DICCIONARIO MÉDICO
Delirium tremens
El delirium tremens es la forma más grave del síndrome de abstinencia alcohólica. Constituye una variante de delirium hiperactivo que aparece, generalmente, entre 48 y 96 horas después de la última ingesta de alcohol en personas con dependencia crónica. Cursa con agitación intensa, alucinaciones (sobre todo visuales), temblor generalizado y desregulación del sistema nervioso autónomo. Sin atención médica adecuada, la mortalidad puede alcanzar cifras muy elevadas. El nombre es una locución latina que la RAE recoge literalmente como "delirio que tiembla". Delirium comparte etimología con delirare (salirse del surco); tremens es el participio presente de tremere (temblar). La expresión describe con exactitud lo que el clínico observa: un estado confusional agudo acompañado de un temblor grueso y generalizado. Thomas Sutton, médico británico, fue el primero en describir el cuadro de forma individualizada en 1813, diferenciándolo de otros estados febriles con confusión. Hasta entonces, el delirium tremens se confundía con la fiebre tifoidea, la encefalitis y otros cuadros infecciosos que cursaban con agitación y alteración del sensorio. El alcohol potencia la acción del ácido gamma-aminobutírico (GABA), el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central, y al mismo tiempo frena la actividad del glutamato, el principal neurotransmisor excitador. Cuando una persona con consumo crónico deja de beber de forma brusca, ese equilibrio se invierte: la inhibición GABAérgica cae de golpe, la excitación glutamatérgica queda sin freno, y el cerebro entra en un estado de hiperexcitabilidad difusa. El resultado es un cuadro que progresa en fases. Las primeras horas de abstinencia suelen traer temblor, ansiedad, insomnio y sudoración. Si el síndrome avanza, pueden aparecer convulsiones (habitualmente entre las 12 y las 48 horas). El delirium tremens propiamente dicho se instala algo más tarde, entre el segundo y el cuarto día, con confusión profunda, alucinaciones vividas y una activación autonómica que se manifiesta como taquicardia, hipertensión, fiebre y sudoración profusa. No todos los pacientes con dependencia alcohólica desarrollan delirium tremens al dejar de beber. Hay factores que incrementan la probabilidad. El consumo prolongado de grandes cantidades de alcohol (habitualmente más de una década de ingesta diaria elevada) es el más relevante. Los antecedentes de episodios previos de delirium tremens suponen un riesgo alto de recurrencia. Las enfermedades médicas concurrentes (infecciones, hepatopatía, traumatismos) también elevan la vulnerabilidad, al igual que un estado nutricional deficiente. El déficit de tiamina (vitamina B1), frecuente en el alcoholismo crónico, puede complicar el cuadro con el síndrome de Wernicke-Korsakoff, una encefalopatía que añade oftalmoparesia, ataxia y amnesia al cuadro confusional. El síndrome de abstinencia alcohólica es un continuo. En su forma leve, produce temblor, ansiedad e insomnio que ceden en pocos días. El delirium tremens representa el extremo grave de ese espectro: la confusión es profunda, las alucinaciones son vividas (frecuentemente visuales, con imágenes de animales pequeños que el paciente asegura ver sobre la cama o las paredes) y la desregulación autonómica puede desembocar en arritmias, colapso cardiovascular o aspiración. La dipsomanía, un patrón de consumo alcohólico episódico e impulsivo, constituye un concepto diferente que no implica necesariamente la progresión a delirium tremens, pero puede coexistir con la dependencia crónica que predispone a él. Es una locución latina: delirium (estado de confusión) y tremens (que tiembla). Thomas Sutton la acuñó en 1813 al describir el cuadro como una entidad clínica propia, separada de las fiebres infecciosas con las que se confundía hasta entonces. Habitualmente entre tres y siete días, con picos de gravedad entre el tercer y el quinto día de abstinencia. La duración puede prolongarse si hay complicaciones médicas asociadas o si la causa subyacente no se controla. Sí. Sin intervención, la mortalidad histórica se estimaba entre el 15 y el 35 %. Con atención hospitalaria adecuada, esas cifras descienden notablemente, pero el cuadro sigue requiriendo ingreso, monitorización y, en muchos casos, sedación controlada. En personas con dependencia alcohólica conocida que van a interrumpir el consumo (por ingreso hospitalario, por ejemplo), el riesgo se reduce con una desintoxicación supervisada. La interrupción brusca y sin supervisión médica es el escenario de mayor peligro. Si desea profundizar en conceptos asociados al delirium tremens, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el delirium tremens
Mecanismo fisiopatológico
Factores de riesgo
Diferenciación con la abstinencia alcohólica simple
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre delirium tremens?
¿Cuánto tiempo dura un episodio?
¿Es una urgencia médica?
¿Puede prevenirse?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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