DICCIONARIO MÉDICO
Defluvio
El defluvio es un término dermatológico que designa la caída excesiva y difusa de cabello como consecuencia de una alteración del ciclo folicular. No constituye una enfermedad en sí, sino un signo clínico que puede obedecer a múltiples causas, desde el estrés fisiológico hasta trastornos hormonales o carenciales. La palabra procede del latín defluvium, derivado de defluere (fluir hacia abajo, desprenderse). En la literatura dermatológica de tradición latina se empleó durante décadas como sinónimo de caída difusa del cabello, con un matiz que lo distingue de la alopecia: mientras que alopecia engloba cualquier pérdida de pelo (localizada o difusa, reversible o cicatricial), defluvio se reserva para la caída abundante y difusa del cuero cabelludo, generalmente transitoria. En la práctica actual, buena parte de la literatura anglosajona ha sustituido el término por effluvium, aunque en castellano y en portugués el uso de defluvio persiste. Para entender el defluvio hay que recordar que cada folículo piloso del cuero cabelludo sigue un ciclo independiente de sus vecinos. En condiciones normales, alrededor del 85-90 % de los folículos se encuentran en fase de crecimiento (anágena), un 1-2 % en fase de involución (catágena) y el 10-13 % restante en fase de reposo (telógena). Es normal perder entre 50 y 100 cabellos al día. Se habla de defluvio cuando esa cifra se supera de forma sostenida. La fase anágena dura entre dos y seis años en el cuero cabelludo, período durante el cual el bulbo del folículo produce cabello de forma activa. Al concluir esta fase, el folículo entra brevemente en catágena (unas dos semanas de involución) y luego en telógena, que se prolonga entre dos y cuatro meses. Al final de la fase telógena el cabello se desprende y el folículo inicia un nuevo ciclo anágeno. Cualquier agresión que interrumpa prematuramente la fase anágena o que empuje a un número excesivo de folículos hacia la fase telógena de manera simultánea producirá un defluvio visible semanas o meses después del evento desencadenante. Esa latencia entre la causa y la caída visible explica por qué muchos pacientes no relacionan ambos hechos espontáneamente. Defluvio telógeno (o efluvio telógeno). Es la forma más frecuente. Un número elevado de folículos abandona la fase anágena y pasa de forma sincronizada a la fase telógena, con la consiguiente caída masiva de cabellos con bulbo en maza (la raíz blanca y redondeada que el paciente puede observar en los cabellos desprendidos). Los desencadenantes clásicos son el posparto, la fiebre alta sostenida, las cirugías mayores, las dietas muy restrictivas, las ferropenias y ciertos fármacos. El defluvio suele aparecer entre dos y cuatro meses después del factor precipitante y, si ese factor se resuelve, se recupera por completo en la mayoría de los casos. Cuando la caída persiste más allá de seis meses sin un desencadenante identificable o con un desencadenante que no se ha corregido, se habla de defluvio telógeno crónico, una entidad que afecta con mayor frecuencia a mujeres de mediana edad y que puede fluctuar durante años. Defluvio anágeno. Mucho menos habitual fuera del contexto oncológico. El daño al folículo durante la fase de crecimiento activo provoca que el tallo capilar se fracture o se desprenda sin pasar por la fase de reposo. La quimioterapia citotóxica es la causa más conocida: al inhibir la división celular rápida del bulbo, el pelo se rompe y cae de forma brusca, a menudo en cuestión de días o pocas semanas tras la primera administración. Del latín defluvium, formado sobre el verbo defluere (fluir hacia abajo). En su sentido original hacía referencia a cualquier cosa que se desprende y cae. La dermatología latina lo adoptó para describir la caída difusa del cabello, y sigue siendo habitual en español y portugués. No exactamente. Alopecia es el término general para cualquier pérdida de pelo, sea difusa o localizada, transitoria o permanente. Defluvio designa específicamente la caída abundante y difusa del cuero cabelludo, normalmente reversible. Toda persona con defluvio tiene un tipo de alopecia, pero no toda alopecia es un defluvio: la alopecia areata, por ejemplo, cursa con placas circunscritas, no con caída difusa. Depende del factor desencadenante. Si la causa se identifica y se corrige, el recrecimiento suele comenzar en las semanas siguientes al cese de la caída y la densidad previa se recupera en un plazo de seis a doce meses. La recuperación completa puede llevar algo más de tiempo en personas mayores o si coexiste con una alopecia de otro tipo. No. El folículo no se destruye. Aunque la pérdida de densidad puede ser llamativa y generar mucha inquietud, el defluvio telógeno es, por definición, una alopecia no cicatricial: el folículo conserva su capacidad de producir un nuevo cabello una vez superado el episodio. Si desea profundizar en conceptos asociados al defluvio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el defluvio
El ciclo capilar y su relación con la caída
Defluvio telógeno y defluvio anágeno
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra defluvio?
¿Es lo mismo defluvio que alopecia?
¿Cuánto tarda en resolverse un defluvio telógeno agudo?
¿El defluvio puede dejar calvo a alguien?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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