DICCIONARIO MÉDICO

Alopecia androgénica

La alopecia androgénica es la forma más frecuente de pérdida de pelo en la especie humana. Obedece a una combinación de predisposición genética y de acción de los andrógenos sobre folículos pilosos sensibles, que se miniaturizan de forma progresiva hasta dejar de producir pelo visible. Afecta a cerca del 80 % de los varones a lo largo de su vida y a aproximadamente la mitad de las mujeres tras la menopausia.

Qué es la alopecia androgénica

Se denomina alopecia androgénica (también alopecia androgenética o calvicie común) a la pérdida progresiva del cabello mediada por hormonas androgénicas en individuos con susceptibilidad genética. En otras formas de alopecia el pelo se cae de golpe o en placas; aquí el proceso es gradual: el pelo del cuero cabelludo se vuelve más fino y más corto ciclo tras ciclo hasta que, en fases avanzadas, el folículo piloso deja de generar fibra capilar perceptible.

El nombre compuesto reúne dos raíces griegas: ἀνδρός (andrós), genitivo de ἀνήρ (anḗr), «varón», y γένος (génos), «origen» o «producción». La traducción literal sería «originada por lo masculino», en alusión a las hormonas androgénicas que participan en el mecanismo. No obstante, la denominación puede inducir a error, porque esta alopecia no es exclusiva de los varones; también se presenta en mujeres, con un patrón de distribución diferente.

Mecanismo de la miniaturización folicular

En los folículos genéticamente predispuestos, la enzima 5α-reductasa convierte la testosterona en dihidrotestosterona (DHT). Esta hormona se une a los receptores androgénicos del folículo y desencadena un acortamiento progresivo de la fase anágena (la fase de crecimiento activo del pelo). Con cada ciclo, la fibra capilar sale más delgada, más corta y menos pigmentada. El término que designa este fenómeno es miniaturización folicular.

Hay un detalle que conviene aclarar: no es que los folículos se destruyan, como ocurre en las alopecias cicatriciales. El folículo sigue ahí, pero su capacidad productiva va menguando hasta que lo que genera es un vello casi imperceptible, semejante al que cubre el antebrazo. La zona occipital y la nuca se mantienen generalmente al margen de este proceso, porque sus folículos expresan una densidad mucho menor de receptores androgénicos. Esa resistencia es un dato con implicaciones técnicas que no corresponde abordar aquí, pero que explica por qué la calvicie masculina respeta una corona posterior de pelo.

La herencia es poligénica y no sigue un patrón mendeliano limpio. Se han identificado variantes en más de 200 loci asociados a la susceptibilidad, con participación tanto del cromosoma X como de los autosomas, lo cual significa que el rasgo puede heredarse de la madre, del padre o de ambos.

Clasificación de Hamilton-Norwood y de Ludwig

Para describir la extensión de la alopecia androgénica se emplean escalas estandarizadas que difieren según el sexo del paciente. En los varones, la referencia habitual es la escala de Hamilton-Norwood, propuesta inicialmente por James B. Hamilton en 1951 y revisada por O'Tar Norwood en 1975. Establece siete grados, desde una recesión leve de la línea de implantación frontal (grado I) hasta la pérdida completa del pelo en la zona superior del cuero cabelludo, con preservación de una franja occipitotemporal en forma de herradura (grado VII).

Las mujeres presentan un patrón distinto. La línea frontal de implantación suele mantenerse intacta y la pérdida se manifiesta como un adelgazamiento difuso de la zona central y superior del cuero cabelludo. Erich Ludwig describió en 1977 una clasificación en tres grados para este patrón femenino, que sigue vigente y se utiliza como referencia en la mayoría de los estudios clínicos.

Frecuencia y distribución por sexo y edad

Ambos sexos se ven afectados, aunque con cronologías distintas. En los varones, los primeros signos pueden aparecer poco después de la pubertad; a los 50 años la proporción de afectados supera ya el 50 %, y hacia los 80-90 años alcanza cifras cercanas al 80 %. En mujeres en edad fértil la prevalencia ronda el 35 %, según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Tras la menopausia la cifra asciende al 50 %, probablemente por la disminución relativa de los estrógenos frente a los andrógenos circulantes.

No es una condición exclusivamente humana. Chimpancés, orangutanes y varias especies de macacos desarrollan patrones de pérdida capilar análogos, lo que apunta a un mecanismo evolutivamente antiguo.

Diferenciación con el efluvio telógeno y la alopecia areata

La confusión más frecuente se da con el efluvio telógeno. En el efluvio, la caída es brusca y difusa: el paciente nota mechones en la almohada o en el cepillo tras un episodio de estrés, fiebre o parto. La androgénica, en cambio, progresa de forma tan lenta que muchos pacientes tardan años en percibir la pérdida.

Con la alopecia areata la distinción es más nítida: la areata produce placas redondeadas de pérdida brusca, de base autoinmune, sin la miniaturización gradual que define a la androgénica. Puede aparecer a cualquier edad y no guarda relación con los andrógenos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «androgénica» en el nombre de esta alopecia?

Significa «producida por andrógenos», las hormonas sexuales masculinas. El componente andro- viene del griego ἀνδρός (andrós), «de varón», y -génica de γένος (génos), «origen». Pese al nombre, la enfermedad afecta también a mujeres.

¿La alopecia androgénica se hereda solo del padre?

No. La herencia es poligénica y puede provenir de ambos progenitores. Se han descrito variantes genéticas de riesgo tanto en el cromosoma X (heredado de la madre) como en varios autosomas. La creencia popular de que «la calvicie viene por línea materna» es una simplificación que la genética actual no respalda.

¿Qué es la escala de Hamilton-Norwood?

Es el sistema de clasificación más empleado para medir la extensión de la alopecia androgénica masculina. Fue ideado por Hamilton en 1951 y modificado por Norwood en 1975. Consta de siete grados: del I (recesión mínima) al VII (pérdida completa de la zona superior, con solo una franja occipitotemporal preservada).

¿Es lo mismo calvicie y alopecia androgénica?

Calvicie es el término coloquial que la mayoría de las personas utiliza para referirse a la pérdida visible de pelo en la cabeza, y en la práctica casi siempre alude a la alopecia androgénica. Son conceptos que se solapan, pero no son idénticos: la alopecia androgénica incluye fases iniciales con miniaturización del pelo que aún no se perciben como calvicie, y la calvicie puede deberse, en casos infrecuentes, a causas distintas de la androgénica.

Referencias

  1. MedlinePlus. Calvicie de patrón masculino.
  2. MedlinePlus. Calvicie de patrón femenino.
  3. Manual MSD (versión para profesionales). Alopecia.
  4. Fundación Piel Sana AEDV. ¿Qué es la alopecia androgenética y a quién afecta?

Consulte también la información clínica completa sobre la alopecia

Si busca información sobre valoración dermatológica o abordaje especializado de la calvicie, puede consultar la ficha completa de la alopecia elaborada por el Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la alopecia androgénica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Alopecia: término genérico que designa cualquier forma de pérdida patológica del pelo.
  • Alopecia areata: pérdida brusca del pelo en placas, de mecanismo autoinmunitario.
  • Alopecia climatérica: adelgazamiento capilar asociado a los cambios hormonales de la menopausia.
  • Alopecia posparto: caída transitoria del cabello tras el parto.
  • Efluvio telógeno: caída difusa y temporal del pelo por entrada masiva de folículos en fase de reposo.
  • Folículo piloso: estructura cutánea que produce y alberga la fibra capilar.
  • Autoinmune: relativo a las respuestas inmunitarias dirigidas contra tejidos del propio organismo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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