, deposición de dentina y esmalte, formación de la raíz. La dentición, en sentido estricto, se refiere al acto de erupcionar y ocupar su lugar en la arcada. Las sociedades de odontopediatría recomiendan una primera visita al cumplir el primer año de vida o cuando erupcione el primer diente, lo que ocurra antes. La revisión temprana permite valorar la secuencia eruptiva y detectar precozmente hábitos (como el uso prolongado del biberón nocturno) que favorecen la caries. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dentición, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dentición
La dentición temporal o decidua
Dentición mixta y recambio dentario
La dentición permanente
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dentición?
¿La fiebre durante la dentición del bebé es normal?
¿Es lo mismo dentición que odontogénesis?
¿A qué edad se debe llevar al niño al dentista por primera vez?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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