DICCIONARIO MÉDICO
Delirium
El delirium, también llamado síndrome confusional agudo, es una alteración global de las funciones mentales superiores que aparece de forma brusca, tiene un curso fluctuante a lo largo del día y se debe a una causa orgánica identificable. Se caracteriza por inatención, desorientación y alteración del nivel de conciencia. Es reversible si se corrige la causa que lo origina, pero constituye una urgencia médica porque puede ser el primer signo de una enfermedad grave. El término procede del latín delirium, que comparte raíz con delirare (salirse del surco al arar). En la medicina actual, sin embargo, el delirium designa algo muy distinto del delirio como idea delirante. El delirium es un síndrome neuropsiquiátrico agudo; el delirio, en su acepción psiquiátrica, es una creencia falsa sostenida con convicción. Ambos comparten la misma raíz latina, pero son entidades clínicas separadas. Zbigniew Jerzy Lipowski, psiquiatra polaco-canadiense, fue quien en los años sesenta del siglo XX sistematizó la definición moderna del delirium y popularizó el uso de ese término frente a otras denominaciones que coexistían (estado confusional agudo, síndrome cerebral agudo, encefalopatía metabólica). Ya antes, en la década de 1940, George Engel y John Romano habían demostrado que la alteración de la atención y la cognición eran los rasgos nucleares, y que el cuadro se asociaba con una lentificación difusa de las ondas en el electroencefalograma. Se reconocen tres variantes. El delirium hiperactivo cursa con agitación, inquietud, hipervigilancia y, a veces, alucinaciones vividas. Es la forma más llamativa y la que con más frecuencia conduce a la petición de valoración psiquiátrica. El delirium tremens por abstinencia alcohólica es su ejemplo más conocido. En el delirium hipoactivo el paciente aparece somnoliento, enlentecido, apático. Responde poco a los estímulos y puede confundirse con una depresión o con el inicio de una demencia. Esta forma se infradiagnostica con frecuencia precisamente porque no genera las alarmas conductuales de la variante hiperactiva. La tercera variante, mixta, alterna episodios de agitación con períodos de hipoactividad a lo largo del mismo día. Es la más frecuente en pacientes hospitalizados de edad avanzada. El modelo actual entiende el delirium como el resultado de una interacción entre la vulnerabilidad del paciente y la intensidad de la agresión. Un paciente joven y sano necesita un insulto muy intenso (una sepsis grave, una intoxicación) para desarrollar un cuadro confusional. Un anciano con deterioro cognitivo previo, polimedicación y déficit sensorial puede entrar en delirium con un desencadenante menor, como un cambio de habitación o una infección urinaria leve. Entre los factores precipitantes más documentados figuran las infecciones (especialmente urinarias y respiratorias), los fármacos (sedantes, opioides, anticolinérgicos), las alteraciones metabólicas (deshidratación, hiponatremia, hipoglucemia), el dolor no controlado y el postoperatorio. La hospitalización en unidades de cuidados intensivos, con privación de sueño, ruido constante y pérdida de referencias temporales, incrementa notablemente el riesgo. El delirium se instala en horas o días; la demencia se desarrolla a lo largo de meses o años. El delirium cursa con inatención y alteración de la conciencia; la demencia comienza por la memoria, con la conciencia preservada hasta fases avanzadas. El delirium fluctúa (peor por la noche, mejor por la mañana); la demencia es más estable a lo largo del día. Con todo, ambos cuadros se superponen con frecuencia. Hasta la mitad de los pacientes con demencia que ingresan en un hospital pueden desarrollar un delirium sobreimpuesto, y ese solapamiento complica tanto el diagnóstico como el pronóstico. La psicosis de origen psiquiátrico se distingue porque rara vez produce inatención ni alteración del nivel de conciencia, y su inicio suele ser subagudo. Un cuadro psicótico de aparición brusca en una persona mayor obliga a descartar un delirium antes de atribuirlo a un trastorno psiquiátrico primario. No. Comparten raíz latina, pero en medicina son conceptos distintos. El delirium es un síndrome confusional agudo de causa orgánica. El delirio, en psiquiatría, es una creencia patológica falsa. La confusión terminológica es una fuente constante de malentendidos incluso entre profesionales sanitarios. Las personas mayores de 65 años, sobre todo si ya presentan deterioro cognitivo, están polimedicadas, padecen déficits sensoriales (visión, audición) o están ingresadas en un hospital. La edad avanzada es el factor de riesgo más consistentemente documentado en la literatura. En la mayoría de los casos, sí, si se identifica y se corrige la causa. La recuperación puede ser completa en días o semanas. Pero no siempre lo es: en pacientes con demencia de base, un episodio de delirium puede acelerar el deterioro cognitivo. Y cuando la causa subyacente es grave (una sepsis no controlada, un fallo multiorgánico), el delirium puede formar parte de un cuadro con desenlace fatal. Si desea profundizar en conceptos asociados al delirium, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el delirium
Formas clínicas según el nivel de actividad
Factores predisponentes y precipitantes
Diferenciación con la demencia y con la psicosis
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo delirium que delirio?
¿Quién tiene más riesgo de padecer delirium?
¿Es reversible?
Referencias
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